San Francisco, 100 horas a oscuras (Aquileo Narváez Martínez)

San Francisco, 100 horas a oscuras (Aquileo Narváez Martínez)

Desde las cinco de la tarde del jueves 7 a nueve de la noche del lunes 11 de este mes de marzo, transcurrieron 100 horas, tiempo que duró el gran apagón en muchos sectores esta localidad, el promedio nacional. Municipio cuya dinámica socio-política da cuenta de la marcha de la gestión del ejecutivo nacional, por lo cual, lo que sucede aquí  en muchos casos puede considerársele una muestra del hervor del país, que políticamente se  manifiesta  en la correlación de fuerzas que por un lado, puja por hacerse del poder como sea y por el otro,  la que apuesta por mantenerse en él tal como lo prescribe la constitución.

Estas circunstancias convierte a San Francisco en un referente importante al momento de hacer conjeturas en torno al ataque que hirió sensiblemente la humanidad del pueblo, de todos sin distingo, cual ejército invasor que llega disparando sin preguntar quién es quién, que solo le interesa cumplir la tarea ordenada de acabar con los habitantes del territorio objetivo, y es aquí donde  se hicieron pertinentes las preocupaciones y preguntas de millones de venezolanos y venezolanas durante esas horas a oscuras, desde Tucupita hasta la Guajira. ¿Cómo estarán pasando los pacientes que necesitaban ser dializado? ¿Qué harán con los niños que nacen prematuros?… Así hubo y hay cientos de preguntas irresolutas que penden en la mente de nuestra gente.

Ante esas terribles preocupaciones, desafortunadamente en muchos casos, saltaban señalamiento de culpabilidades   condicionados por ese otro ataque que a cada momento, cuando “hay luz” mediáticamente agrede la psiquis del venezolano y venezolana. Las conjeturas apuntaron a responsabilizar totalmente de lo que acontecía al gobierno, lo eso era parte de lo que se buscaba, hacer más grande el en el imaginario el expediente contra-gobierno, y lo lograron.

A pesar de las penurias y sobresaltos de esos momentos, el pueblo resistió estoicamente superando los obstáculos para conseguir alimentos, aguantó dolores al no conseguir analgésicos y otros medicamentos, y a su vez activo mecanismo del compartir comunitario que trajeron consigo la solidaridad entre hermanos. Sin embargo, otros muy pocos, aprovecharon esa situación para maldecir al vecino chavista, lanzarle saltapericos u amenazarlo con perseguirlo cuando “callera Maduro”; pero fueron la excepción, lo cual no deja de ser importante y alerta sobre la necesidad de trabajar todos para construir una mejor convivencia  vecinal y comunitaria, sin distingo ni discriminaciones de ninguna naturaleza, sin extremismos bobos, que nos permita reencontramos en la identidad que somos realmente.

Al gobierno local de San Francisco en el cumplimiento de sus atribuciones de  velar por el orden público, no le fue fácil contener la andanada contra el comercio, sobre todo aquellas hábilmente planificadas en el momento y la forma de hacerlo. Y es allí, cuando la alcaldía se convirtió en el espacio justo donde militantes y trabajadores, se organizaron para salir a apoyar a los comercios que estaban saqueando. Operativo espontaneo oportuno que garantizó la reactivación, aunque un tanto sombría, la actividad comercial el martes 12.

Ese gran apagón, estuvo muy por encima del paro petrolero del 2002, al que le siguieron fuertes estrategias desestabilizadoras, por lo que siguiendo ese esquema, deben  venir otros ataques tan vigorosos como ese. Tal tragedia hace impostergable la reflexión y la acción sin muchos discurso, y atendiendo áreas vitales de la vida de los ciudadanos y ciudadanas, como los servicios público fundamentales y la alimentación. Estoy seguro que los últimos anuncios del ejecutivo apuntan hacia allá, resta esperar.

Para finalizar estas reflexiones, se hace imprescindible tener bien claro, que el gran apagón redimensionó los padecimientos del pueblo, por lo que “En la demora está el peligro…”, como dijo José Eloy Alfaro. Urge atender lo alimentario, y aquí esbozo algunas sugerencias, en el entendido que existen suficientes leyes y mecanismos hacer menos oneroso su adquisición. Por lo tanto se hace necesario que:

– El gobierno en todos sus niveles, apoye a los comerciantes víctimas de los saqueos, como anunció el gobernador que los harían.

-Poner coto esa red de distribución de alimentos a mayoristas que imponen modalidades de compra en moneda extranjera y abultan los precios reales a los minoristas.

-Revisar, actualizar PMVP de los artículos, que se mofan de la inteligencia y el estómago del consumidor.

-Supervisar permanente los expendios de alimentos previa consideración de las fallidas experiencias.

Hay que lograr, que “San Francisco contenga en su carga identitario presente y futura, ser una auténtica Ciudad de Paz y Progreso, y que ningún huracán lo impida.

Aquileo Narváez Martínez

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