Los papeles de Mancho: El bar del viejo Cedeño con pasapalos de tésticulos de toro partidos en cuatro sazonados con salsa picante (Germán Hernández)

Los papeles de Mancho: El bar del viejo Cedeño con pasapalos de tésticulos de toro partidos en cuatro sazonados con salsa picante (Germán Hernández)

Sabias del bar donde servían pasapalos de tésticulos de toro partidos en cuatro sazonados con salsa picante?

Casi frente a frente al viejo mercado Santa Rosalía, existió, enmarcado en pinturas de barcos y motivos de marinos, vigilados por rubias sirenas y ninfas cargadas de caracolas y algas, entre secos chinchorros en un cuadrado cubierto de algunas 6 mesas de cuatro sillas de las llamadas pantry de los años 60. El bar del viejo Cedeño, era una especie de fuente de soda del reposo, para viejas y nostálgicas trabajadoras sexuales y cansados botiquineros, donde se servían al borde de frías cervezas, pasapalos consistentes de cojones de toro, partidos en cuatro y sazonados con salsa picante, o cuartos de pajarilla bien frita, en buena opción del más gordo chicharrón de cochino. Del viejo Cedeño, la poetisa zuliana Laura Antillano, ha escrito un cuento, donde Cedeño termina siendo padre de todos los Atlantes,…seres nacidos de las muchas meretrices que vivieron y fueron sus amantes, cuando era dueño del bar Atlántico.

¿Sabias que El faro de la ciega y El murallón de la esquina Guayaquil fueron víctimas de la piqueta?

Entre las víctimas más nombradas de la piqueta se pueden recordar; El faro de la ciega, construido durante el gobierno de Pérez Soto. El murallón, situado en la vieja avenida Guayaquil, muro y torretas de contención contra piratas, con más de un metro de ancho y hasta dos de altura, construido con piedra de ojo, fue derrumbado para dar paso a la construcción de la avenida El Milagro, mientras en ciudades como Cartagena, en Colombia esos mismos muros representan una riqueza turística. El antiguo palacio Municipal, joya arquitectónica, trocada por el moderno edificio del poder Municipal. La casa fuerte, en la esquina de las calles Urdaneta y Bolívar, casa desde cuyo balcón colonial saludo el Libertador Simón Bolívar a la población en uno de sus dos viajes a Maracaibo. El antiguo puente España, obra del arquitecto León Hoet, el mismo que reconstruyó el teatro Baralt, también cayó ante la modernidad. Mientras algunas de aquellas viejas estampas duermen en espera que la desidia las elimine o las convierta en ruinas, como el caso de la antigua cárcel al final de Bella Vista, lo que queda del viejo puente Muñoz Tébar. Pero ante tanto despilfarro de historia nada comparado a la destrucción del viejo Saladillo, hoy convertido en un mamotreto de plástico ajeno a los zulianos, ajeno a esa historia que por necedad o por intencionalidad se olvida y se destruye.

La imagen de la Galleta de huevo colgando en la bolsita plástica son su mejor carta de presentación.

Esta es otra de las tradicionales galletas zulianas, que es una variante de una galleta española del mismo nombre y de allí tomó este. Son de contextura blanda, rico sabor y su preparación es diferente a las tradicionales. Sus ingredientes son harina de trigo, azúcar, mantequilla, levadura (amoníaco granulado), bicarbonato de sodio y huevos. Se mezclan todos los ingredientes y se amasa. Luego se toman porciones de la masa y se le da forma redonda, de unos diez centímetros de diámetro y se hornean. Se consigue en abastos y panaderías y dado su popular precio, al igual que las galletas pega, ha sido merienda y alimento consumido a través de los años por personas de todas las edades. No necesitan de torteras ni vitrinas para ser exhibidas La imagen de estas empacadas en bolsas cilíndricas de plásticos colgando en algún estante, de un clavo a la pared o del  techo son su mejor carta de presentación

Te acordáis de la frase “vais a pasar la cañada morillo”

Se indica que a alguna persona le quedan los ruedos de los pantalones cortos, tiene sus prendas de vestir más grandes o pequeñas que su talla, o sea le quedan holgadas o muy apretadas, por lo que suponen no le pertenece a ella. Esto deriva del hecho en que en otra época la ropa de la persona que moría le era legada a otra  y esta por respeto la usaba sin importar ese detalle. Posteriormente se pasó a repartirla entre familiares y amigos y hasta venderla o regalarla a casas de beneficencia como orfanatos, asilos, etc. Se decía también de que si alguien se ponía la camisa de su hermano y él lo decía delante de la gente se decía: “te dejaron en la calle”. Otras expresiones. “El muerto como que era más grande porque esa camisa te queda como un vestido” “Ese pantalón te va a ahorcar, el muerto era más pequeño”.

Germán Hernandez
[email protected] / @pregoneszuliano @manchogh

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