El Renacer de ‘Las Pulgas’: Bachaqueros no dan tregua

El Renacer de ‘Las Pulgas’: Bachaqueros no dan tregua

Olor putrefacto. Bullicio ensordecedor. Productos con sobreprecio. Todo esto a la orden del día en el Mercado Las Pulgas, donde lo único que ha cambiado a casi seis meses de su intervención es que desaparecieron los “tarantines”, y en su lugar los comerciantes utilizan mesas plásticas.

Es mediodía y en el Mercado Las Pulgas el dinero en efectivo rebota entre las manos de comerciantes y clientes, sin embargo, la desilusión se dibuja en el rostro de un señor que aparenta alrededor de 50 años, al descubrir que el kilo de bistec que quería comprar en 5 mil bolívares, tiene ese precio sólo si va a pagar con ‘efectivo’ y en caso de utilizar el punto de venta, ese mismo kilo de carne alcanza los 8 mil 500 bolívares.

La otra cara de la moneda está justo unos pasos más adelante, cuando la sonrisa de una mujer confirma que ella sí logró reunir los 2 mil bolívares en efectivo para comprar un kilo de carne molida, la cual, como otros productos que deberían estar refrigerados, ha estado acompañada por decenas de moscas desde quién sabe cuándo, a la espera de alguna persona que se la lleve; en estas mismas condiciones se observan el puerco y el chorizo, cuyo precio en efectivo es de 8 mil bolívares, al igual que el pescado, cuyo costo varía entre 1300 y 2 mil 500 bolívares, dependiendo del que el cliente escoja, por último el precio de algunos cortes  como panza o vísceras, se ubican por debajo de los mil soberanos.

 

 

“Aquí trabajamos con billetes de 50 pa’ arriba”, es la frase que escuchan todos los compradores, quienes no solo se ven obligados a conseguir dinero en efectivo, sino también a encontrar aquellos que puedan utilizar en este mercado, aun cuando ningún ente regional ha realizado algún anuncio oficial sobre modificaciones en el cono monetario.

En el caso de los que esperan resolver rápidamente al ofrecer dólares, moneda que también circula en el recinto, se encontrarán con un “no acepto el billete de 1$” por parte del vendedor, de esta manera se reducen aún más las posibilidades de compra para quienes frecuentan este espacio.

Esta versión menos encerrada de Las Pulgas, donde fácilmente puedes acudir al muchacho que te grita en el otro extremo “¡Compro dólares y pesos!”, también está aún más abarrotada de gente vendiendo mercancía, pues el espacio que antes determinaba una estructura de lata, ahora se reduce a un paraguas y una mesa de plástico, sobre las que están exhibidos múltiples carteles en los que se lee: Arroz 2200, Aceite 3200 o Harina 2100.

 

 

Entre este gran tumulto de vendedores que no paran de vociferar sus ofertas, de igual manera siguen los maracaiberos quienes, para rendir su presupuesto, recorren varias veces el recinto, esperanzados de escuchar un “te dejo el paquete de pañales en once mil pa’ que salgan” en el que usualmente se cierra el trato.

Cabe destacar que las verdaderas farmacias del Mercado de Las Pulgas también las tienen los comerciantes, pues ellos son quienes ofrecen una amplia gama de medicamentos con un sello de “Uso Institucional” muy característico, desde anticonceptivos en 1300 bolívares soberanos, pasando por Ibuprofeno en 900 bolívares y Losartan en 1400 bolívares.

De acuerdo con el gobernador del estado Zulia, Omar Prieto, el objetivo de la intervención que se realizó en este espacio de comercio informal era “eliminar la especulación, el ‘bachaqueo’, el acaparamiento, la venta de droga y la prostitución infantil”.

 

 

Sin embargo, a casi seis meses de este operativo, los comerciantes parecen haberse tomado simplemente unas vacaciones en el Mercado Kay – Kay, donde estuvieron temporalmente reubicados, para volver “con todos los hierros” al Mercado en el que laboraban, en el que nuevamente están reapareciendo aquellas prácticas que motivaron a las autoridades a tomar el recinto en septiembre del año pasado.

 

 

Jorge Fernández / Pasante

Fotos: Mysol Fuentes.

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