De Interés: Nadie ama a nadie (María Elena Araujo Torres)

De Interés: Nadie ama a nadie (María Elena Araujo Torres)


La afirmación temeraria de que nadie ama a nadie la leímos en una publicación producto de la mente de un pensador de esos que llaman filósofos. Y si se trata de analizar esta premisa no haría falta hacer estudios muy profundos para descubrir que representa una verdad más verdadera de lo que muchos pudieran querer que tenga. Afortunadamente no es la regla.
Ya la mayoría de la gente conoce el concepto de amar. A lo largo de la historia se le ha dado diferentes explicaciones e interpretaciones, usualmente a conveniencia (buena o mala) de quien utiliza el término para lograr algún fin, sea la persona en cuestión consciente o no de la intención.
Amar definido por el portal Wikipedia: “En español, la palabra amor (del latín, amor, -ōris) abarca una gran cantidad de sentimientos diferentes, desde el deseo pasional y de intimidad del amor romántico hasta la proximidad emocional asexual del amor familiar y el amor platónico, y hasta la profunda devoción o unidad del amor religioso. En este último terreno, trasciende del sentimiento y pasa a considerarse la manifestación de un estado del alma o de la mente, identificada en algunas religiones con Dios mismo o con la fuerza que mantiene unido el universo”.
Y más adelante, y sobre esta posición llama poderosamente la atención cuando se define al amor como una especie de sentimiento, emoción o conducta que propende al interés, a la búsqueda del beneficio personal y, en el posible mejor de los casos, al apego.
Incluso lo clasifican en: amor autopersonal (el sano amor hacia uno mismo); amor incondicional: incluye el espiritual y el amor maternal; amor filial, entre la familia; fraternal: es el afecto entre hermanos, igual que el amor filial; amistad: cercano al amor fraternal, es un sentimiento que nace de la necesidad de los seres humanos de socializar; amor al prójimo; romántico; sexual; platónico; a los animales y a las plantas; amor hacia algo abstracto o inanimado: a un objeto físico, una idea, una meta, a la patria (patriotismo), al lugar de nacimiento, al honor, a la independencia ; amor a Dios; amor universal.
El amor ha ocupado, ocupa y ocupará espacios en la vida de todo lo animado o inanimado que alcancen a percibir nuestros sentidos o no. Es un sentimiento o estado mental físico y espiritual cuyo intento por conceptualizarlo escapa de su verdadera esencia pues según expertos estudiosos científicos y religiosos, el amor es inconmesurable. Un estado puro tras el que muchos pasan la vida terrestre buscando. Es la verdad.
Cuando se dice que nadie ama a nadie entonces se alude al amor en su esencia, al amor sin interés absoluto. Una madre ama a su hijo con intereses más allá de lo visible: para recibir a su vez amor, experimentar la experiencia de ser madre, ser artífice de una nueva vida. Pero si los hijos contradicen sus conceptos, ideales, o esperanzas entonces el amor en cuestión se puede trastocar.
El amor entre parejas podríamos decir que es uno de los que están más alejados del verdadero concepto del amor, pues se resquebraja como cristal cuando se inician los enfrentamientos por intereses personales. Es uno de los amores a trabajar sostenidamente, sin descanso, permanentemente, cuando se quiere mantener a flote como verdadero amor.
Al prójimo es aún más difícil, porque para amar al prójimo primero debemos amarnos, respetarnos, cuidarnos y esas conductas requieren también constante atención y praxis. Amarnos para amar, de lo contrario solo viviremos entre conceptos bien intencionados. Forma parte de la Verdad, de amar a Dios y en consecuencia a todo aquello que nos rodea.
Es poco probable que nadie ame a nadie si nos referimos al amor en su estado más puro, pero indudablemente que el amor existe y existirá como fuerza motriz de la Verdad que permite formar parte de este trayecto que llamamos vida.
María Elena Araujo Torres

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