Si se descuidan, Maduro les pone piche a Guaidó también: Jacinto Todo Bello (Alberto Morán)

Si se descuidan, Maduro les pone piche a Guaidó también: Jacinto Todo Bello (Alberto Morán)

Jacinto Todo Bello y Tarcila Crítica de Todo Bello, con casi nada de alimentos en la casa, se armaron cada uno con una taza de café cerrero y tomaron los cuatro panes que había en la cocina, volvieron de ropa interior a la cama y prendieron el televisor; no querían perderse detalle de las marchas convocadas por el presidente Nicolás Maduro y el autoproclamado Juan Guaidó. De esa manera, previeron hacer en la tarde unos espaguetis “al burro” -así los llamaba la señora cuando apenas alcanzaba echarles sal y un poquito de mantequilla-, que les sirviera de almuerzo y cena al mismo tiempo.
-Mijo, Jacinto, ¿y que vamos a comer mañana?
-Dios proveerá, Tarcila.
-Que lavativa con esta vaina, y ahora no te hablan de bonos sino de marchas, porque’so es lo otro, llaman a uno pa que vaya a caminar y a pasar sol, y uno lo que tiene es la barriga pegá al espinazo.
-Mija, y por ahí no habían quedao unos palos ‘e yuca…
-Jacinto, pero vos tais loco o qué, desde que nos comimos esa yuca…
-Bueno, ya veremos, Tarcila, no vamos a pensar en la comía de mañana desde ahorita, porque se me jode la cabeza.
– Bueno, será que comamos marchas, Jacinto Todo Bello.
-No sé, Tarcila, mija… vení, échate un poquito pa’ca.
-Dejá Jacinto, que acabamos de comer, eso es malo, se le puede parar a uno la digestión.
-No hombre, que se le va a parar a uno la digestión con cuatro panes viejos. Si nos hubiéramos empujao un chivo en coco o un plato ‘e mondongo, toavía.
– ¡Ay!, se me hace la boca agua, Jacinto… ¡chico, no la jaléis así, que se rompe y no tenéis cobres pa comprame otra!
-Tranquila, mija, en cualquier momento nos comemos un chivito en coco.
-Mi amor, ¿y en que irá a parar too esto, ah?… !Dejá esas manos quietas, Jacinto Todo Bello, tais que parecéis un pulpo!
-En nada, a mi presidente de la paz, Nicolás Maduro Moros, la única manera que lo saquen es que nos invadan y nos bombardeen, de lo contrario, que se olviden, no van pal baile.
– Mijo, pero cada vez que Guaidó llama a una marcha sale un mollejero de gente… ¡Chico, no me mordáis así la oreja! Pacito.
-Sí, pero Maduro también mete gente, y a lo que esos opositores sigan diendo que vean que Maduro sigue ahí mandando, se van a dar cuenta que se buslaron de ellos otra vez. Y ve lo que te voy a decir, si se descuidan, Maduro les pone piche a Guaidó también.
-No sé, mijo, pero yo veo mucha gente con ese Guaidó… ¡chico, que me hacéis cocullita! Ve, se me pararon los pelitos ¿viste? Ve.
-Cuando Chávez y Carlos Ortega también la oposición metió un mollejero de gente; después que ganó Maduro, Capriles sacó otro mollejero, después Leopoldo, después Freddy Guevara ¡ajá!, y donde´stan.
Ay no sé, ¿y toos esos bichos, esos países que apoyan al nalgas pelás de Guaidó? … ¡Ya te vais a pegar al par de chancletas esas, pa que tuvieran buenas!
-Mija, al imbécil de Guaidó lo apoyan El Grupo de Lima, la Unión Europea y los EEUU que son muy arrechos, pero por qué no ganan en la OEA, la ONU, ahí siempre se los tira Maduro, y si se los tira, es porque no tienen la mayoría de países en el mundo. Lo que pasa es que de´so no hablan ni los panoramas ni la televisión ni la radio ni nadie.
– Ahora, mijo, yo veo qu’ese Grupo de Lima pide y pide sanciones pa Venezuela, gargantea que Maduro se vaya, se le tira al piso a los gringos, pero si le parece después sale y dice que no quieren que nos invadan… ¡Chico, duro no, que no son de plástico!
-Claro, porque se joden, si nos invaden, ellos también se joden, primero, se rompen las relaciones comerciales, económicas, energéticas, de too tipo, y nosotros comenzamos a llevar más verga, es verdad, pero ellos también, segundo, queda el camino hecho y si argún día a ellos les toca, saben que los EEUU se los tira igualito, porque esos no son amigos ‘e nadie.
– Y es que’sos gringos son más metíos que una pantaleta de huequitos, tan en too… ¡Velo, ta gozando más que el perrito retozón del tal Cusinqui!
– ¡¿Cunsinqui?!
– Sí, mijo, el vagabundo aquel que era presidente de Perú, el que decía que había que movele la colita a Trump… ¡Cómo le gustan a él, ah!
– ¡Ah ya!, pero sí, Tarcilita, esa gente lo que quiere es que Maduro les diga, vais vengan pues, se pare y les de la silla de Miraflores, así ‘e conchúa son.
– ¡Ay Jacinto! ¡¿Y si nos invaden?! ¡Velo, comételas toas, grosero!
– ¡¿Si nos invaden?!, si nos invaden nos jodemos toos, o es que vos creéis que los opositores se van salvar. Además, Maduro, Diosdado, Bernal, no se van a entregar, esos van a pelear.
– No se mí amor, a veces me da miedo… ¡¿ya? ¿Tan poquito? ¿Eso era too?! ¡Ah no!
– Eso es lo que ellos quieren, que la gente tenga miedo, por eso, se la pasan enviando un vainero de tuits terroristas amenazando y diciendo pendejás.
-Y la ayuda humanitaria, mijo, porque no la acepta Maduro… ¡así, rico…me gusta!
-Porque eso es una trampa, eso es una justificación de los gringos pa entrar a Venezuela y ocupanos toos, Tarcila.
-Pero es una ayuda, Jacinto… ¡dale, dale, no paréis!
-Mija, sí quieren ayudar, que levanten las sanciones, así de sencillo.
– Que vaina con eso, y esas sanciones no las van quitar nunca… ¡otra vez, otra vez, así, así, dale!
-Que no las quiten, pero nosotros tampoco nos arrodillamos, Tarcila.
-Y esa ayuda humanitaria y que va a llegar a Brasil y Colombia y que la van a meter a Venezuela por las buenas o por las malas ¿será verdad eso? … ¡¿Te gusta mijo, ah?!
– Dos cosas. Una, que tengan pensao con eso armar un mollejero por la prensa, pa decir que Maduro no deja entrar medicinas a Venezuela pa curar a los enfermos, buscando jodelo más, y otra, que quieran entrar a lo arrecho y haiga un enfrentamiento entre los militares y se arme la plomamentazón de una vez.
– ¡Que La Chinita nos ampare y nos favorezca de una hora así, mijo!… ¡ayyy…asesino, dejá ese deo quieto, ¿qué queréis, matame?!
– Ve mija, ahí´stan las marchas, ve. El Guaidó ta diciendo que en febrero si es la cosa.
– Bueno, este mes le quedan el día de los enamoraos y los carnavales…Vamos a ver que inventa esos días… ¡Diositooo… esbaratame… rico!
– ¿Viste? Ve, tai viendo, ahí ta Maduro con ese mollejero de gente. Y esa es la avenía Bolívar de Caracas, una avenía mollejúa. Y ta full.
-Ay Jacinto, no sé, ya yo no veo nada. Pa que comenzaste a curucutear.
– ¿Qué, echamos la chirigüileaita ya?
– ¡Ujú!
Jacinto Todo Bello enseguida bajó el volumen del televisor, se echó la sabana sobre él y Tarcila Crítica, creyendo que no iba a terminar nunca, pero no habrían transcurrido cinco minutos, se desarropó acezante.
-Más fue la bulla que la cabuya– mascoteó Tarcila Crítica-, levantándose de la cama envuelta en la sábana.
– ¿Más fue qué? Jacinto no escuchó bien.
– No, nada, digo yo que más fue la bulla de Guaidó, bueno si es así como decís vos –le dijo Tarcila Crítica riendo y entrando al baño, mientras Jacinto monitoreaba los canales televisión que seguían paso a paso ambas manifestaciones.
-Así van hasta que se queman políticamente, así se quemó Capriles, Leopoldo, Freddy Guevara – dijo Jacinto Todo Bello en voz alta viendo a Guaidó, para que la esposa le escuchara, pero Tarcila Crítica respondió indignada ante la falta de agua.
– ¡En esta molleja de país ni siquiera puede uno chirigüilear tranquila, no joda! – vociferó viendo que no caía una gota por el grifo y tampoco le alcanzaba la poquita que había en el balde.

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