¿Cuántas veces se puede freír con el mismo aceite?

¿Cuántas veces se puede freír con el mismo aceite?

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Basta con ir al supermercado para darse cuenta de que no todos los aceites para cocinar son iguales. Hay decenas de frascos, aceites hechos con aceitunas, maíz, soja y nueces; muchos son populares en el extranjero, particularmente en Asia, la región del Mediterráneo y el Medio Oriente. Los aceites no solo tienen diferente materia prima sino que también contienen distintos tipos de grasa y se usan de diversas maneras en la cocina. Familiarizarse con las opciones a su disposición es parte del placer de cocinar, ya que el sabor del aceite tiene un papel importante en el gusto de sus alimentos.

Importancia del procesado

Para comenzar, es bueno pensar en cómo se fabrican los diferentes aceites. Algunos se extraen de semillas con el uso de solventes y altas temperaturas que pueden dañar el aceite y alterar su composición química. Otros se prensan de manera mecánica a temperaturas de menos de 120 grados y sin el uso de calor o sustancias químicas adicionales. Por ejemplo, el aceite de maíz a menudo es altamente procesado, mientras que el de linaza y el de oliva extra virgen se crean usando un mínimo de calor.

Los aceites con un alto punto de humeo como el de girasol entre otros toleran temperaturas altas, que son muy adecuadas para freír o saltear. Sin embargo, es mejor usar con temperaturas bajas los que tienen un bajo punto de humeo como el de linaza, aceite de oliva extra virgen y muchos aceites de nuez. Algunos aceites se procesan muy poco, pueden tener apariencia turbia y lo mejor es usarlos sin calentar, como en aliños.

Además de determinar cómo se usan, el nivel de procesamiento de un aceite también desempeña un papel en su valor nutricional.

Cuantas veces se puede reutilizar el aceite de cocina 

Reutilizar el aceite para freír, puede llegar a causar problemas de salud si no se hace de manera correcta. Hay varios factores que debemos tomar a consideración antes de cocinar con un aceite usado.

Al calentar cualquier tipo de aceite, su estructura se modifica. Al pasar por esta transformación, libera sustancias nocivas para la salud como los radicales libres, encargados de oxidar nuestras células que, con el paso del tiempo, este puede ocasionar algún tipo de enfermedades.

Todos los aceites, tienen un punto de humo. Esto es la temperatura máxima en que podemos usar el aceite. Por lo general, es entre 180°C – 200°C. Si la primera vez que utilizamos el aceite, sobrepasamos estas temperaturas, aceleramos la degradación del mismo y no es recomendable volverlo a utilizar.

No es recomendable reutilizar ningún tipo de aceite que haya pasado por altas temperaturas, sin embargo, de ser necesario, se puede reutilizar máximo una vez y únicamente llevando a cabo ciertos procedimientos.

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Diferencias entre aceites de cocina

La gran diferencia, entre el aceite de oliva virgen y los aceites refinados como el girasol, soja, maíz, semillas es que estos últimos sufren adición de disolventes, antes de adaptarse al consumo humano. Además, en el proceso de refinado se pierden las vitaminas, polifenoles y multitud de componentes beneficiosos para nuestro organismo.

Asimismo, el aceite de oliva presenta buena resistencia y estabilidad ante las altas temperaturas como los guisos o las frituras. Por el contrario, otros tipos de aceite, como el de soja o del girasol, no permiten asegurar que no se producirán alteraciones nocivas para el buen gusto o salud de los consumidores.

Sin embargo, aunque el aceite de oliva siempre se ha considerado el mejor, existen otros aceites que también son beneficiosos para el organismo. En ellos abunda la grasa poliinsaturada como en el ácido linoleico y los ácidos linolénicos como la grasa del pescado azul  Este tipo de ácidos son esenciales en una dieta sana y equilibrada ya que el organismo no puede producirlos por sí solo.

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Ideas para reutilizar el aceite de cocina usado

1. Detergente casero para lavar la ropa

Necesitarás los siguientes productos:

1 litro de aceite usado.

200 gramos de sosa caútica

10 litros de agua.

100 gramos de aceite esencial de lavanda.

Para preparar este detergente casero, lo haremos de la siguiente forma:

Busca un lugar ventilado, lejos de los niños o tus mascotas. Ponte guantes de plástico y gafas protectoras.

Empezaremos tomando un cubo para poner en él cinco litros de agua fría.

Ahora deja caer poco a poco la sosa cáustica con cuidado de no salpicarte. Utiliza un palo de madera para remover esta mezcla y evita inhalar los vapores que desprende. Es peligroso, ten en cuenta que esta mezcla empezará a calentarse, y de salpicarte, podría quemarte .

Vierte el aceite de cocina usado en el cubo sin dejar de remover. Cuando la mezcla se haya unificado, añade también el aceite esencial de lavanda.

Debes ser constante a la hora de remover y, sobre todo, tener paciencia. Es un proceso largo que te ocupará algo más de media hora, tiempo en el cual, no debemos dejar de remover con nuestro palo de madera. Verás que, poco a poco, coge consistencia y que, al final, queda todo unificado y espeso.

Ahora deja que este jabón casero repose un día entero. Pasadas 24 horas, añade los 5 litros de agua restantes y vuelve a remover con vigor. Una vez más, dejaremos que esta mezcla repose.

Lo ideal es repetir este proceso durante 5 días. Remueve cada mañana (no hace falta que añadas más agua).

Verás cómo va solidificándose, adquiriendo una consistencia de jabón muy semejante al que compramos en tiendas. Pasado este tiempo, ya puedes envasarlo y utilizarlo. Es estupendo.

2. Velas caseras con aceite de cocina usado

Necesitarás lo siguiente:

Un frasco bonito que nos sirva como recipiente para la vela.

Un alambre que nos servirá de base para la mecha.

Un hilo de algodón (su longitud debe ser unos 4 centímetros superior a la altura del frasco elegido).

Aceite de cocina usado que quepa en el frasco elegido.

2 gotas de aceite esencial de sándalo

¿Cómo lo elaboramos?

Lo primero que vamos a hacer es dejar en reposo el aceite de cocina que vayamos a utilizar, al menos durante toda una noche. Al día siguiente, lo filtraremos. Para ello utilizaremos una tela, y de este modo obtendremos un aceite más puro y sin residuos.

Ahora vamos a preparar la mecha de la vela. Con el alambre haremos la base. Lo que buscamos es que el hilo de algodón pueda sostenerse en el centro para que la llama se mantenga. Para ello, haz una pequeña base enrollando el alambre y después, engancha en él el hilo de algodón.

Deja este alambre con el hilo de algodón en el centro del frasco, para después, verter el aceite de cocina usado, con cuidado de no llenarlo del todo. Añade por último las gotas de aceite esencial de sándalo.

 

Daniela Romero/Pasante

Noticia al Día

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