Un viaje en el tiempo a los 90': Maracaibo en la vida nocturna

Un viaje en el tiempo a los 90′: La Maracaibo nocturna

Maracaibo de los 90'

Foto: Referencial

Todos extrañan la vida nocturna en Maracaibo de los 90′. Muchos de ellos tienen un exquisito recuerdo de esas noches divinas que lograron vivir. Se caracterizó por ser las más disfrutadas y con los mejores ambientes para pasarla bien.

Las discotecas eran una de las partes más sabrosas en las que se podía vivir los fines de semana, estaban de moda los merengues y un poco la música moderna. La mayoría siempre acudían en grupos grandes. En la mesa rondaban diferentes tipos de botellas como whisky, ron o cervezas de cualquier sello.

La 12 de la medianoche era conocida en las pistas de baile como la hora loca, colocaban un poco de cada género que se escuchaban en esas noches de gozo. Representaba un ambiente sano para los muchachos, y se podía ir de un lugar a otro sin ningún problema.

Muchos recuerdan Stur Ricardo, donde no se podía entrar sino ibas con alguien que hubiese ido anteriormente, sin conocerse unos a otros agarraban los instrumentos que estaban en el lugar, empezaban a cantar y tocar en el escenario. November, La Golden, La Greco, El Faro, La Espacial, todas funcionaban hasta las 5 de la mañana y colocaban la canción Alma Llanera para despedir al público del lugar. Cuando empezaba a salir el sol la mayoría de los rumberos se iban a desayunar en espacios famosos, algunos ya no existen. Depende de la solidez económica agarraban bus o taxi.

La Gobernación en ese momento tenía un programa llamado “calles para la gente”, este tipo de show se presentaba en la Plaza de la República, con diferentes grupos.

En esa década estaban de moda Caramelos de Cianuro, Sentimiento Muerto, Estación Central, Calle Ciega entre muchas más. Amanecidos, algunos se iban para las playas para seguir la rumba, a trabajar o comer en los lugares  que en ese tiempo eran lo más populares como Tostadas 25 y Chips.

Los sitos de antaño como Lenvill club, Casa Paco y muchas más siguen funcionando, así como siguen siendo concurridos, como dicen por ahí “recordar es vivir”. En cuanto a la moda se usaban los pantalones de corte alto, el cabello largo y overoles con tirantes caídos.

Por otra parte, en la avenida Padilla se llenaban las calles con muchas tarimas para la Feria de La Chinita, los amaneceres eran en sitio públicos y no discotecas como lo son en tiempos actuales. Para el famoso amanecer gaitero en la Basílica muchos se llevaban sábanas y se sentaban en la grama del Paseo Ciencia y la Plaza Urdaneta para disfrutar una noche bien tradicional.

Los sitios nocturnos de ahora son muy distintos a los de antes, cierran a las 3 de la mañana, las bebidas no suelen ser las mismas, la música  es reggueaton, trap, vallenato y electrónica, la vestimenta que se utiliza para estos lugares no es la “adecuada”.

Autocine de El Milagro

Ubicado en la avenida El Milagro, el autocine o el “autocar” (como era conocido) era el punto de referencia para el entretenimiento durante los 60 y 70. Era al aire libre y por mantener espacio sólo para automóviles, generalmente era el sitio recurrente de los novios de la época.

Mantuvo también servicio de comida rápida al estilo americano (hamburguesas, malteadas, hot dogs) hasta que desapareció por completo en 1978 con la construcción del parque Paseo del Lago (hoy Vereda del Lago).

Aún en el sitio se mantiene intacta la pantalla que sirvió para la proyección de películas (en la entrada norte) y que hasta hace no mucho se usaba para dar la bienvenida como una valla.

Fuente de soda La Hoyada

Este fue uno de los sitios famoso de la Maracaibo de los años 60, 70 y 80 situado  casi al final de Bella Vista, quien tuvo como vecino por un tiempo a las tiendas Vam. Tomó su nombre del primer acueducto de la ciudad inaugurado por Guzmán Blanco en el lugar donde se encontraba un pozo que sirvió por muchos años como fuente de agua dulce que era transportada por los famosos agüeros para la población.

El propietario del negocio fue Andrés Ángel Montenegro  quien falleció en 1964 y le fue alquilado por los familiares de este a Alfredo Sánchez, un cubano que se residenció en estos lares y que era un amante enamorado de la gaita, razón por la cual en el lugar nunca faltaba un grupo gaitero.

El lugar estaba dividido en dos ambientes, la fuente de soda familiar, famosa por sus sándwich, considerados los mejores de la ciudad, cuyo ingrediente secreto era la salsa inglesa y la cervecería, restaurant El Hoyo, donde se disfrutaba de bebidas alcohólicas, música en vivo, platos regionales, nacionales e internacionales y permanecía abierto hasta altas horas de la madrugada, siendo uno de los preferidos por los noctámbulos marabinos, y en las fechas de la feria de la Chinita donde se efectuaban concurridos amaneceres gaiteros. También fue uno de los primeros sitios donde te servían en una bandeja en el carro. Cerró sus puertas el 26 de mayo de 1996.

 

La ciudad noctámbula: la vida pasada de los bares marabinos

Juan Diego González/Pasante

Noticia al Día

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