Sergei Eisenstein, de icono del cine soviético a doodle de Google

Sergei Eisenstein, de icono del cine soviético a doodle de Google

Sergei Eisenstein, de icono del cine soviético a doodle de Google

Foto: Agencias

Hablar de cine soviético es, sin duda, hablar de Serguéi Mijáilovich Eizenshtéin, más conocido como Sergei Eisenstein. Este director de cine de origen judío nacido en Riga (Letonia) el 23 de enero de 1898 dejó un enorme legado en el cine, sobre todo en el campo del montaje.

Pero lo que los ‘cinéfilos’ recordaran de este hombre adelantado a su época es ‘El acorazado Potemkin’ (1925), calificada como una de las mejores películas de todos los tiempos. En sus orígenes, Eisenstein se dedicó a dirigir obras de teatro. Aunque poco le duró la profesión ya que, a los 25 años, decidió virar su carrera hacia el cine tras la puesta en escena de ‘Máscaras de gas’, la cual consideró un fracaso.

El soviético rompió con las técnicas por aquel entonces habitables en el montaje de las películas y desarrolló una muy particular visión para enlazar las escenas de una cinta. Casi prescindía de los movimientos de cámara ya que para él el movimiento está determinado por la acción y por el montaje.

Otra de sus famosas características cinematográficas es la poca importancia que le daba a los actores en sus películas. Eisenstein consideraba que el verdadero protagonista de sus obras era la masa, el pueblo. Por lo tanto, sus actores eran normalmente personas sin preparación en el campo dramático, tomadas de ámbitos sociales adecuados para cada papel.

Con El Acorazado Potemkin obtuvo un gran reconocimiento a nivel mundial y decidió viajar a Europa en el año 1930 para estudiar nuevas técnicas de sonido. Más tarde, se trasladó a Estados Unidos para rodar en Hollywood donde tuvo algunos problemas para grabar y para estrenar por sus ideas sobre la colectivización y el comunismo.

De 1930 a 1932 visitó México, donde fue encarcelado, liberado y engañado en la producción de una película. Tras su periplo por América, Sergei Eisenstein regresó a la Unión Soviética, donde Stalin le ‘señaló’ como sospechoso ya que en EEUU tuvo que jurar respeto a la Constitución estadounidense.

Eisenstein jamás pudo quitarse la ‘espina’ de ser un posible traidor a la patria y pese a que volvió a estrenar varias cintas (con mucha censura y dificultades), nunca pudo resarcirse ante la élite estalinista. Finalmente, harto de los problemas que le ponían decidió refugiarse en la enseñanza. Con 50 años, en el 1948, Eisenstein sufrió una hemorragia derivada de un infarto que le provocó la muerte.

El Mundo de España

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