La catedral de Notre Dame: Valor histórico y cultural

La catedral de Notre Dame: Valor histórico y cultural

La catedral de Notre Dame es el máximo referente del gótico europeo. Posee una apariencia regia pero sublime que esconde mucho más de lo que los ojos pueden apreciar.

Catedral de Notre Dame – París

Cualquiera que viaje a París debe visitar esta catedral, una de las  más antiguas del mundo en su estilo gótico.

Está dedicada a la virgen María, y es la sede de la arquidiócesis de París, ubicada en la Isla de la Cité, justo en el medio del río Sena. Precisamente, donde los romanos construyeron un templo dedicado a Júpiter.

Construcción de la catedral de Notre Dame

La construcción de la catedral, comenzó en el año 1163 y terminó en 1345.  En su edificación participaron los arquitectos Pierre de Montreuil y Jean de Chelles.

En el excelso arquitectónico se aprecian diferencias de estilos desde el barroco hasta el gótico, siendo este último el más resaltante.

Durante la Revolución Francesa, la catedral de Notre Dame fue destruida, perdiendo así su esencia y algunos de sus tesoros fueron robados. Para el año 1793 bajo sus escombros,  el templo se utilizó como depósito de comida.

A mediados del año 1844, en plena época romántica,  se estableció un programa de restauración de la catedral que se extendió durante veintitrés años, en el cual reconstruyeron los altares y capillas interiores, se colocaron estatuas y añadieron en las torres las características gárgolas, que hoy en día son alegóricos de la construcción.

El interior de la catedral

Interior de la catedral de Notre Dame

Amplios ventanales iluminan de manera prodigiosa, el espectacular interior de Notre Dame. La mayoría de las vidrieras que pueden contemplarse en la actualidad fueron colocadas durante las restauraciones que se llevaron a cabo en el siglo XIX.

El órgano de la catedral, fabricado en el siglo XIX por Aristide Cavaillé-Coll, también es digno de admirar, pero la atracción preferida por los visitantes es subir a las torres de la catedral, que tienen 69 metros de altura.

Leyendas de la catedral de Notre Dame

En la fastuosa catedral de París, acontecieron importantes momentos para la historia, como las coronaciones de Enrique VI de Inglaterra y de Napoleón Bonaparte como emperador, y la beatificación de Juana de Arco.

Existen varias leyendas que han creado un halo de misterio en torno a esta magnífica catedral.

El jorobado de Notre Dame

Anthony Quinn en 1956 interpretando a Quasimodo en la versión cinematográfica de la novela de Victor Hugo “The Hunchback of Notre Dame”. (France-Presse)

Leyenda que hace referencia a la existencia de un escultor que era jorobado y que trabajó en la catedral durante algunas remodelaciones.

El destacado novelista, Víctor Hugo, escribió Nuestra Señora de París en 1831 y, y aseguró que conoció al escultor jorobado en el cual se inspiró para crear a Quasimodo, el protagonista de la obra y uno de los personajes más relevantes de la literatura francesa que Disney convirtió en icono en su famosa película animada de 1996, el jorobado de Notre Dame.

Las gárgolas vengadoras que asechan la ciudad

Una de las gárgolas que observa París desde las alturas

Una de las gárgolas observa París desde las alturas (Pixabay)

Las gárgolas de Notre Dame, esos originales y mitológicos seres de piedra que vigilan toda la ciudad desde las cornisas de las torres de la catedral, han sido protagonistas de varias leyendas e incluso de varias películas.

La función de estas esculturas es la de actuar como desagües cuando llueve, haciendo énfasis a su traducción “garganta” del originario gargoille, pero muchos creen que representan a demonios que están esperando su oportunidad para entrar en la iglesia.

la leyenda más conocida sobre las gárgolas surge cuando Juana de Arco fue condenada a muerte en la hoguera. Al ver que los ciudadanos franceses habían asesinado a una inocente, “las gárgolas despertaron de su sueño muy enfadadas y atacaron a los habitantes de la ciudad durante la noche”.

La catedral de Notre Dame, que parece brotar de las aguas del lago de Sena es una más de las lúgubres iglesias sumergidas que esconde mucho más de lo que los ojos pueden apreciar.

Aronleisky Casiani / Pasante

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