No le facilitan las cosas al pueblo… (Luis Semprún Jurado)

No le facilitan las cosas al pueblo… (Luis Semprún Jurado)

“No asegurarás que ‘esto’ sigue a ‘aquello’, cuando no tiene conexión lógica”
MANDAMIENTO DE LA LOGICA

 

Anacleto se notaba preocupado. Se había sentado a mi lado y empezaba a encender un cigarrillo, sin decir una palabra que no fuera un escueto saludo. De repente y como si le hubieran dado cuerda comenzó a decirme: “Camarita, camarita… no es fácil lo que voy a decirle porque de haber en esta mesa un nini o un ‘chavista light’ pudiera interpretarlo de la manera equivocada. Pero a usted le puedo hablar con claridad sin que mis palabras causen molestia alguna y porque sé que usted jamás pensará que soy un resentido, un malagradecido, un contrarrevolucionario ni nada por el estilo. Es que tengo la necesidad de sacarme de adentro esta inquietud, que más que crítica, es un llamado de alerta para quienes llevan las riendas del proceso revolucionario ya que, mientras Nicolás trabaja sin descanso por tratar garantizar la seguridad alimentaria y de que lleguen alimentos a precios justos y en tiempo real a la mesa del venezolano, vemos como a veces lo métodos, que los personeros encargados de su distribución utilizan, no son los más idóneos. Fíjese bien, en estos momentos en que existe una guerra contra la circulación de efectivo, que ha obligado al gobierno a reunirse varias veces con Sudeban y demás autoridades bancarias para exigirles solución a este problema, se adopta como medida ‘temporal’ la exigencia al pueblo de pagar en efectivo las cajas de CLAP. La gente se pregunta que dónde quedó la propuesta de Nicolás de que éstas pudieran ser canceladas con el carnet de la patria para mayor comodidad del ciudadano o por lo menos, en estos momentos de guerra económica, a través de las tarjetas de débito. Yo entiendo que se trata de implementar un proceso de entrega ‘casa por casa’ que garantizaría que el producto llegue en verdad a manos de quienes lo necesitan y no a manos inescrupulosas que lo salgan a bachaquear, y que eso acarrea el problema de los ‘puntos de venta’. Pero también se que existe algo que llaman “modem bam” que es un dispositivo del tipo USB pendrive, que haría que el punto de venta funcionara inalambricamente y les facilitaría la solución al problema. Fíjese que la majunchería trató de crear una matriz de opinión a partir de una ‘fake news’, que no es otra cosa que una noticia falsa, de que no habían suficientes cajas para todos y que se tendría que hacer un sorteo en la comunidad para ver a quienes les tocaba. Ah, y si no tenías efectivo te quedabas sin los alimentos. No le digo yo, sacan cada cosa tirada de los pelos, pero que repiten incesantemente como los loros para que el pueblo se arreche. Pero a esta situación hay que buscarle solución más rápido de lo que canta un gallo.”

La obligatoriedad ahora de exigirle al pueblo pagar las cajas CLAP con efectivo se ha convertido en tema de conversación obligado entre los miembros de las comunidades. El comentario tiene su base de sustento en las declaraciones del Presidente de la República al alabar las bondades del “Carnet de la Patria” y decir que próximamente se podría pagar el CLAP con él, así como cualquier otra compra que el usuario hiciera. Aclaró que todo eso está en proceso de implementación, porque a través del Carnet de la Patria se podrán conocer las necesidades de las comunidades y del venezolano, y atenderlas de manera integral. Pero esta medida, aunque sea temporal, ha permitido a grupos opositores crear malestar entre quienes llevan el sustento diario a la mesa de sus hogares, alegando que “lo del Carnet de la Patria” es pura paja de Nicolás”.

Las dificultades empiezan desde el momento en que el pueblo en general, incluyendo a nuestros viejitos y viejitas pensionadas, trata de cobrar su pensión y los bonos otorgados por el ejecutivo nacional, como paliativo a la guerra económica inducida por la cipaya opositora. Primero, en los bancos tratan mal al usuario, entre ellos a los pensionados de la Gran Misión en Amor Mayor, ya que los obligan a hacer largas e interminables colas a las afueras de las agencias y luego no les quieren pagar el monto total que les corresponde, sino cantidades que van de diez a veinte mil bolívares. A eso se agrega que los nuevos pensionados y bonificados deben abrir una cuenta en la que abonarle sus acreencias, pero para hacerlo deben amanecer a las puertas de la entidad varios días “a ver si tienen la suerte” de lograrlo. De ahí que el gobernador Omar Prieto se reuniera esta semana pasada con la banca regional y sus autoridades, y lograra la radicación de una oficina de Sudeban en el Zulia, que haga seguimiento a esta situación, por lo demás irregular, para darle una solución.

A eso debemos agregar el alto costo del transporte público, que no puedes usar si no tienes billete en mano. También influye el precio de los alimentos que varía acorde a la forma de pago: en efectivo, por punto o por transferencia. En muchos sitios el precio es hasta un 50% menor si es en efectivo. Ah, y se me olvidaba lo más vil de todo como es la compra del papel moneda por hasta un 150% más de su valor nominal para así poder bachaquearlo con fines inconfesables. Es como decía el padrino: “una oferta difícil de rechazar”, y yo agrego: sobre todo para quienes no les alcanza lo que le pagan por su labor diaria, para alimentar a su familia. Así que disponer de efectivo de la noche a la mañana se convierte en un vía crucis y es de la noche a la mañana cuando te avisan que “llegará el CLAP”. Por eso, el escuchar los sonidos de la calle es tan importante en estos tiempos de las guerras, de no se cual generación ya, que nos aplican sin cesar.

Una cerveza en la calle cuesta entre veinticinco y treinta y cinco mil bolívares, dependiendo de donde la consumas. Es decir, que en menos de cinco minutos ese dinero se fue por la alcantarilla. Ah, y no te tomas una sola. La caja del CLAP cuesta veinticinco mil y trae 15 productos, que sirven de alimento para casi una quincena. Lo triste es que mucha gente habla paja, mientras que otros salen a bachaquear los productos. Por eso, tratar que esas cajas lleguen a las manos apropiadas ha creado situaciones que deben ser estudiadas con más detenimiento para facilitarles a las familias su adquisición. De ahí la mención que hizo Anacleto de los famosos “bam” que pueden ser utilizados con los puntos de venta para que los jefes de familia puedan, sin ningún contratiempo, adquirirlas. Ya Omar Prieto, siendo alcalde de San Francisco, había probado con éxito el “casa por casa” en su municipio. Es hora que los nuevos encargados de la distribución de los CLAPs tomen en cuenta esa buena experiencia, para beneficio de la gran familia zuliana.

Como leí en un trino: Una cerveza Polar la encuentras en casi cualquier rincón del país, pero la harina Pan, que ellos también producen, te cuesta un ojo de la cara encontrarla. A ellos no les interesas tú, ni tu familia. A ellos sólo les interesa el dinero que se ganan. Abre los ojos, analiza, investiga y saca tus propias conclusiones. Sólo así podrás conocer a tus verdugos.

Luis Semprún Jurado / [email protected] gmail.com / Facebook: El Ojo de la Ciudad – Twitter: @luissemp

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