Por los Dioses del fútbol: Milagro en Roma y trágico penal en Madrid (Alberto Barboza)

Por los Dioses del fútbol: Milagro en Roma y trágico penal en Madrid (Alberto Barboza)

Real Madrid y Barcelona vivieron dos historias idénticas con un final distinto. El club catalán se despidió, otra vez, de la Champions League tras naufragar en el Olímpico de la Roma. Mientras que los ‘blancos’ salvaron el papelón del año con un penal que lloró por el VAR.

Sin restar mérito a la Roma, que obró el milagro, lo de Barcelona ha sido grotescamente decepcionante. Inexplicable si se quiere. Un equipo que cuajaba una temporada romántica: final de Copa pautada, Liga amarrada y con un 4-1 en la ida, se desploma en un juego incluso antes del puntazo de Manolas. En el 2-0 la cara de Messi era de eliminación, agotamiento. Un claro “yo no puedo hacerlo todo”. El ’10’ ya venía de rescatar el invicto en Sevilla y condujo el barco ante el Chelsea. Un disparo al pecho que puede sangrar aún más si Real Madrid conquista la 13. Así gane Copa y Liga, una ‘Champions’ en Cibeles le arruinará todo. Otra vez.

El Santiago Bernabéu se vistió de gala para una noche mágica. Escenario, ventaja y experiencia tras lo ocurrido en Roma. Pero hubo una diferencia contundente al partido de ida: la presencia de Mandzukic. El croata calcó par de goles de cabeza, enmendó la inexistencia de Higuaín, y revivió a una Juventus dispuesta a todo. Keylor Navas regaló el tercero y la tragedia se asomaba, tanto que indebidamente Sergio Ramos se dirigió al banquillo para dar aliento a los suyos. Y cuando olíamos la prórroga, el Madrid intentó una más que terminó en penal de Benatia sobre Lucas Vázquez. Desquicie de Buffon, expulsión, y gol de resurrección que anotó Cristiano Ronaldo.

¿Fue penal? Vamos por parte… Lucas Vázquez mide 1,73 metros y pesa 70 kilos, mientras que Benatia 1,90 con 96, por lo que el beso de Vázquez al césped era un hecho. El gallego inclinó su cuerpo para recibir con el pecho y posteriormente rematar en toda la línea del área pequeña. El marroquí, en un movimiento de vida o muerte, sin tiempo para pensar, salta sobre su espalda y cruza la pierna izquierda para arrebatarle el esférico. El árbitro tardó tres segundos exactos (no tenía más) en señalar el punto de penal. En mi apreciación personal, no es la acción sino el momento. De llegar en el minuto 50 (aún con el 0-2), por ejemplo, ni se hubiese comentado, pero es difícil digerirlo en el 90+2. Un amigo y colega me comentó: “hay contacto, pero no el suficiente para desplazarlo”, de allí mi motivación de buscar el ‘weight’ y ‘height’ de cada uno. Pero… la norma dice: “si hay contacto, es penal”. Luego me aclaró: “he visto 50 mil contactos peores”. Y reformulo: ¿No debió ser pitado este, o hubo 50 mil anteriores que debieron ser decretados?

Alberto Daniel Barboza
Noticia al Día

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