¿Te sabéis la historia de "La Piqueta"? La máquina que "devoró" El Saladillo

¿Te sabéis la historia de “La Piqueta”? La máquina que “devoró” El Saladillo (Fotos)

La entrada de “La Piqueta”. Fotos: Archivo

Con la promesa gubernamental de construir un centro económico y cultural, “La Piqueta” devoró 4 cuadras de colorido del famoso barrio El Saladillo, el bendecido sector de Maracaibo que en antaño amanecía con la vista a la Basílica y el rumor del Lago haciendo eco. El mismo que por su ausencia ha inspirado a gaiteros, poetas, escritores y hasta productores de cine.

Corría el año 1971, cuando bajo el mandato de Rafael Caldera, se tomó la decisión de construir en la afamada barriada un nuevo centro arquitectónico de progreso que obligaba a cientos de familias a abandonar sus casonas.

Se estima que 70 casas o más fueron demolidas

El 1 de julio en un acto gubernamental, con toda la parafernalia requerida, “La Piqueta”, una máquina que luego se convirtió en la enemiga del saladillero, derribó la casa de Julio Velazco, el primero en ver caer su techo; dando paso a la destrucción del genuino sector para siempre.

Aproximadamente 70 casas fueron derrumbadas una a una por la infernal máquina y bajo los escombros quedaron atrapadas las vivencias de sus dueños, quienes según cuenta la historia, tras el amargo momento, muchos fallecieron de tristeza.

Las obras que motivaron el derrumbe de la barriada nunca se llevaron a cabo y en su lugar se construyó años después lo que hoy es conocido como el Paseo Ciencias, el cual conserva pocos vestigios de las hermosas casas de ventanales verticales y puertas altísimas que ostentaba El Saladillo.

 

El Paseo Ciencias en etapa de construcción.

El Saladillo por progreso

 

Durante el período de derrumbe de las viviendas.

El mito de que la destrucción de El Saladillo traería progreso a Maracaibo fue igualmente derrumbado con el paso del tiempo. Angélica Curiel, uno de los desplazados, relató al Correo del Orinoco que el proyecto de su reubicación nunca se concretó. Esperaron la construcción de las Torres del Saladillo y estos apartamentos fueron adjudicados a personas ajenas a la barriada.

“Ellos vinieron a decirnos que nos reubicarían en un sitio cercano, pero nada de eso sucedió. Nos engañaron , y lo que se dijo en la época, fue que el gobierno buscaba petróleo en la zona”, recordó Curiel, quien para el año 1971 contaba con 15 años de edad.

Curiel también recordó con tristeza que el afán del gobierno copeyano por traer “progreso a Maracaibo” lo llevó a destruir el nicho de la Virgen de La Chinita (la casa donde apareció su imagen), escuelas, centros culturales; pretendían tumbar la iglesia Santa Bárbara, pero la comunidad se opuso.

Aunque las estructuras de El Saladillo fueron destruidas por “La Piqueta”, su esencia jamás se fue, los artistas se encargaron de inmortalizar la barriada donde nació la Maracaibo de antaño, la de los patiquines y las mozas. Los abuelos que hace 47 años tuvieron que abandonar sus casas con la esperanza de progreso, siempre agradecerán la bendición de haber crecido rodeados de la santidad de La Chinita y la frescura de su Lago.

 

Antes del proyecto de remodelación del casco central.

Norelys Martínez

Noticia al Día

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