La otra cara triste del desalojo desde el Malecón en Maracaibo (+Fotos)

La otra cara triste del desalojo desde el Malecón en Maracaibo (+Fotos)

La familia Luci Sánchez, tienen 40 años viviendo a orillas del Malecón de Maracaibo, actualmente tienen un puesto de comida en uno de los locales de la zona. El sostén de hogar, Luz Elena Sánchez, es de nacionalidad colombiana, decidió migrar a Venezuela desde hace muchos años, para ofrecerle a sus seres queridos una estabilidad económica y calidad de vida, dedicándose al comercio informal.

Sin embargo, hoy sus vidas tomaron un rumbo diferente, su casa fue demolida, como parte de los trabajos que ha venido realizando la Alcaldía de Maracaibo, a fin de recuperar el patrimonio cultural de la ciudad, desde la intervención del Mercado Las Pulgas el pasado 26 de septiembre.

Luz Elena, desesperada, con lágrimas en sus ojos y con una inmensa preocupación por su familia, manifestó a Noticia al Día que tiene cuatro días buscando a las autoridades correspondientes, para hacerles saber que no cuenta con otra vivienda, y recibió como respuesta que solo contaban con 24 horas para desalojar el lugar, ya que obstaculizaba el paso peatonal y vehícular en el Malecón. “Si a nosotros no van a reubicar, debieron hacerlo antes, yo no tengo para dónde mudarme”, afirmó.

Resaltó que no transcurrieron las horas de advertencia cuando un grupo de hombres, con efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana llegaron y tocaron sus puertas con las maquinas demoledoras encendidas.

Carlos Ramón Luci, esposo de Luz Elena, dijo que antes de la demolición se le permitió sacar algunas de sus pertenencias.  Han tenido que dormir en el lugar entre escombros, latas, sin luz, agua y comida para cuidar lo poco que les quedaba. “Nunca falta quienes se aprovechen de las desgracias de otros para llenarse sus bolsillos (…)  se han robado todo lo que se consiguen a su paso”, con angustia recalcó Carlos.

 También comentaron que están terminando de recoger algunas latas, puertas y cables para poder construir un tarantín en el patio de la casa de su hija mayor, para  tener donde ubicar a su familia.

Esta situación los tiene desconcertados, no han podido trabajar, sus nietos no van al prescolar y tienen días comiendo lentejas con arroz y agua para no enfermarse. Ya no cuentan dinero para sobrevivir a los días que están por venir, dependen de la ayuda de amigos y familiares y de la promesa que le hicieron de entregarles una casa, les dijo un funcionario del ente municipal.

Esperan que sean atendidos y que tomen a consideración los años que tiene viviendo y trabajando en el lugar; no están en contra de ser reubicados, simplemente quieren seguir en sus labores comerciales para poder sobrevivir en los avatares de la ciudad marabina.

Fotos: David Moreno 

Noticia al Día

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