Venezuela vive en un eterno viernes 13

Venezuela vive en un eterno viernes 13

Henry Fuentes

Henry Fuentes y Freddy Yépez, autores del libro “Viernes: 13 de marzo”. Foto cortesía Mysol Fuentes.

Leer a Henry Fuentes en “Mérida: 13 de marzo” es hacer un viaje a la Venezuela de la década del 60 para encontrarnos con la Venezuela del siglo XXI. Es adentrarnos al mundo del periodismo verdadero y profundo, pero sobre todo del periodismo necesario.

Un texto impecable da muestras de cómo puede develarse la vida de toda una sociedad y de un país entero en torno a un solo hecho: el asesinato de un estudiante. Para cualquiera se hubiese tratado de un suceso más, pero no para Henry, ni para Freddy Yépez, el coautor.

A través de una profunda investigación, el arte de las letras y la involucración del escritor como partícipe de la sociedad, surge un libro, no solo para conocer en torno a qué circunstancias murió el joven Luis Carvallo Cantor, próximo a obtener el grado de ingeniero civil, sino para saber por qué.

El taxista suponía lo que significaba la muerte de un estudiante en Mérida; eso es cosa seria, y si el homicida es un hombre de posición social encumbrada, las cosas se pondrían peor”, relata el libro en sus comienzos.

“Poseemos un pueblo totalmente desorientado, engañado y manejado al libre albedrío de sus dirigentes gubernamentales”

Henry Fuentes, a través de una pluma amena y clara, con conocimiento de causa y como hombre altamente involucrado en el acontecer político y social de Venezuela nos devela un país en caos, con gran conmoción y dirigido hacia un estallido social irremediable. Nos explica los por qué y los cómos que contextualizan la muerte de Luis Carvallo Cantor, mucho más lamentable si no hubiese sido rescatada del olvido.

No es la Venezuela del 60, es la Venezuela del hoy, cuando leemos que “vivimos en una realidad donde la minoría disfruta de la opulencia y de ganancias injustificables, mientras la mayoría se consume en el amplio horno de la miseria social (…) Poseemos un pueblo totalmente desorientado, engañado y manejado al libre albedrío de sus dirigentes gubernamentales”.

Los sucesos de Mérida, en la pluma de Henry demuestran la enorme capacidad de unidad que tienen las masas para enfrentarse al poder del Estado y, al mismo tiempo, cómo un hecho puede ser el ingrediente que reviente la bolsa repleta a no más de descontento y repudio.

Pero no solo eso, “Mérida: 13 de marzo”, lanza una advertencia profética: “Se está aproximando un momento en que las masas desbordadas van a pasar por encima de todos, con posibilidad o no de victoria para demostrar que sí existe una grave situación en el país que cada día se hace más compleja, que sí existe un pueblo que está sintiendo en efecto las consecuencias de políticas económicas y sociales nefastas por su aplicación y proyección, y que se abrirán nuevas perspectivas que si son estudiadas, aprovechadas y canalizadas por direcciones capaces, pueden llegar a dar los frutos que se desean en la historia, para conquistar una forma de vida más humana, más progresista y acorde con la dinámica del desarrollo histórico-social que exige la época”.

Han pasado más de cinco décadas desde que Henry Fuentes se tomó la increíble tarea de narrar la historia del país. El estallido, tal y como lo predijo, ya ocurrió; pero lamentablemente las nuevas perspectivas no fueron aprovechadas. “Mérida: 13 de marzo” es un libro de obligada lectura para comprender a la Venezuela de hoy. El trabajo de Henry no fue vano, como no lo fue la muerte de Luis Carvallo Cantor.

Hoy, como nunca antes, el país requiere del periodismo necesario. Hoy, como nunca antes, Venezuela clama a gritos que espíritus como el de Henry Fuentes se sumen a colocarle un nombre a lo que viven día a día sus ciudadanos porque todos los días amanece siendo viernes 13 en Venezuela.

Maidolis Ramones Servet

Foto cortesía Mysol Fuentes

Noticia al Día

 

 

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