CADÁVERES son velados y llevados al hueco a punta de SACRIFICIO

La CRISIS humilla el descanso eterno: CADÁVERES son velados y sepultados a punta de SACRIFICIO

Foto: Carlos Robertson

El sufrimiento sigue aún después de muertos. Ya no descansan en paz. La sepultura ha dejado de ser cristiana y mucho menos santa. Los difuntos ahora pasan un calvario para poder ir hasta la última morada, debido a los exagerados costos en los servicios fúnebres y fosas que dejan a los dolientes con las manos en la cabeza. Esto es una triste realidad.

Dinero no hay, el deterioro económico del país mantiene los bolsillos desangrados y aquí comienza el dolor por partida doble:  ingeniárselas para  darles el último adiós a sus consanguíneos es lo que día a día se avizora en las afueras de la morgue de LUZ y en los hospitales de la entidad zuliana, cuando lamentablemente toca despedir a un pariente.

El velatorio se convirtió en una odisea. Aunque usted no lo crea, escaparates, neveras y hasta las propias camas de los hogares han sido usados para construir algo que llegase a parecer una urna y poder darle al difunto su tradicional vigilia. Esto no queda allí: ¿Y el entierro? otro viacrucis. Familiares desesperados han optado ante los insólitos precios de una fosa,  abrir huecos en los patios de las casas para  sepultar por quien sufren y lloran.

Este drama que pareciera estar convirtiéndose en una crisis social se dio a conocer el pasado 27 de octubre  de 2018 en Maracaibo, cuando una familia del barrio Los Tres Reyes Magos decidió cavar un agujero frente a su casa para  enterrar a  Ender Bracho, un hombre de 39 años, quien murió por una infección en el oído y presentar un alto grado de desnutrición.

Tras no tener dinero para cubrir su sepelio, el cuerpo de Bracho fue puesto en una cama, cubierto de sabanas y un mosquitero, mientras que afuera allegados cavaban el agujero donde le darían la última despedida. En varias oportunidades, el cadáver fue trasladado hasta la fosa para saber la medida exacta y así percatarse de que el cuerpo entrara por completo.

El motivo de esta decisión fue una deuda de tres meses que la familia tenía en una de las funerarias donde pagaban el contrato para utilizar todos los servicios que necesita un sepelio. “Para que lo entierren como a un perro, lo enterramos aquí”, dijo una de las vecinas del sector y amiga de la familia.

El caso se volvió viral en las redes. La ciudadanía cuestionó hasta más no poder este escenario, hasta que funcionarios de la Alcaldía de Maracaibo, llegaron al inmueble y ayudaron a la familia para un sepultura de ley.

 

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Asimismo, en la población de Cabimas, parroquia Jorge Linares,  un hombre fue sepultado dentro de un escaparate. Sus últimos días de vida las llevó postrado en una de las camas del hospital de la localidad, donde soportando la precaria asistencia con la que trabajan los médicos llegó al final de su existir.

De funeraria en funeraria, de papeleos en papeleos, fue el accionar al que se enfrentaron los familiares de este hombre, quienes al ver lo elevado del costo, decidieron utilizar el escaparate que por años el difunto utilizó en su casa.

 

Foto: Carlos Robertson.

La estructura de madera fue demolida por la familia. Esas tablas fueron martilladas y una improvisación de féretro fue creada para luego de tanto trajín, darle el descanso eterno a su pariente.

Maracaibo se estremeció

Hace pocos días, otro hogar lloró a un pariente en una cama, tras no contar con los recursos necesarios para poder enterrarlo. Su 31 de diciembre se enlutó cuando Dave Enrique Molina Muñóz, de 41 años murió de un paro respiratorio. El infortunado que tenía la condición de Síndrome de Dowm , padecía de neumonía. La familia recibió el Año Nuevo con el muerto en medio de la sala.

En el inmueble del fallecido, en el barrio Rafael Urdaneta, calle 65-A de la parroquia Carracciolo Parra Pérez, de Maracaibo, no hubo flores, sillas ni ornamentación, únicamente una cama donde reposaba el cadáver. Así estuvo el cuerpo durante dos días, hasta que la Alcaldía de Maracaibo asumió el caso y enterraron al hombre en el cementerio San Sebastián.

 

Foto: Mysol Fuentes

Otro adiós dentro de un escaparate

Solo han pasado ocho días del Año Nuevo y a la morgue forense de LUZ llegó otro escaparate para que Enilda Rosa Chacín, de 41 años pudiese ser enterrada por sus dolientes.

La mujer, quien en vida engendró a dos hijos murió por causas naturales en una cama del Hospital Universitario de Maracaibo. La familia por ser de bajos recursos decidió tomar el escaparate que la dama utilizó durante más de 20 años en su casa en el sector Ciudad Lossada, al noroeste de la capital zuliana.

Foto: NAD

Los deudos comentaron a las afueras de la medicatura forense que habían acudido a varias instancias regionales y municipales para que les fuera donada una urna, pero les indicaron que ya este tipo de ayuda no se estaba ofreciendo por los altos costos que estas tienen. Aseguraron que en las funerarias les estaban cobrando hasta  65 mil soberanos por el ataúd más económico.

Foto: NAD

Precios exorbitantes

¿Cómo no llorar? ¿Cómo no sufrir? Si los precios de un velorio y una fosa paran los pelos, te retuerce del sentimiento y te envuelve en la agonía. Para velar o enterrar a un pariente hay que tener literalmente un saco de billetes y sin son de baja denominaciones sería un contenedor del tan deseado papel moneda.

Para costear un velorio en una casa los parientes requieren mínimo 120.000 Bs.S. Esta cantidad de dinero es solo para un servicio básico, muy humilde, donde incluye lo siguiente: féretro marca MDF (material denominado cartón piedra); ornamentación (lámparas, cortinas y 40 sillas); traslado (hospital casa, morgue casa y luego al cementerio).

Si los parientes quieren una urna de mejor calidad, deberían cancelar entre 180.000 Bs.S y 230.000 Bs.S. Aquí la empresa funeraria ofrece los mismos utensilios con un féretro de calidad marca Jersey o Catedral, fabricada con madera de primera y láminas de alta resistencia.

Aquí no incluyen el acostumbrado café. Este servicio quedó en el olvido al igual que las galletas y los pancitos que era un extra que llevaban los funerarios para los hogares.

Si los parientes solicitan el velorio en una capilla los costos son más elevados. El servicio podría variar dependiendo de la sala velatoria. En un recorrido por varias funerarias de Maracaibo se verificó que los precios están establecidos entre 230.000 y 250.000 Bs.S.

Estos precios son de locuras. Para poder pagar el servicio más básico una familia necesitaría 40 salarios mínimos, mientras que para un servicio en capilla estaría rondando entre 55 sueldos.

¿Y la fosa? ¡Otro realero!

No toda la gastadera se queda en la urna, la odisea no termina allí. Después de costear el servicio fúnebre conseguir un hueco para enterrar al difunto que, en los últimos meses, duran hasta tres días sino es más para ser sepultados, es la otra parte del sacrificio.

Una bóveda oscila entre 140.000 Bs.S y 160.000 Bs.S. Este precio es sin poner el denominado destape (obreros que realizan el hueco), el cual tiene un costo de 70.000 Bs.S adicionales, tal y como lo han expresado los trabajadores de los campos santos.

Si se calcula solo el pago de un velorio sencillo de 120.000 Bs.S, más la fosa de 140.000 Bs.S, más el destape, sería un total de 370.000 Bs.S que los deudos tienen que buscar hasta debajo de las piedras.

Ante estos exagerados, inalcanzables e impagables precios que les pasan por el frente a los entes gubernamentales y no hacen nada, y ante las afirmaciones de los funerarios, quienes expresan que la inflación es la causante de estos costos, los entes gubernamentales han creado estrategias para algunos casos.

En  la Alcaldía de Maracaibo y la Alcaldía de San Francisco existen las oficinas de atención al ciudadano, donde canalizan la ayuda de la denominada fosa común, pero esto no resuelve los gastos al que de igual forma tiene que costear el familiar. La sacadera de billete siempre está latente.

Aunque la fosa sea donada, los parientes deben llevar al cementerio los bloques, arena, cementos, tablones, y además cancelar la mano de obra para que los obreros del campo encofren el terreno y puedan hacer la sepultura, así como ocurre en el cementerio San Francisco de Asís, ubicado detrás del cementerio La Chinita, en la vía que conduce a Perijá.

Contratos impagables 

Las familias han optado por dejar de pagar los contratos en las casas funebres, pues sus precios son impagables. A pesar de ser esto un seguro para obtener todos los servicios que un funeral necesita, la crisis económica ha humillado el descanso eterno, ya que los billetes no alcanzan para pagar los acuerdos firmados que permite tener a varios miembros del hogar y así darles la sepultura al momento de su partida.

Tras varias consultas a funerarias, los precios oscilan entre 4.000, 6.000 y 9.000 Bs.S. que deben ser pagados de manera puntual cada mes. El precio depende del ofrecimiento que el dichoso contrato haga y de las necesidades de cada familia para tener un adiós decente y cómodo.

Otra de las opciones que han acudido las personas es la cremación. La finalidad de ellos es llevar el cadáver hasta lo que se denomina “crematorio” y allí, las llamas consumen el cuerpo hasta convertirlo en polvo. Por lo general, las cenizas son entregadas los familiares en una especie de caja que puede ser de madera llamada: urna decorativa, y puede reposar en cualquier parte de la casa. Sin embargo, muchas personas optan por llevarlas al cementerio o esparcidas en un lugar a cielo abierto.

El precio ronda en los 74.880 Bolívares Soberanos. Muchos consideran que esta modalidad es mucho más económica. Sin embargo, no es a lo que muchas familias están acostumbradas, pues a su doliente quieren verlo hasta el último momento aunque eso les desgarre el alma durante días y horas.

 

Redacción: Equipo Sucesos
Fotos: Carlos Robertson y Mysol Fuentes
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