“Mi corazón está en Colombia y el suyo en Venezuela”

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La tecnología permite que Andreína y Fabio permanezcan en constante contacto. Arte: Jairo García.

Medio Maracaibo dormía y el sector Sabaneta no era la excepción. El reloj marcaba las 2:00 de la madrugada de ese miércoles en el que Andreína vio al amor de su vida con una maleta a cuestas. Fabio se iba del país, como tantos otros venezolanos ¿Cómo sobrevive un amor separado por la distancia?

“Yo tuve que hacerle las maletas la noche anterior. Él no quería. No tenía valor. Pensé que tampoco podría soportar irse. ‘Vos no te vais’, le dije. Al día siguiente lloramos. No quiso que lo acompañara al terminal. Así que lo despedí en mi casa. Fue fuerte. No es fácil tomar esa decisión. La crisis que vive Venezuela obliga a muchas parejas a separarse geográficamente y a mantener el amor a pesar de las fronteras“, afirma Andreína Josefina Urdaneta, de 35 años.

Su novio, Fabio Durán, también de 35 años, partió a Bogotá hace un mes. Era la primera vez que se separaban en tres años y medio de noviazgo. La forma en que la pareja se mantenía junta cambió radicalmente. “La maravillosa tecnología permite que estemos pendientes el uno del otro, incluso, más de lo que estábamos antes”, relata Andreína, quien hoy, como tantas venezolanas, celebra el Día de los Enamorados conectada por WhatsApp.

Unos cuatro millones de venezolanos han emigrado del país desde que comenzó la crisis económica. Las historias llenan de “adioses” los titulares a diario. Pero vivirla en persona con una pareja es un asunto que va más allá del ya común “otro que se va”.

“Creo que no todo el mundo puede soportar la distancia. Es una prueba que sirve para fortalecer los amores verdaderos y desvanecer los frágiles. Como pareja, a nosotros la distancia nos ha ayudado. Tuvimos que tomar decisiones que quizá hubiéramos prolongado si la situación no nos hubiera obligado a separarnos. Nos sentamos a pensar en un futuro junto. No podíamos seguir viviendo con lo que se gana en Venezuela. Decidimos emigrar a Colombia. Él se fue primero. Yo me iré dentro de un mes”, indica la zuliana.

La nostalgia que opacó su corazón la madrugada de ese miércoles lentamente ha sido desplazada por conversaciones en línea, video llamadas, mensajes de texto, notas de voz. Ella le dice “Amor”. Él la llama “Mami”. Y, aunque parezca increíble, las diferencias también se hacen presentes tal y como ocurría en el mundo físico.

“A veces discutimos. Nos dejamos de escribir por un rato. Es como dejarse de hablar cuando estás en persona. Casi siempre son boberías… estupideces. La mayoría de las veces él sede, da su brazo a torcer. Yo soy un poco más dura”, dice entre risas.

Las manifestaciones de cariño se han vuelto más públicas. Los estados de WhatsApp con caritas llorando y frases de “Te extraño” se dejan ver entre los contactos.  

Los mensajes con “¿Qué haces?” hacen vibrar los teléfonos de Fabio y Andreína unas cien veces al día. “¿Dónde estabas?” “¿Por qué no me contestas?” son escritos frecuentes.

Él trabaja en una empresa de construcción hasta las 8:30 de la noche y conversan por teléfono unas cuatro horas más después de terminar la jornada laboral. Todas las semanas le hace una transferencia para sobrevivir en medio de la situación económica y para ahorrar lo que se requiere para el reencuentro.

Las manifestaciones de cariño se han vuelto más públicas. Los estados de WhatsApp con caritas llorando y frases de “Te extraño” se dejan ver entre los contactos.

La distancia me ha hecho comprender que los sentimientos hacia él son totalmente sinceros, que no era algo pasajero… Mi novio a veces se entristece. Me dice que es fuerte, que me extraña mucho. Yo le digo que cuando vaya le haré una inspección a ver si de verdad me ha sido fiel (risas) En realidad, creo que toda relación se basa en la confianza y en la buena comunicación y esas cosas no nos han faltado. Es posible que algunas personas terminen por la distancia. No es bueno pelear. Las discusiones desconcentran al que está afuera del país luchando por un futuro mejor.  Los perturban y no dejan nada bueno”, aconseja.

Andreína y Fabio engruesan las cada vez más crecientes estadísticas de corazones enfrentados a las distancias. Las parejas que se han visto tocadas por el “fenómeno” de buscar estabilidad en otro lugar que no es el natal se han convertido en una situación común, incluso hay matrimonios que venden todo para que uno de los dos se vaya a luchar por sacar el otro y tener una mejor calidad de vida.

“La comunicación, la honestidad, la confianza y afecto forma parte de nuestro cotidianidad como pareja. Este día de los eneamorados quiero sorprenderlo con una bonita actualización de mi estado de WhatsApp. Nuestro amor es más grande que una frontera, estamos juntos aún a la distancia”, reflexiona Andreína Urdaneta, cuya relación es una prueba de que, cuando hay amor, todo está ganado… “Mi corazón está en Colombia y el suyo en Venezuela”.

 

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Andreína Josefina Urdaneta junto a su novio, Fabio Durán. Foto cortesía.

Maidolis Ramones Servet

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