Las manos que preparan el último adiós de un difunto

EL CIRUJANO DE LOS MUERTOS: Las manos que preparan el último adiós de un difunto

Foto: Mysol Fuentes

Sus muertes fueron trágicas. Cambiaron de aspecto, quedaron irreconocibles. Lo único que les queda es el descanso eterno y las lágrimas que rozan el rostro de sus deudos. Ya no tienen oportunidad de reivindicarse, de pedir un minuto más, son ahora sus dolientes quienes deben llevar sus cadáveres hasta la última morada: la tumba, pero antes quieren contemplarlos dentro de esa caja de madera,  volver a ver a su difunto por última vez.

Es por ello que desde hace dos años José Rojas les cumple su deseo, permitirles darles la despedida a sus seres queridos. Rojas desarrolló su talento de reconstruir y restaurar cadáveres luego de realizar un curso en el Hospital Universitario de Maracaibo con la doctora Yoleida Alemán, experto forense. “Durante mi aprendizaje me enfoqué en la descomposición y maltrato del cadáver. Descubrí los cuatro fenómenos cadavéricos y quise especializarme en el estado enfisematoso, esto consiste en la hinchazón de los labios y mejillas que se comienzan a desmatizar durante la descomposición del cuerpo”, dijo, y continuó: “El hipoclorito es uno de los químicos que funciona como hidratante y ayuda a aclarar el tejido del cuerpo cuando presentan estas alteraciones”.

A raíz de ello y gracias a su perseverancia, Rojas junto a la doctora Alemán aprendió la técnica del maquillaje de cadáveres, conocido como la tanatoestética. “Luego de aprender la tanotopraxia, me pregunté cómo cambiarles la apariencia del rostro y me comencé a enfocar. La doctora me explicó y aprendí a maquillar”.

 

Antes y después de la restauración. Foto: Cortesía

 

Durante la reconstrucción y restauración -un trabajo que puede durar hasta 5 horas- Rojas ha utilizado elementos como plastilina, pega loca, pega blanca y hasta sobres de jugos conocidos como “Sameritos”. “La pega loca ayuda para evitar que se vean las suturas en el rostro. Yo opto por quitarlas, le aplico el pegamento, luego con base y polvo de maquillar le sello cualquier imperfección”, explicó, y asímismo agregó: “Con los sobres de jugos los combino con el formol y esto hace que las mejillas del cadáver tomen su tonalidad rosada. Estas son medidas que se han utilizado por los altos costos de los materiales”.

Aseguró que se han presentado oportunidades donde las personas le preguntan si es familiar del difundo. “Me lo preguntan por el tiempo y esmero que le pongo para que quede bien. Para mi el único fin es darle a las familias la oportunidad que puedan despedirse de esa persona de la mejor manera posible”.

Por otro lado, comentó que en el caso de que una persona muera ahogada, la mejor manera de sacarle el líquido es cortándolo con un bisturí por dentro y no por fuera. “Se le introduce una paleta por la boca, se le abre completamente y con el bisturí se hace una zanja, con un masaje al cuerpo que debe estar de lado irá botando todos los fluidos de las mejillas. Estos méritos se los doy a la doctora porque es quien me llevó a cada uno de estos pasos”, comentó el técnico de autopsia.

 

Procesos tardíos del cuerpo en descomposición 

 

Estas son las herramientas utilizadas para la restauración. Foto: Cortesía

Rojas señaló que para que el cadáver pueda ser sometido a una restauración debe estar dentro del tiempo de las 12 a 48 horas de descomposición. “Si el cuerpo está preservado puede durar mucho más y el trabajo se realiza con facilidad “, dijo.

Explicó que si el cuerpo está sometido a la intemperie, es más complicado para trabajarlo. “Existen los procesos tardíos conocidos como bióticos, que son los organismos vivos que pueden dañar el cadáver, y los abióticos vienen de la naturaleza: el sol, agua y humedad. Si el cuerpo está en estado biótico, por ejemplo, a la orilla de una playa y se lo comienzan a comer los animales, son personas que puedo restaurar”, afirmó.

Cuando suceden estos casos, Rojas comentó que ha llegado a hacerles de nuevo los ojos a los cadáveres. “Cuando son ahogados, por lo general pierden sus globos oculares por completo, con plastilina hago esferas y le voy dando forma dentro del agujero donde debería ir el ojo. Igualmente, les voy haciendo las cejas con su mismo cabello, labios y pestañas que pueden ser corridas o de puntos”.

Por otra parte, cuando una persona pierde la mitad de su cráneo, el experto aseguró que “uso la misma técnica. Con plastilina y pega blanca hago una especie de masa, cuando está listo lo llevo al lugar para completar, pero antes se le coloca trapos dentro del lugar que le falta el tejido y se comienza a moldear como está el lado que le quedó. Espero que se seque, lo maquillo con una base oscura y clara. Luego comienza el implante de cejas, pestañas y cabello que lo hago con una peluca. Esa es la reconstrucción”.

 

Ejemplos de antes y después de la reconstrucción. Foto: Cortesía

 

Restauración de un quemado

 

Entre sus trabajos, Rojas comentó que restauró a un joven de 13 años que murió quemado tras explotarle la embarcación que limpiaba con un hidrojet, en el estado Falcón. “El niño no tenía ninguna figura luego del accidente. Sin embargo, cuando una persona muere quemada es difícil trabajar en ella porque siempre está humedeciendo y el maquillaje no quiere nada con el líquido. Lo que hice fue utilizar pega de zapatos y le hice una mascarilla con eso, después que endureció, le hice los implantes de cabellos y también usé peluca porque el niño quedó calvo”, recordó.

A través de una fotografía, el experto logró restaurar al niño y llevarlo a su estado natural. “A pesar del estado en que quedó el joven, su familia pudo despedirse de él. Cuando hago estos trabajos primero veo la altura del vidrio de la urna y el tamaño para que pueda cuadrarlo perfectamente”, dijo.

 

“Me tocó restaurar a un familiar”

 

José Rojas adquirió su aprendizaje gracias a la doctora Yoleida Alemán, experto forense. Foto: Mysol Fuentes

 

La muerte tocó a la puerta de la familia de Rojas, la vida de su tía fue devorada por un cáncer “me tocó restaurar a mi tía que quedó deteriorada después de esa enfermedad. Mientras mi familia sufría por ella yo estaba trabajando en ella para devolverle la naturalidad que tenían antes de caer en el cáncer”, expresó.

Recordó que su familia no salía del asombro por el cambio que tuvo su consanguinea en su aspecto. “Me decían que parecía que estuviese durmiendo”, dijo.

Finalmente, compartió con Noticia al Día sus últimas experiencias de crear un último adiós inolvidable. “Trato que la familia nunca olvide su última imagen, eso es lo más importante para mi. Con mis manos he logrado restaurar a una persona con alambre de cobre, plastilina y maquillaje”, dijo.

 

Y agregó: “Con el formol he logrado levantar los pómulos. Introduzco algodones en las mejillas y poco a poco le voy dando forma como si fuese un cirujano plástico. Yo me considero el cirujano de los muertos”, culminó.

 

Su pasión nació a los 8 años, su padre trabaja en una funeraria. Foto: Mysol Fuentes.

 

Ivanovy Bracho Delgado
Fotos: Mysol Fuentes
Noticia al Día

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