Eddy "La Bestia de El Marite": El hombre que dormía tranquilamente

Eddy “La Bestia de El Marite”: El hombre que dormía tranquilamente sobre el mismo suelo donde enterró a su mujer

Foto: Cortesía Prensa Cicpc

La historia más dantesca que se registró este lunes en Maracaibo, apenas en el inicio de la Semana Mayor, marcó las calles del barrio Mi Esperanza, sector El Marite, parroquia Venancio Pulgar, al oeste de Maracaibo.

Allí, en una de tantas humildes viviendas, Eddy Heberto Morán Loaiza, segó  la vida de su esposa Yumaira del Carmen Peley Chacín (61), cuando en medio de una discusión se fueron a las manos y él terminó estrangulándola y posteriormente la enterró en un diminuto callejón de la casa que ambos compartían.

Según cuentan los allegados a la pareja, “ellos eran poco sociables, de vez en cuando cruzaban palabras con nosotros”, refieren algunos en medio del asombro.

Sin embargo, otros aseguraron a Noticia al Día que la víctima era muy amigable con los niños de la cuadra, “siempre conversaba con ellos en la tarde, por la cerca de su casa compartía dulces  o cosas así”.

Los curiosos describieron a Yumaira como una mujer trabajadora. Indicaron que se desempeñaba como obrera en el liceo Idelfonso Vásquez, del sector La Rotaria. Era Testigo de Jehová y tenía más de 20 años viviendo en esa zona.

Mientras que del señalado como asesino, informaron que en su vida se desempeñó como obrero y también trabajaba vendiendo perros calientes, sin embargo, como la situación actual de la electricidad y la economía no le favorecía en el negocio, decidió dejar el oficio y se dedicó a trabajar como conserje en los últimos meses.

Un amor confuso 

La historia de la pareja comenzó hace poco más de 10 años, según cuentan los allegados, quienes afirmaron que Eddy Morán (51), era hermano de la anterior pareja y padre de los hijos de Yumaira. Su relación comenzó de una manera tormentosa.

Los testigos relatan que Eddy llegó hace 12 años al sector donde ocurrió la desgracia y junto a Yumaira formó un hogar, aparentemente “tranquilo”, destacando que entre ambos no procrearon hijos.

Sin embargo, tal parece que ante la ausencia de los hijos de la mujer, dos féminas y un hombre, todos mayores de edad, ambos vivían una historia diferente a la que aparentaban en presencia de éstos.

Una extraña herida en el cuello de Eddy marcaba la tragedia que un mes y 10 días después la sociedad conocería.

Los vecinos notaron una marca en el cuello del hombre y le preguntaron qué le sucedió, a lo que éste solo se limitó a contestar que unos hombres desconocidos se habían metido a robar en la casa y él se defendió, lo que le pareció un poco extraño a los otros residentes.

No obstante, los días transcurrían y la pregunta cambió, ahora los habitantes de la zona estaban intrigados por saber ¿Dónde estaba Yumaira?

La coartada en decadencia

Eddy trataba de persuadir a todos refiriéndoles que su mujer se había ido de vacaciones a Colombia, a casa de su hija mayor, pero todo se derrumbó cuando una llamada de la consanguínea alertó a una vecina, cuando ésta le dijo: “¿Qué sabes de mi mamá?, ella nunca llegó aquí a Colombia, ella apenas estaba planeando visitarme en agosto”.

De pronto todo se tornó confuso para familiares y vecinos, quienes comenzaron a buscarla en El Moján, donde residen otros parientes de la dama y nadie conocía de su paradero.

Finalmente, el único hijo varón de la fallecida, Mauro cariñosamente llamado “Maurito” por los cercanos, se trasladó desde Maracay, donde habita y trabaja, hasta Maracaibo, para unirse a la búsqueda de su progenitora.

La tragedia

Un mes y 10 días después de la “turbulencia”, luego de las denuncia formulada en la subdelegación Maracaibo del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), las investigaciones de los detectives actuantes arrojaron resultados positivos en tiempo récord.

Yumaira apareció, aunque no de la manera que todos esperaban. La mujer estaba muerta, había sido estrangulada y posteriormente enterrada bajo tierra y cemento, en la misma vivienda donde compartió tantos años de vida con el que dijo ser su amor, el hombre que la cuidaría, ese mismo que le arrebató la vida en cuestión de segundos.

Nadie logra entender como el sindicado continuaba haciendo su vida con total normalidad, aún sabiendo que bajo el mismo suelo donde dormía tranquilamente cada noche, estaba enterrado el cuerpo de la mujer a la que juró amar toda la vida.

Ahora el asesino se encuentra tras las rejas del CICPC, luego de que una comisión lo capturara la tarde del domingo, 14 de abril, en una casa cercana a la del hecho trágico, donde se encontraba sentado conversando y tomando café con una vecina.

El caso fue remitido al Ministerio Público, donde se ordenó la medida privativa de libertad para Eddy Morán y se espera sea presentado en los tribunales competentes en las próximas horas.

 

En este agujero encontraron el cadáver de Yumaira. Foto: NAD.

 

 

Esta era la casa donde Eddy y Yumaira vivían. Foto: NAD.

 

 

Foto: Cortesía Prensa Cicpc

 

 

Noticia al Día

 

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