De Interés: Responsables de todo (María Elena Araujo Torres)

De Interés: Responsables de todo (María Elena Araujo Torres)

Nos llamó la atención cuando escuchamos por primera vez la aseveración de que somos partícipes de todo lo que ocurre a nuestro alrededor. Sobre todo porque creíamos que solamente somos responsables de cada una de las situaciones que experimentamos en nuestra propia vida, razón que nos conduce a sugerir iniciar o continuar el proceso de dejar de buscar culpables a nuestro alrededor cuando las cosas no resultan como queremos.
El caso es que ya científicos coinciden con la concepción religiosa, espiritual o como se quiera llamar, acerca de que somos un todo con el universo y más específicamente con el mundo terrenal y cada una de las cosas, animales y seres vivos que existen. En consecuencia, participamos en las situaciones o procesos que usualmente consideramos ajenos o lejanos.
Al hacer referencia, por ejemplo, al aire que respiramos, resulta que en esta función corporal compartimos el mismo oxígeno con todos los seres que viven, han vivido y vivirán en cualquier lugar del planeta. Explican los científicos que el argón, un componente del aire que respiramos, es compartido una y otra vez en el espacio y el tiempo.
Lo mismo ocurre con diferentes componentes genéticos que unen a la humanidad desde tiempos ancestrales, aunque la ignorancia hoy lleva a muchos hombres a intentar crear divisiones entre las personas de acuerdo a su color, raza o lugar de nacimiento.
El científico Bryen Sykes, profesor de genética humana en el Instituto de Medicina Molecular de la Universidad de Oxford, afirma que: “Toda la historia de la especie humana está escrita en el ADN que llevamos dentro. Cada uno es testigo de parte de la historia, más de lo que lo pueda serlo cualquier daga de bronce u otro utensilio que ofrezca detalles de formas de vivir antiguas. Somos una fuente de información que lleva datos de nuestro linaje más cercano y también del más antiguo. El ADN mitocondrial que llevamos dentro proviene de un pasado remoto. Cada átomo de oxígeno que introducimos en nuestros cuerpo al respirar tiene que ser procesado según la fórmula que hemos heredado de nuestros antepasados comunes”.
Y hacemos esta referencia para retomar el planteamiento de que somos responsables de todo lo que ocurre a nuestro alrededor, queramos o no. No solo en la herencia genética sino en cada pensamiento, acción o inacción que procesemos. Ya estudiosos de la conducta humana lo han demostrado con resultados inequívocos acerca de la responsabilidad y participación que cada uno de nosotros tiene respecto a todo lo que ocurre, no solo en nuestra vida sino en toda existencia circundante.
Ya se sabe que la ira, el odio, generan energías que corrompen la propia salud y la de toda vida alrededor. En lo particular, la ciencia médica acepta y sugiere a pacientes tratar de mantener la calma, el equilibrio, evitar apasionarse con rabia para proteger la salud integral, en virtud de que está demostrado que la furia afecta órganos específicos como el estómago, el corazón, la circulación, entre otros. Y en otras personas o seres vivos, genera energías negativas que afectan también la salud sicológica y en consecuencia física. Recordemos también la teoría ya comprobada de la relación con las plantas. Hoy en día está demostrado que hablarle a las plantas funciona para bien o para mal. Y no es cosa de locos, si así fuera no lo practicaran tantas personas, con resultados demostrables.
Todo indica entonces que al ser partícipes y responsables de todo, entonces es importante utilizar las herramientas que permitan construir una vida mejor para nosotros y todos quienes habitan cerca o lejos de nuestro entorno. Cuidar nuestra salud para que nuestros sucesores hereden células más sanas; apreciar y preservar todo aquello que nos rodea, no sólo la naturaleza sino los objetos públicos que sirven para el bienestar común; generar pensamientos, acciones que propendan a la paz, al amor -aunque parezca que vamos contracorriente- reconociendo nuestra responsabilidad en esa transformación hacia un mundo cada vez mejor.
María Elena Araujo Torres

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