Barrera del cuarto piso: Sexo después de los 40 "se pone cada vez mejor"

La barrera del cuarto piso: El sexo después de los 40 “se pone cada vez mejor”

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Imagen Referencial. Foto: Mysol Fuentes

Entre los 40 y 50 la mujer actual vive su sexualidad en un ambiente que poco guarda el recato y el tabú de sus años de juventud. Cuatro mujeres revelan detalles de su vida sexual del ‘ayer’, y aseguran que con el tiempo “se pone cada vez mejor”.

sexo Patricia Reyes (46) es divorciada y madre de dos hijas. Sus conocimientos sobre sexo eran vagos cuando se casó a los 21 años llevada por la necesidad de pasar más tiempo con quien sería el padre de su única hija. Sus padres le prohibían salir y compartir fuera de los límites del hogar con su novio. Masturbación, sexo oral, sexo anal… prácticas de la sexualidad que nunca existieron en su entorno. “Esas cosas para mi mamá fueron un tabú y yo nunca supe nada de eso. No tenía mucha información. Tampoco me tocaba ni nada. Comencé a oír del tema cuando estaba en bachillerato y te daban las clases puericultura, pero fue hasta después de los 18 años cuando yo comencé a tener una noción más clara de lo que era el sexo”, relata la administradora de empresas.

Su inocencia sobre la materia sexual la llevo inmaculada hasta el matrimonio con los pocos consejos de su hermana mayor. “Tampoco fue que me habló tan claramente (del sexo), eso lo fui aprendiendo yo con la práctica, o porque me lo enseñaron”, contó entre risas.

Patricia revela que no fue sino hasta después de sus 30 años cuando consiguió sentirse plena sexualmente. “En mi caso particular el problema fue que yo me separé del papá de mi hija a los 25 años y luego pasé mucho tiempo sola. En ese ínterin nunca estuve de loca con uno y con otro. Ya como a los 29, 30 conocí a alguien con quien comencé a descubrir ciertas cosas que no había hecho con el papá de mi hija”.

Hoy, a sus 46 años, Patricia cuenta que el sexo de ahora “es completamente diferente” al de sus 20s. “Lo disfruto más. Ya no me siento tan cohibida ante ciertas cosas que yo antes sentía. Me daba pena algunas cosas con la pareja, y ahora creo que se debe a que me siento más realizada como mujer. He aprendido otras cosas. Ha evolucionado el tiempo y con él, yo. Ahora práctico todo lo que exista porque ya tengo más tiempo libre”, dijo entre carcajadas.

Mysol Fuentes (44) es divorciada y madre de cuatro. Asegura ser una amante de la vida desde temprana edad gracias a las “claras conversaciones” de sus padres sobre el sexo. Su papá, le recalcó durante su adolescencia la importancia que tenía que la mujer conociera su cuerpo y su placer antes de entregarse o ceder “por cualquier presión”. Con aquellas palabras Mysol se adentró a la masturbación, y más adelante, a los 18 años, se convirtió en mujer en una época donde asegura que “el tema del sexo era medio inocentón”.

Mis papás comenzaron a hablarme de sexo cuando yo tenía 8 años. Claro, en un lenguaje adecuado (…) incluso, más grande vi películas con ellos. Revistas Playboy, Play House, Interviú”, relató.

Mysol cuenta que con su primera experiencia sexual las expectativas no fueron alcanzadas y el sexo “fue aburrido”. “Vine a pasarla mejor como a las 20, 21 años cuando tuve un noviecito que era buen sexo. De hecho duré como un año y algo con él. Como a los 23 conocí al papá de mis hijos, y cuando salí embarazada nos casamos”, dijo. Sin embargo, más allá de lo que muchas (os) pensarían, su vida sexual junto a su exesposo “fue espectacular”, aún después de los hijos. “Fue muy muy buena. Duramos 15 años, cuatro hijos y de verdad que el sexo nunca faltó porque ninguno trabajaba en horario fijo, y los niños se iban al colegio y eso era en cualquier momento. Era muy buen sexo. Experimentamos de todo”.

Después del divorcio, su vida sexual ha sido espontáneo y libre. Aunque no puede decidir la etapa de su vida con el mejor sexo, considera que en la actualidad es el mejor momento. “Ahora lo disfruto más (…) siento que siempre hay que conocerse más y conocer más del sexo. La cuestión de los juguetes sexuales uno no tenía tanto acceso a eso, ahora sí, tienes más alternativas. Pero lo disfruto más ahora porque no tengo una responsabilidad de que tengo una pareja estable, me lo disfruto más para mí y si quiero tener sexo, tengo sexo para mí. Me gusta que el otro quede satisfecho pero siempre pienso en mí”.  

A pesar del paso del tiempo, Mysol cuenta que su deseo sexual no ha mermado y, al contrario, es más fuerte. “La última pareja sexual que tuve me decía que yo parece que siempre estuviera en un día 14“, reveló a carcajadas.

 

Esperanza Torres (50) es casada y con tres hijas.  Al tocar el piso 5 y evaluar su vida sexual de hace 30 años, asegura que en su tiempo más joven “era boba, una santica” sobre penetración y sexo en todas sus formas. Apenas conocía sobre la masturbación, aunque no lo practicaba, “me daba pena conmigo misma”, expresó.

sexo Sus padres nunca conversaron con ella sobre la sexualidad, por lo que la curiosidad que durante su adolescencia se despertó, era disipada cuando buscaba información sobre el tema hasta los 22 años, cuando conoció a quien hoy es su esposo y a quien entregó su inocencia para abrir su mente.

“Como estaba casada mi mentalidad era más abierta, a parte, me leí completo el Kamasutra como dos veces y ya sentía curiosidad por experimentar todas esas cosas que decían ahí”, señaló.

Disfruté el sexo verdaderamente a los 22 años cuando pude probar eso. Ahora, creo que al cuerpo hay que darle lo que pida y en aquel momento era más valiente y apasionada por la cuestión de la juventud y las curiosidades, pero a medida que ha pasado el tiempo, siempre que uno lo disfrute con la persona que uno ama, para mi es especial. Siempre ha sido especial. Uno no pudiera decir si antes fue mejor o ahora es mejor porque tu lo disfrutas de acuerdo a cada época y etapa que uno vive“, relató.

Esperanza asegura que todo lo que el cuerpo pida y si se tiene la mentalidad para hacerlo, o la curiosidad, se puede hacer ya que “para eso no hay edad”.

“Lo más importante en el sexo es aplicarle la pasión para disfrutarlo verdaderamente”, dijo con vehemencia.

 

Sonia Rozo (57) es divorciada y madre de dos. Su inicio en el mundo sexual se ensombreció cuando a los 12 años, dos jóvenes de su localidad intentaron propasarse con ella. “Yo me defendí como pude y salí corriendo. Mi mamá no me creyó mucho porque no creía que esas personas hicieran eso”, cuenta.

A raíz de ese episodio, y criada en un núcleo familiar que le limitaba salir con frecuencia, Sonia apenas conocía del sexo lo que se escuchaba a secretos entre sus “amiguitas”. “La verdad no sabía nada”, comenta.

“Después de eso (el abuso) me dio miedo y no fue fácil. Inclusive cuando me case a los 20 años no fue una adaptación buena en ese aspecto. Me daba pena que me viera desnuda. Yo salía del baño y me tapaba, y pagaba la luz, y ese miedo no fue fácil sacarlo sino hasta después de los 30”.

A pesar de convertirse en madre, Sonia confiesa que no fue sino después del divorcio y con una nueva pareja que sintió la confianza y la libertad de entregarse al placer, algo que no sintió en su matrimonio.

Cuando mi esposo me lo hacia yo sentía que no valía nada. Yo decía: Dios mio yo no puedo permitir esto, es como algo en donde me usan, me dejan, espera ahí hasta que yo quiera, y así, por eso decidí separarme“, sentenció.

 

 

 

 

Noryelín Faría- @norye_faria

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