Jim Jones sembró el terror con el suicidio masivo de 912 de sus feligreses en un Día de La Chinita

Jim Jones sembró el terror con el suicidio masivo de 912 de sus feligreses en un Día de La Chinita

Foto: Agencia

James Warren Jim Jones fue un reconocido religioso estadounidense, líder de la secta Templo del Pueblo. Nacido en Indiana, el 13 de mayo de 1931. Fue famoso por impulsar el terror con el suicidio masivo de 912 sus feligreses en Guyana, el 18 de noviembre de 1978.

Ese día asesinaron a cinco personas en la pista de aterizaje cercana, entre el congresista estadounidense Leo Ryan. Alrededor de 300 niños fueron asesinados en Jonestown, casi todos por envenenamiento de cianuro. Jones murió por una herida de bala en la cabeza presuntamente auto infligida.

Durante los años sesenta, al tiempo que dirigía obras de beneficencia en favor de drogadictos y personas sin hogar y apoyaba el movimiento de derechos civiles en favor de la población negra, Jones entró en pugna con otras denominaciones religiosas protestantes debido a su abierta filiación comunista, al punto de rechazar la Biblia y proclamar que él mismo era una divinidad al mismo nivel que Jesucristo. En 1965 Jones ordenó a su comunidad, formada por unas 140 personas, a dirigirse a California para centrar allí su afán proselitista y crear una comunidad agraria autárquica cerrada al resto de la sociedad, estableciéndose en la localidad de Ukiah.

En vista que la nueva ubicación dificultaba a Jones la captación de nuevos adeptos, este ordenó a sus seguidores dirigirse a Los Ángeles y San Francisco en 1972, estableciendo en esta última ciudad su sede principal. Desde esa fecha Jones empezó a ganar gran fama en San Francisco, realizando «curaciones por la fe» y asombrando al público con su disciplinada congregación religiosa basada en la doctrina comunista. En esa época Jim Jones y su esposa Madeleine, tenían un hijo biológico y habían adoptado a seis niños más, de diversas razas, para fundar así su «familia del arcoíris» 3​ como manera de predicar contra el racismo. A mediados de los años setenta poco más de la mitad de seguidores de Jones (unas 3000 personas) eran de raza negra.

Presionado por denuncias de prensa sobre explotación laboral contra sus seguidores, palizas feroces y amenazas para las familias o individuos que intentasen abandonar la comunidad, Jones afrontó opiniones adversas de la prensa de San Francisco. No obstante, importantes líderes locales como el alcalde George Moscone y el concejal Harvey Milk manifestaron su apoyo a Jim Jones alegando la firme lucha de Jones contra el racismo y la discriminación. Inclusive, gracias a las obras de beneficencia emprendidas por Jones, el alcalde Moscone le encargó la administración de las viviendas construidas con fondos municipales, la San Francisco Housing Authority en 1975.[cita requerida]

Al hacerse más crítica la opinión pública contra Jones, éste partió apresuradamente a Guyana en junio de 1977, siendo seguido pocas semanas después por casi 900 feligreses.

 

Suicidio Masivo

En noviembre de 1978 viajó a Guyana el congresista estadounidense Leo J. Ryan, acompañado de periodistas y algunos disidentes de la secta, con el fin de acudir a Jonestown para consultar si algunos feligreses de Jones deseaban abandonar la secta. Ryan quería investigar también si eran ciertas las noticias sobre abusos sexuales de mujeres de la secta por parte de Jones, palizas a los descontentos, explotación laboral, esclavitud y torturas a niños.

Jones (que ocultaba su cara tras unas gafas oscuras ante sus seguidores) intentó impedir la visita, pero al fracasar se vio en la obligación de organizar una gran fiesta en donde inicialmente el ambiente parecía de armonía. El 17 de noviembre de 1978, los miembros de la secta lo recibieron con aplausos frenéticos. «Aquí hay gente que cree que esto es lo mejor que jamás le haya pasado en la vida», afirmó Ryan. Sin embargo, a la mañana siguiente (18 de noviembre de 1978), antes de que Ryan regresara, el ambiente cambió. Algunos pocos seguidores pidieron abandonar la comunidad junto con Ryan. El reverendo Jones lo consideró una traición imperdonable. «¡No pueden irse, ustedes son mi pueblo!», les gritó Jones con desesperación a los que querían irse. Al notar que los descontentos se retiraban hacia la pista de aterrizaje para seguir a Ryan, un miembro de la secta atacó a Ryan con un cuchillo, y los hombres de confianza de Jones abrieron fuego contra el político y sus acompañantes cuando se disponían a abordar un pequeño avión. Cinco personas fueron asesinados a balazos, algunos de ellos a quemarropa. Los seguidores descontentos fueron forzados a volver a Jonestown.

Esa misma mañana del 18 de noviembre, Jones reunió a los líderes de la congregación y advirtió que tras el asesinato del congresista Ryan las fuerzas del fascismo destruirían inevitablemente al Templo del Pueblo, por lo cual ordenó ese mismo día el suicidio masivo de todos los integrantes de la secta que se hallaban en Jonestown. Jones decía que «la muerte solo era el tránsito a otro nivel» y «esto no es un suicidio, sino un acto revolucionario». La mayoría de sus seguidores se envenenaron con cianuro, por lo cual se considera oficialmente que, en medio de la «histeria suicida», la muerte fue causada por una herida de bala en la cabeza que no se sabe si fue infligida por él mismo o si obligó a otra persona a asesinarlo. Jim Jones fue encontrado muerto de una herida de escopeta en la cabeza, entre los 912 cadáveres hallados en Jonestown.

Tim Carter, un exmiembro de la secta, en la película Jonestown, de Stanley Nelson, decía que por lo menos no hay duda de que los aproximadamente 250 bebés, niños y jóvenes fueron asesinados.

A Jim Jones le sobrevivieron tres de sus hijos adoptivos, Stephan, Jim Jr. y Tim, que se hallaban en Georgetown, la capital de Guyana, como parte del equipo de baloncesto del Templo del Pueblo.

Agencias

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