Con el espinazo pegao: Con un solo plato por día los Maracuchos se preguntan qué van a comer

Con el espinazo pegao: Con un solo plato por día los maracuchos se preguntan qué van a comer

Foto: Noticia al Día

Los estragos de las más de 100 horas negras que vivió Venezuela desde el jueves 8 de marzo junto a los grandes saqueos que sacudieron la capital zuliana comienzan a vivirse.

Las reservas se acabaron al segundo día del apagón. El popular “salao” debió ser preparado de inmediato porque la refrigeración en las casas simplemente era nula, hasta ese día aseguran los ciudadanos pudieron comer –literalmente- bien. A menos de 24 horas de cumplirse ya una semana del apagón general la realidad simplemente es otra.

Los maracaiberos como zombis arrastran sus pies de un lado a otro, se les ve andar por las calles ya no con los potes vacios en búsqueda de agua, esta vez los domina la desesperación de conseguir algo qué comer, un sustento que les ayude a mitigar el hambre, pero el esfuerzo de llegar a algunos comercios se antoja inútil, pues no hay lugar donde comprar. Unos están completamente cerrados mientras otros tristemente ya no existen.

“Llevamos dos días agarrando camino para los lados de la plaza del 18 de Octubre, pero nada, nada está abierto, no tienen comida. Solo quedan lentejas y más lentejas, eso es lo que estamos comiendo desde que se preparó la poquita carne que se logró salvar. En las noches mientras había plátano era lo que se comía, pero todo lo comenzaron a vender en dólares y no todos los tienen”, dijo Amelia Quintero.

El bagre que calmó el hambre por unas horas

Otros que prefirieron poner la dignidad por delante del hambre y no se sumaron a la ola de saqueos y vandalismo, aprovecharon la ayuda de algunas empresas que salieron a repartir sus productos el pasado domingo -tercer día de apagón-.

Al menos unos 300 kilos de pescados ayudaron a aguantar el hambre de los vecinos del barrio La Lucha. Un camión cava se detuvo en medio de la calle e hizo de la caridad la obra del día y la salvación de muchos. Desesperados corrieron los vecinos no solo a retirar su bagre, sino a prepararlo para comérselo de una vez, pero 72 horas han pasado desde ese entonces, y solo les quedó el hambre a la espera de bien sea: comprar o recibir una ayuda más mientras se estabiliza todo.

“El pescado se comió el mismo día, desde el lunes para acá solo granos y ya se está acabando, ni las mesitas que se ponen con plátanos y yuca están, no hay panadería abierta no hay nada donde se pueda comprar. Parece mentira que uno no creía que la cosa se pondría peor, pero aquí estamos. Yo no sé qué hará la gente que saqueó, por aquí pasaron con sacos de harina de trigo, con manteca, con salsa de tomate, estamos pagando el error de muchos porque esos comercios no van a volver a abrir”, dijo Emigdia Suarez.

Comercios desvalijados, unos sin nada y otros cerrados

Los comercios que no fueron saqueados al norte de la ciudad permanecen cerrados, muchos aprovecharon la oportunidad de sacar al menos las neveras y material de contabilidad para no ser desvalijados por completo y bajaron sus santamarias. Así permanecen y según algunos comerciantes así seguirán, como el caso de Javier Andrade, propietario de una mini charcutería. Su negocio no fue saqueado, pero ha recibido amenazas, simplemente le vende a los conocidos y por debajo de la mesa, como si se tratase de un negocio ilícito, todo por miedo al saqueo.

“Si abro se amontona la gente y lo que menos queremos es llamar la atención, ya nos han advertido que los barrios de Milagro Norte se quieren venir a meter a llevarse todo y ya vimos qué pasó con la panadería La Marina y Bonanza. Por eso le estamos vendiendo a la clientela habitual, para que los ladrones no se lleven lo último que queda”, dijo Andrade.

Aunado al hambre, la crisis emocional de los ciudadanos y el temor de los comerciantes a abrir sus puertas se conjugan en medio de bajones, de ollas vacías y de poder llenar al menos uno de los espacios de la nevera con otra cosa que no sea agua.

Luis Fernando Herrera

Noticia al Día

 

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