Ricardo Portillo: “Inicié en la música cantando con arpa, cuatro y maracas”: Semblanza

Ricardo Portillo: “Inicié en la música cantando con arpa, cuatro y maracas”: Semblanza

 

“Es necesario decir las cosas que leo,
ésas del corazón, de la mujer y del paisaje…”

Salvador Novo

En Venezuela existen estrellas musicales variopintas. Si pensáramos a beneficio de inventario, nombraríamos a: Oscar D’ León, cantante de salsa, Simón Díaz, intérprete de géneros tradicionales, Yordano Di Marzo, cantautor con inclinación hacia los ritmos urbanos, entre muchos otros… En Maracaibo, el 16 de octubre de 1943, nació en la calle Guayaquil uno de sus hijos más premiados, aplaudidos y celebrados.
Nos da la impresión de que con el pasar de los años, su cosecha creativa se ha afianzado en el orbe nacional. Asimismo, su actividad prolija e incansable, lo ubica, con cualidades suficientes, en los primeros lugares de la escueta lista de los hacedores gaiteros más completos y versátiles.
En RICARDO RAFAEL PORTILLO MORALES, ha encontrado la gaita zuliana, una altísima renovación perdurable, poseída de inspiración que nos acerca a nuestros antepasados, al amor, al paisaje, a la ciudad, a la naturaleza, a la religiosidad y, nos deja ver los destellos de su espesa sensibilidad. Es igualmente, su quehacer composicional, acto ritual con la publicidad y acogida de los notables poetas del mundo.
“Mi ranchito”, “Madre es madre”, “Venite pa’ Maracaibo”, “Amparito”, “Maracaibo es otra cosa”, “La sirena”, “Pensarás en mí”, “Nació el amor”, “Lucero de la amistad”, “Las pequeñas cosas”, “La raíz de la gaita”, “Mi mundo cambió”, “Quédate”, “Mi entrega”, “La gaita cuando es buena nunca envejece” y “Somos la gaita”, es una porción de sus vivencias, de eso que pudiéramos llamar: el alma del paisaje marabino-nacional.
Ha experimentado Portillo, lo que el poeta francés ANDRÉ BRETON, llamó AZAR ELECTIVO, que es, esa confluencia inesperada entre lo que el individuo desea y lo que el mundo le ofrece. Él no se ha limitado sólo a vivir, sólo a mirar lo que vive, sino que, en medio del copioso oleaje de sus emociones, ha querido: cantarlo y contarlo para ser de las figuras más vivas e inagotables de lo nuestro.

José Rafael Rivero: ¿Está agotado el proceso creativo de Ricardo Portillo luego de más de 5 décadas de oficio?

Ricardo Portillo: Al contrario: En Ricardo Portillo, se conserva esa pasión que inició hace 52 años. Todos los días la inspiración aflora, está. Las musas están vitalizadas y las aprovecho para de la misma manera, aprovechar el tiempo que Dios me da para seguir impartiendo eso que siente mi mente y corazón. Eso que vivo en mi ciudad, en mi país…

José Rafael Rivero: ¿Prefieres componer con cuatro o guitarra?

Ricardo Portillo: Yo comencé con el cuatro en el Grupo Escolar Rafael Urdaneta, ubicado en la urbanización Urdaneta, aunque nací en Santa Lucía. Inicié a tocar con muchos amigos, entre esos recuerdo a Eroín Galué, y otros gaiteros que aún viven. Mis primeras composiciones estuvieron influenciadas por compositores españoles que poseen una lírica extraordinaria. Fui aprendiendo poco a poco a leer esas cosas y fui aprendiendo a tocar la guitarra que es un instrumento más completo que el cuatro; parece un piano. Me dediqué a ser lo que soy: Ricardo Portillo, admirando a Simón García, a Renato Aguirre, a Astolfo Romero, y a todos esos compositores de primer nivel. En ese momento decidí, no ser como Ariel, como dice la canción, risas… sino ser Ricardo Portillo y me propuse a serlo como: compositor, cantante, actor y como persona. Siempre ayudado por mi madre: Laura de Jesús Portillo, la famosa “Laurel”.

José Rafael Rivero: ¿La dueña del talento que heredaste fue “Laurel”?

Ricardo Portillo: Yo le pregunté a ella: ¿A quién salgo músico? Porque nosotros somos cuatro hermanos, ya murió Humberto, y ninguno de ellos tiene oído musical. Ella me respondió que era familia de Ulises Acosta. Su nombre completo es: Laura de Jesús Portillo Acosta pariente de ese gran músico. Y recuerdo también a un tío que medio tocaba la guitarra. Por ahí viene la cuestión. De lo que sí pude enterarme fue de que siempre tocaba el cuatro de manera distinta y mis composiciones también eran distintas. Me influenció la música brasileña, la música estadounidense, la música italiana. La música de otros países me abrió las puertas para hacer lo que he hecho de manera diferente.

José Rafael Rivero: ¿Y los críticos, los llamados gaiterólogos?

Ricardo Portillo: ¡Claro que llegaron! Y yo pensaba que si no existían esos críticos, yo, Ricardo Portillo, no existiría. Y yo decía: si hablan mal, bien y si hablan bien, ¡mejor! Con esa guitarra y con ese cuatro me dediqué a componer las canciones que el público conoce.

José Rafael Rivero: ¿Durante tu carrera ha habido algún error que haya limitado tus propósitos?

 

Ricardo Portillo: No solamente a Ricardo Portillo, a todos los seres humanos. Traté como cantautor de escoger los tonos acordes con mi tesitura, porque mi voz es “pequeña”, es decir, no es una voz muy fuerte como la Germán Ávila, Argenis Carruyo, que son voces potentes naturales. En mi caso, las composiciones siempre salen en la mayor o la menor, porque esa es mi tesitura, esas son las tonalidades a las que yo les saco más provecho. He abusado de eso. Si escuchas “Guaco soncito”, que fue un tema que hice junto a Simón García, lo grabé en un tono que no es el mío, pero lo hice ahí porque si no, el estribillo quedaba muy bajo. Por ejemplo, “María la bollera”, que fue el tema con el que Guaco se dio a conocer nacionalmente, aunque está en sol mayor, lo puedo cantar aún en el mismo tono.

José Rafael Rivero: ¿Cómo percibes la gaita zuliana en este momento?

Ricardo Portillo: La gaita evidentemente ha tenido un bajón. Hay muchos factores porque; por ejemplo, si el gobierno hace “Corazón llanero”, que me encanta esa idea, ¿por qué no hacerlo con la gaita? Que como bien lo decías al principio, la gaita es uno de los ritmos más importantes de Venezuela, lo digo con respeto y amor hacia los demás ritmos del país. La gaita se impuso en todo el territorio nacional por su fuerza y su alegría. Tiene un bajón porque en la radio nacional no suena casi, primero, segundo: que nosotros los compositores caemos en lo mismo, en la misma música, en la misma temática. Si le vamos a cantar al puente, a la virgen, lo hacemos de manera repetitiva. Claro que se puede hacer pero de otra forma. Los jóvenes están haciendo un trabajo interesante pero no tienen el apoyo. Yo los felicito, hacen un trabajo de calidad.

José Rafael Rivero: ¿Qué te llamó tanto la atención de la gaita?

Ricardo Portillo: Las letras, la música y decidí componer rompiendo los esquemas, incluyendo nuevas estructuras. Y con el pasar del tiempo comencé a hacer fusiones, luego de adquirida la experiencia. Pero lo que más me llamó la atención fue oír cantar a “El monumental”. Cuando inicié en la música no lo hice cantando gaitas, sino cantando música de arpa, cuatro y maracas en la agrupación de mi eterno amigo: Julio Franchi Molina, que aún vive. Yo escuchaba la gaita y no me llamaba la atención porque su sonido me parecía muy estruendoso. Yo venía acostumbrado a escuchar por ejemplo, Portillo canta:
“Les contaré señores
la historia muy bonita…

Escuchaba esas canciones sólo con cuatro instrumentos, y cando veía los conjuntos gaiteros, había tres furros, dos charrascas, tres tamboras, dos cuatros, yo decía ¡esto es demasiado! Y cuando escuchaba la repetición de los coros me parecía muy fuerte la cosa. Pero en el año 1965 escuché cantar a este señor llamado: Ricardo José Aguirre González, “El monumental”,
“Esta es la gaita del día
del año 65…”

Y dije: ¿Dios mío qué es esto? Él me inspiró, y comencé a acostumbrarme a la gaita. Eso me motivó, incluso, a incursionar antes de “Los sandungueros”. En el año 1965, yo tenía un grupo que se llamó: “Tradicional”, en la Pomona que no grabó, sino que ganamos un concurso en Ondas del Lago Televisión, canal 13. Ahí comenzó todo.

José Rafael Rivero: La pregunta insoslayable, ¿Por qué Amparito?

Ricardo Portillo: Esa historia ya la sabe mucha gente. Yo fui a Barranquilla con Guaco en 1975, porque nos llevó el señor Luis Camacho, el dueño de Pillopo. Él nos llevó, y ahí empezó la historia. Allá estuvimos como 15 días. Ahí estaba esa mujer Amparo Núñez, y en agradecimiento a su buen trato, a su amabilidad y otras cosas más que no se pueden decir por acá, risas… con este servidor Ricardo Portillo, yo le prometí hacerle un tema que llevara su nombre. Viniendo de Barranquilla, tome el cuatro, marque sol mayor y salió Amparito.

José Rafael Rivero: ¿Por qué no lo grabaste con Guaco?

Ricardo Portillo: Porque ese tema no le gustaba a nadie. En Guaco decían que era muy “salado…” que no era una gran cosa. Se lo llevé a Súper Combo, se lo llevé a todos los grupos que estaban de moda. Ninguno quiso grabarlo. Esa es una historia increíble. Simón García, dos años después hizo “La moza” y cuando estamos en Caracas con Betulio Medina, mostrando ese tema, junto al propietario de “Foca records”, Alvaro Tovar; Betulio me pregunta: “¿Qué tema trajiste Ricardo?”, y Simón me dice: “muéstrales Amparito a ver qué les parece”. Yo canté Amparito y a ninguno le gustó. De pronto Betulio, con una reacción inesperada me dice: “dame ese tema que lo voy a convertir en cumbia para que lo cante Eddy Castro, que quiere grabar algo así”. Se grabó Amparito y empezó a sonar al año siguiente, porque ese año el tema que sonó fue “La moza”. Ahí vino el éxito porque ese tema: “Amparito”, estuvo en el primer lugar durante seis meses en Colombia.

José Rafael Rivero: Háblanos de tu pasantía por Guaco

Ricardo Portillo: En el año 1974, ya yo tenía como siete años con Cardenales, y estábamos en Caracas en un club nocturno de Lila Morillo y “El puma” José Luis Rodríguez. Fui por una invitación que me hicieran “Los morillo”, quienes son mis amigos. Fui a ver la actuación de ellos y a cantar “El negrito”, ahí estaban varios integrantes de Guaco y Gustavo Aguado, me decía “bruja” porque yo usaba el cabello largo. En ese momento él me propone integrarme a Guaco y yo le dije ¿a Guaco? Para entrar ahí hay que hacer un trabajo en la corriente afro-caribeña que ustedes vienen haciendo. Y yo les dije está bien, pero yo quiero que vaya conmigo Simón García, y ellos me dijeron que no.

José Rafael Rivero: ¿Por qué la negativa?

Ricardo Portillo: Porque ellos buscaban un cantante. Nos subestimaron a Simón como compositor, sino que necesitaban un solista. Entonces yo les dije que no. Luego de pasados unos días se aparecieron en mi casa: Nerio Franco, que en ese momento era el baterista, el “Pompo” Aguado, y Gustavo o Ricardo Hernández, uno de ellos dos, no recuerdo… Bueno, ellos me dijeron: “venimos a concretar, va Simón García”, y yo les dije, está bien. Y les propuse hacer temas que le dieran categoría, clase, a la agrupación. En ese momento hicimos: “Juventud”, “Gaita siempre serás gaita”, “Paroxismo”, temas con clase. Y la gente decía: “Este grupo se volvió loco”, y eso era lo que nosotros queríamos.

José Rafael Rivero: Siempre buscaste la diferencia y esa búsqueda traía la crítica…

 

Ricardo Portillo: Sí. Dos años después, en 1976, vino: “María la bollera”, siempre rompiendo esquemas. Fue tan impactante, que, pasados dos meses de haberse hecho público ese tema, lo prohibieron. Luego de esa prohibición, más se acentuó. Pareciera que cuando le prohíbes algo al público, lo busca con más interés. Todo el mundo la cantaba. Ese tema gustó tanto que en una ocasión en el poliedro, lo canté cuatro veces. Quiero acotar algo, Guaco, le debe agradecer muchísimo, a un ciudadano que es un gran músico y se llama Ricardo Hernández, mi tocayo.

José Rafael Rivero: ¿Qué le debe Guaco a Ricardo Hernández?

Ricardo Portillo: Ricardo Hernández, le obsequió una época hermosa a Guaco. Cuando se produjeron aquellos temas: “Un cigarrito y un café”, “El pastelero”, Guaco, tenía que hacer más énfasis. Lo que pasa es que Gustavo Aguado, que anda no en una de 5 estrellas, sino en una de 1000 estrellas, siempre ha sido un león que ha sabido renovarse. Él siempre anda en la búsqueda de lo novedoso y no se parece a nadie. Como cantante tiene una rúbrica, una marca y conserva su tesitura.

José Rafael Rivero: ¿Y el Guaco actual qué te parece?

Ricardo Portillo: Me gusta. Te repito uno siempre tiene que trazarse una meta. Tienes que buscar cosas que te enriquezcan. Y le digo a los jóvenes que estudien bastante, que conserven la humildad, que no pierdan el buen trato hacia el público y crean en sí mismos.

José Rafael Rivero: Tu estadía en los Cardenales del Éxito fue muy productiva y es una de las fases de tu carrera que el público recuerda con más afecto…

Ricardo Portillo: Cuando “El monumental”, Ricardo Aguirre, murió el 8 de noviembre de 1969, yo era el cuatrista. Yo ejecuté el cuatro en: “Maracaibo marginada”; “Decreto papal”, “La vivarachera”, “Qué decepción” y compartí con él la grabación de la gaita “Gaita y pea”, que es una gaita de un barquisimetano, Jorge Loaiza, que aún vive. Yo venía haciendo un trabajo con Eurípides Romero, luego vi el trabajo que hizo Renato Aguirre, muy buen trabajo. Astolfo hizo un excelente trabajo, y compartió con Simón García…

José Rafael Rivero: Háblanos de tu amistad con Simón García

Ricardo Portillo: Simón García fue un excelente compositor. Cuando él llevaba una gaita la sentía más que cualquiera. Cuando llevó “Mi nostalgia”, Ricardo canta:

“Maracaibo tierra amada
desde que de ti salí…”
Él se ponía a llorar cuando la cantaba y se le erizaba la piel. Cuando llevó “Mi ruego”, él quería meterse en el coro porque esa gaita se la hizo a un hermano que había tomado un mal camino. Y él en la grabación de ese tema quería hacer el coro, y yo le decía, Simón no hagáis coro, porque él rompía el coro con el llanto. Fue una persona extraordinaria, versátil y siempre hacía las cosas bien ¡Simón donde quieras que estés, qué Dios te bendiga mijo!

José Rafael Rivero: Seguimos hablando de los Cardenales…

Ricardo Portillo: Ok. Seguimos. Después que a “Chavín”, le da aquel Accidente Cerebro Vascular (ACV), en 1995, nombran a Ricardo Cepeda mi compadre, que lo quiero mucho y él lo sabe, lo nombran director. Sólo duró un año. Luego me nombran a mí y duré 10 años siendo director. Ningún director ha durado 10 años en los Cardenales. En ese momento, yo empecé a romper esquemas y que la gente hablara más todavía, para bien o para mal. Hice temas como “La raíz de la gaita”, “El enamora’o”, que estuvo en el primer lugar en el “record report”, durante tres meses. Eso no es fácil. Fueron entrando músicos de avanzada como: Romer Quintero, Agustín Espina, y comienzan a salir temas como: “La ciudad más bella”, “La gaita del pueblo”, “Mi ranchito”, “Madre es madre”, “Maracaibo es otra cosa”, aquellas gaitas que llevó Wolfgang Romero y el “Papi” Zuleta, “Tatuaje zuliano”, y “Las rutas maracaiberas”, entre otras. Eso fue lo que Ricardo Portillo aportó a esos cardenales.

José Rafael Rivero: Recuerdo que la gente decía que estabas acabando con la gaita

Ricardo Portillo: Eso lo asumí con mucha tranquilidad. Yo respeto a los conservadores, a aquellos que quieren mantener la imagen de: Rafael Rincón González, de Virgilio Carruyo, de Humberto “Mamaota” Rodríguez, porque eso hay que conservarlo. Porque eso sirve de referencia para los jóvenes. Pero de cara a la avanzada musical ¡hay que romper los esquemas!

José Rafael Rivero: Los poetas más importantes del mundo aluden una figura primordial: la del padre. Por ejemplo: Pablo Neruda decía: “Mi pobre padre duro ahí estaba en el eje de la vida, la viril amistad, la copa llena”. Octavio Paz, escribió: “Del vómito a la sed, atado al potro del alcohol, mi padre iba y venía entre las llamas. Por los durmientes y los rieles de una estación de moscas y de polvo una tarde juntamos sus pedazos. Yo nunca pude hablar con él, lo encuentro ahora en sueños esa borrosa patria de los muertos, hablamos siempre de otra cosa”. Y tú hiciste una gaita que dice: “Padre querido que Dios te dé vida eterna, para mí tú eres la vela que mi vida alumbrará. Yo nunca olvido que antes de morir dijiste, que a mí siempre me quisiste, con toda el alma papá. ¿A quién le dedicaste esa gaita?

Ricardo Portillo: Me recordaste a Luis Escaray, tuve muy buena amistad con él… Cuando escuchaba ese tema pasaba el día llorando. Tuvo un problema fatal con su padre. Después que yo compuse “Madre es madre”, la gente me decía que por qué no le hacía un tema al padre; y yo les contestaba, es que papá, Pedro Ramón Morales, me abandonó cuando yo tenía siete años de edad. Viví con él los primeros siete años en Santa Lucía, después nos mudamos a Sabaneta, cerca de donde está el Seguro Social. A mí me sucedió algo con mi segundo hijo Richard, a quien yo le digo “Tilito”. En una ocasión estábamos llenado unos álbumes de un mundial de fútbol, yo llenaba uno para él y otro para “Patatito”. Yo quería que todo fuera perfecto, y, yo mismo, les pegaba las barajitas; pero hubo un momento en que él toma dos barajitas para pegarlas y las pega mal. Yo le digo ¡no mijo, así no! A él no le gustó mi actitud y se fue al cuarto. Y eso me dio el motivo para hacer esa gaita.

José Rafael Rivero: Tu hijo fue el inspirador

Ricardo Portillo: Sí. De esa gaita la segunda estrofa que es doble, es la que más tiene que ver con mi hijo. Lo demás está dedicado al papá de Carlos Sánchez, el señor Segundo, que fue muy amigo mío y por el papá de “Chichilo”, el “Chu”. Por eso yo digo:
Mi padre fue el mensajero
el amigo el compañero
jamás dejó de luchar
siempre acompañó a mi madre
y ante las adversidades
él cumplió con nuestro hogar
y aunque su vida fue dura
combatió las amarguras
el desprecio y la maldad
me hizo sentir muy dichoso
y aunque papá era orgulloso
nunca perdió la humildad
sin rencores sin envidias
dignificó a mi familia
con responsabilidad.

Y el estribillo dice:

Padre querido que Dios te dé vida eterna,
para mí tú eres la vela que mi vida alumbrará.
Yo nunca olvido que antes de morir dijiste,
que a mí siempre me quisiste,
con toda el alma papá.

Estaba buscando que en la gaita se reflejara que el padre siempre quiere a los hijos, como la madre. Esa es la historia de ese tema. Cuando nació “Patatito”, que nació en el año 1988, compuse “Nació el amor”, y en 1994 que nació Laurita, hice “Madre es madre”, yo los saco por las gaitas. Esa gaita dedicada al padre no tuvo mucha difusión, con el pasar de los años se ha ido conociendo. Creo que tiene que ver con esos temas universales, después hice una gaita dedicada a los nietos y a la tercera edad.

José Rafael Rivero: Portillo, tus temas han llegado hasta voces y talento internacional, relátanos eso…

Ricardo Portillo: Lo más reciente fue lo de Rubén Blades con MV Caldera, ella tiene una buena relación con Rubén. A él le gustó la tesitura de María Virginia, y ella y yo hicimos juntos el tema “La duda”. Cuando Rubén me escuchó cantando con la guitarra le gustó. Luego se produjo la grabación. Ese es otro logro más.

 Frases lapidarias de RICARDO PORTILLO:

“Los jóvenes están haciendo un trabajo interesante pero no tienen el apoyo…”
“Guaco, le debe agradecer muchísimo, a un ciudadano que es un gran músico y se llama Ricardo Hernández, mi tocayo…”
“Mi padre, Pedro Ramón Morales, me abandonó cuando yo tenía siete años de edad…”

Apostilla
A lo largo de la conversación, lo notorio, en Ricardo Portillo, fue su sencillez. En medio de su reconocimiento nacional e internacional, él vive circunscrito a la humildad. En cada momento, aclaraba que estaba relatando vivencias que jamás había hecho públicas. Nunca abandonó sus lentes rojizos, y su gran elocuencia. Lo vi separase del diálogo en el momento que habló de Simón García, su eterno cofrade, su voz parecía de cristal quebrado. Ahí vive, replicado en cada canción, en cada gaita raíz de su numen.

José Rafael Rivero
Twitter: @JRivero29

 

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