Creación de La Red ¿un acierto o desastre?

Creación de La Red ¿un acierto o desastre?

Es noviembre y nos encontramos en Lisboa, en un gigantesco evento sobre la Red y sus negocios. Un hombre usa el escenario para pedir algo que, se le nota, cree importante: que Gobiernos, empresas y ciudadanos le ayuden a arreglar Internet, porque es un desastre. No es un exaltado, ni un apocalíptico, sino sir Tim Berners-Lee, un padre preocupado. O, para ser más precisos, “devastado”, como dijo en una ocasión..

Tras una primera época de optimismo, en los últimos años comprobamos cómo la herramienta que iba a cambiar el mundo servía para manipular elecciones, provocar matanzas, destrozar caminos neuronales, hundir economías. Mientras los ciudadanos acaban de aceptar el diagnóstico y empiezan a limitar el tiempo de exposición de sus hijos al móvil, quienes van un paso por delante están construyendo la próxima etapa de Internet, inspirados por aquella primera época, los noventa, cuando casi todo era amateur y las empresas aún no habían llegado. Poco queda, sin embargo, de la inocencia de quien nunca ha visto el lado oscuro.

¿Qué pudo salir mal?

Los creadores del primer Internet hicieron un buen trabajo avanzando grandes problemas y soluciones: la Red debía ser un invento gratuito, abierto y neutral; el acceso, universal para evitar la desigualdad; era bueno desconfiar de las compañías que intentaran robar todo el oxígeno y encerrarnos en jardines vallados que simularan el Internet real; los intermediarios levantaban sospechas; se debía  cultivar el procomún ( la utilidad pública); Internet no había de ser una herramienta pasiva, sino algo que reescribiéramos entre todos.

Lo que nadie vio venir fueron los móviles ( y con ellos, la ubicuidad de la conexión), el ansia de las empresas por devorar nuestro tiempo y nuestros datos, nuestra complicidad por dejarles hacerlo y convertirlas en intermediarias de nuestras relaciones, las consecuencias de conectar tantas emociones no siempre positivas.

Internet nació con un pecado original que degeneró en usuarios infelices, medios de comunicación en extinción y grandes monopolios dispuestos a permitirlo todo con tal de seguir extrayendo oro en forma de datos: un modelo económico basado en la economía de la atención, la gratuidad y la publicidad que en su momento parecía algo no solo inofensivo, sino ideal.

¿En qué se equivocaron quienes construyeron Internet? “No sé si sirve de mucho gritarle al joven que uno fue”, responde Lanier, un pionero de la realidad virtual, “pero dejamos Internet muy incompleto, no hicimos lo suficiente”. “Debíamos haber construido funcionalidades como WhatsApp, formas de tener una identidad consistente, de almacenar y controlar tus propios datos, pero, como no lo hicimos, dejamos espacio a los estúpidos monopolios. Eso fue un enorme error”, reconoce.

 

El País de España

 

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