Brisas de mastranto ...porque la poesía hace al mundo soportable

Brisas de mastranto …porque la poesía hace al mundo soportable

Siempre me repite “no olvido los lugares donde me dicen las cosas”. Ayer lo comprendí. Tiene mucha razón Mi María Bonita. Es la segunda vez que, Mariela López, me hace subir al escenario del Auditorio Gastón Parra Luzardo del Banco Central – sede Maracaibo- para ver, escuchar y volver a amar a las y los poetas de Bitácora de Fuego, esta vez representando una obra de sublime belleza: “Brisas de mastranto”.
Nunca olvidaré ese lugar donde revivieron los grandes bardos venezolanos. Una voz delgadita como las tonadas de Simón nos engancha, nos mete a un lugar donde pasado y presente conviven. La finca, el potrero, el ordeño, el campo venezolano en la voz de Alejandro y la guitarra de Leonardo Ortega. Ambos Ortega hacen el milagro de despertar los poetas ahora encarnados en actores sensibilísimos. Emérita Manona Mercado viene de negra y su tumbao y su canasta, a los 70 y pico mueve la cadera de negra siendo gocha, muestra la sonrisa, arranca los aplausos. En su segunda entrada nos conmueve con La loca luz Caravallo, cuenta del 1 al 6, la lágrima se asoma, en la garganta es una piedra doliendo. Lleva una ruana, nos contagia ese friito del páramo. Le aplauden a rabiar. El joven mensajero del Banco Central, Mervin se llama, sonríe. Lejos quedan las dificultades para llegar al escenario con su andadera, obligando sus músculos que se niegan. Luisa de Pool es una voz envuelta en las cuerdas de la vihuela magistralmente ejecutada por Isaías Vivas quien le acompaña como un colchón mullido de voz en mezzo como nubes flotando sobre nuestras cabezas. Juan Berríos es Andrés Bello haciendo incisos en retazos de verdades infinitas. Kharin Socorro trae el bastón y la voz y las angustias y el rugido del alma de Enriqueta Terán. Jazmín López se sublima del lodo creyendo en la candidez del amor. Le regalan una flor, un nardo, un jazmín. Enriqueta y María nos llevan por las indecisiones. Kharin golpea con el bastón, mueve el escenario, nos desacomoda la conciencia. Dylan – hijo del Maestro Alexis Blanco – la mira desde abajo y como diría Gabo “habrá de recordarla como la tarde cuando su padre lo llevó a conocer el hielo”. De sombrero, en riguroso negro, corbata de rojo-sangre, David Acosta trae con la cuerda de la palabra bien dicha, del verbo-fuego a Juan Calzadilla. Sienta de culo a los infames, a los hipócritas. David está formado para los grandes escenarios. Se le aplaude como a los toreros. ¡Y como olvidar a Doris Jiménez! Ella nos concierta a un PACTO, ese acuerdo de nuestra universal Manona conversando con la montaña de sus andes queridos, esa montaña que ella ve cuando voltea sus ojos al lago. Aún en las esferas de la fantasía nos hacemos ilusos, febriles, cuando Luz Violeta nos zarandea en africanos ritmos y Kender Larrazabal hace que Cadenas – el poeta premiado- sea el amigo palpando. Larrazabal no necesita mover sus manos porque su rostro, su mirada aguda imanta. Un trago nos brinda el poeta de su cantimplora. Afuera aún hay sol. Marianny Medina es La linda maracaibera, voluptuosa de “formas tales” diría Pablo Milanés. Luis Gonzales suelta versos de amor como los del abuelo. Le dice que quiere besarla en todos los lugares que son amplios en su cuerpo. Poco a poco, Mariela López es la araña tejiendo un espacio de existencia sobrenatural. Dario Romero nos lleva al llano, al botalón de horqueta para “jugarse a Rosalinda”. Luce el liquilique de botones dorados el maestro tenor, Eduardo Saavedra cuya voz cierra la tarde, entonces, se agrupan actores, poetas, cantores. Sabaaana es Venezuela donde andan los poetas iluminados de tanto cielo, pero, al invocarlos suceden milagros como ese que llegó a conmoverme: Isrrael Colina, el muchacho músico, de fuertes brazos va donde Mervin – ya les dije que era mensajero interno del BVC y en condiciones especiales – lo levanta como a un niño, lo sujeta fuerte contra su pecho, sube los peldaños, lo sienta con la ternura de una madre. Lo observo agradeciendo a la vida que haya gente como él, que en los años de la vejez contaremos con Isrrael para tener un planeta donde de verdad pueda nacer de las piedras un poema y el amor.
No podemos irnos sin agradecer a Angel David Sardi por el flyer promocional para ambas actividades y a Marcos Salgado por los videos y fotos de presentaciones y ensayos.
Josué Carrillo

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