Alexis Blanco a Panorama: "Hasta la vista, mi pan nuestro de cada día"

Alexis Blanco a Panorama: «Hasta la vista, mi pan nuestro de cada día»

Foto: Agencias

El periodista de cultura y poeta, Alexis Blanco, relató con nostalgia, su sentimiento y el de los zulianos al conocer la triste noticia de la última edición impresa del diario centenario, Panorama.

Según el poeta, ésta es una gran pérdida para la historia zuliana, ya que por la trayectoria del periódico, quien nació en la «tierra del sol amada», se siente identificado con el mismo.

Expresó: Y hasta los muertos andarán muy tristes, si asumimos aquella lapidaria verdad proclamada por el abogado Honorio: «El que se muere en Maracaibo, y no sale en el Panorama, ¡está vivo!».

Lea aquí el texto íntegro:

COLOFÓN INCUNABLE…Panorama sienta cátedra de periodismo vivencial (perdone la redundancia cada lector culto) cerrando hoy un ciclo. Volveremos los maracuchos, tenganlo por seguro, a ojear, de ‘atrás pa’ lante», como lo rubricara el reportero rojo sangre, Camacho, estas nuestras páginas de (ad)vocación centenaria.

Volverá a renacer el ciclo interminable de cada día, refrendado en la metro gostliner, o algo así, hablo de esa rotativa mamarrúa y formidable con la cual llegamos «a encochinarnos» para rodar, con hasta ocho cuerpos y hasta mas de un centenar de páginas full color. El diario de las señoritas que debutaban en sociedad, se graduaban, luego se casaban y anunciaban después el advenimiento de sus vástagos en las solicitadas páginas sociales del «mejor periódico de la bolita er mundo», y sus bodas de oro y sus etcéteras familiares.

El diario del acontecer internacional y nacional, de las rutilantes proezas deportivas, el de las columnas de opinión multífonas, el periódico de las hermosas páginas de Artes y Letras, de los balances económicos y de las loterías.

El rotativo que leían los gaiteros al amanecer de sus rumbas, el que inmortalizara el pregonero madrugador que inmortalizara RRG: «Panorama, Panorama, con las últimas de hoy: un hombre que se ha guindado, desengañado en amor». El Panorama de Papá Esteban y de su padre, Luis Guillermo, el de estos honorables Pineda que hoy sin duda desandan por ese patrón estándar que la tristeza del pueblo llora a ocho columnas.

Hoy gimo y grito e increpo: mi casa periodística de toda la vida, la única, por gracia de Dios, cesa sus entregas fácticas, papel y lápiz, mientras dure la devastación económica. Mar de lágrimas, perdonen la tristeza, cayendo sobre la memoria tirada a ocho columnas. Todo oscurece cuando esa santamaría deje de abrirse para cargar con bultos de panoramas estos camiones raudos que ya no llevarán trozos de mí mismo hacia el resto del mundo. Ya no tendrá ese maracucho de a pie su cafecito con mandoquita y su Panorama.

Y hasta los muertos andarán muy tristes, si asumimos aquella lapidaria verdad proclamada por el abogado Honorio: «El que se muere en Maracaibo, y no sale en el Panorama, ¡está vivo!»…Y es una tristura de generaciones y generaciones.

De columnistas y reporteros maravillosos, históricos, inolvidables. No exagero si me proclamo zombie del periodismo. Estoy vivo, pero sin Panorama. Sin esas historias real maravillosas que aprendimos a contar, cual Fuenteovejuna, todos a una…¿mi mejor trabajo publicado? Detrás de los muros del silencio.

Me hice pasar por lokytoy («un personaje en busca de actor», parafraseaba el señor Baittiner de su paisano Pirandello) y mientras salvé algunas vidas, en serio, cumplía el sueño de mi vida: hacer teatro y periodismo en una sola jugada, a 16 columnas, si sumamos las dos páginas enfrentadas.

También me pelonché para la foto con Spencer Tunnick y, de no ser por la mojigatería que aun coacciona el arte del periodismo, me habría traído al niuyorkino para que retratara aquel verguero de, para aquel entonces y antes de la dieta de Maduro, gordos y gordas de la patacónica bohemia parroquiana.

Lo de Pérez Jiménez, la entrevista exclusiva en La Moraleja, digo, habrá de ser estudiada como una admonición de la insiforia que trajo estas ruinas. Nunca es triste la verdad (citaba la Blondie a Serrat en alguna fiesta de premios) lo que no tiene es remedio.

Todos los diarios que todavía circulan en barquitos de papel por el mundo, se seguirán llamando PANORAMA… Hasta muy pronto, mis próceres de un oficio que aun perfila Kapuszinsky, el maestro de Gabo…En serio, hay que ser buena gente para ser y hacer periodismo.

He ahí esa, nuestra escuela. Hasta la vista, mi pan nuestro de cada día. Gracias, Patricia y tus aliados. Gracias, totales… ¡Salud!.

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