Afilaos y encampañaos… (Luis Semprún Jurado)

Afilaos y encampañaos… (Luis Semprún Jurado)

“Los cabecillas de la plutocracia impiden, por el manejo organizado de los medios de formación de ideas, que los pueblos tengan conciencia de sus propios problemas y los resuelvan en función de sus verdaderos intereses.”
ARTURO JAURETCHE

 

“Camarita… ¿Cree usted que la oposición cipaya criolla, a pesar de haber sido de nuevo derrotada, esté quieta?” Fijó su mirada en el horizonte y continuó: “Algunos pensaban que después de los aplastantes resultados asumirían la verdad: no tienen pueblo que les acompañe en sus aventuras. Pero no es así. Siguen con El Güaire en la cabeza de que son ‘mayoría’ y de ahí no los saca nadie. Piensan que por ser los grupos capitalistas y tener en sus manos la universidad, la escuela, el libro, el periodismo, los medios audiovisuales y la radiotelefonía, no necesitan recurrir nuevamente a la violencia para reprimir los estados de conciencia que les son inconvenientes; les basta con impedir que ellos se formen. Además, aumentando a diario y desmesuradamente el precio de los alimentos, inoculan la idea de que todo lo que ocurre en el país es culpa única y exclusivamente de la ‘mala gestión’ de un ‘alto gobierno corrupto e ineficiente’. Y esta matriz la siguen tratando de sembrar en el pueblo con la máscara ideológica del supuesto Castro-comunismo que el chavismo está tratando de instaurar. Desde el desastre de las municipales, en las que dicen que no participaron pero que todos sabemos que si lo hicieron escondidos en tarjetas prestadas o alquiladas de partidos pequeños que nunca tomaron en cuenta en la sepulta MUD, han iniciado una guerra interna entre ellos para ver a quién ponen de candidato para enfrentar a Nicolás. Se escuchan nombres como Henry, Julio, Leo, Falsón, María Violencia y otros. Hasta los inhabilitados creen poder participar en unas primarias y de ganarlas, imponerse ante el CNE. Andan encampañaos a más no poder y matándose por ser ‘el candidato’. Y los escucha con la misma cantaleta contra el gobierno: ‘Maburro’ es el culpable de esto y de aquello, les ofreció pernil y no se los dio, al Zulia le regaló una Noche Buena sin luz, el precio de los huevos pasa los doscientos, el queso igual y pare de contar. Para eso movilizan el soborno con cuantiosos medios económicos… Así se perfecciona la sutil tiranía de los grupos financieros. Y para eso cuentan con el control de las noticias, de los editoriales, de los comentarios periodísticos en los medios nacionales e internacionales. ¿Quién en su sano juicio puede pensar que Maduro desee dejar al Zulia sin electricidad en época navideña? ¿Quién en su sano juicio puede dudar de la construcción de más de un millón novecientas y pico de mil de viviendas para el pueblo, a pesar de las guerras por las que estamos atravesando? ¿Cuál programa social se ha detenido? Ah, sí, como dice Julio ‘cejota’ Borges: un millón de casas de cartón. ¡Yo te aviso!”

Hace unos días escuché de alguien, que hasta hace poco hacía vida en la sepulta MUD, que en la oposición venezolana “el pueblo es un paralítico con la ilusión de la libertad, al que las pandillas financieras usurpan su voluntad”. Le crean al pueblo la ilusión de que elige, pero éste sólo se limita a escoger entre la reducida lista que los financistas han decretado “apta para el consumo popular”. El día de las elecciones, el pueblo no elige sino dentro de esas opciones. La trampa está en que detrás de las expresiones “democracia y libertad”, tan exaltadas por la propaganda, esconden los intereses económicos más formidables. La verdad es que lo único que les interesa es sentarse en la “silla” para volver a engordar, no al pueblo, sino sus cuentas bancarias, tanto nacionales con extranjeras. De ahí que las ideologías las condicionen desde centros de poder económico, regulándoselas al servicio de su objetivo; de ahí que no tengan un proyecto de país con que enamorar al pueblo.

Decía Alfredo Jauretche que “la oligarquía alienta el uso de un lenguaje cargado de connotaciones formalistas, respondiendo a los intereses internacionales que representa, cuya expansión mundial aparece acompañada por un léxico que disimula sus estrictas ambiciones económicas”. Pero ya el bravo y valiente pueblo venezolano no se deja engañar por la extravagancia de sus “promesas”. El ciudadano de a pié se ha visto obligado a cambiar algunos hábitos alimenticios porque el “empresario”, todos los días, expone una excusa para aumentar los precios de los productos de la canasta básica, buscando que se le eche la culpa al gobierno y al Presidente. El soberano ve todos los esfuerzos que se hacen desde el Ejecutivo Nacional para tratar de resolver los problemas que el guión de las guerras nos ha causado. Y la derecha venezolana dice: “que se jodan, pa’eso votaron por el chavismo”… “no me acompañas y te sigo jodiendo hasta que explotes”.

Pero detrás de la campaña de intento de desprestigio del Ejecutivo, está la afilada campaña por la silla, en la que el enemigo no es sólo la oligarquía cipaya criolla, sino sus socios extranjeros que la aupan y financian desde los centros de poder. Si no, que nos expliquen la Tintori, Florido, Borges, y otros tantos majunches más, de dónde sacaron el dinero para financiar los innumerables viajes por el mundo durante los años 2016 y 2017. Si en el país no hay “dólares”, ¿dónde consiguieron verdes para costear los gastos de estadía de esos viajes? Por cierto, no se nos olvida que durante esos periplos solicitaban sanciones y más sanciones para nuestra patria, que no ha dejado que le tuerzan el brazo. Y esas sanciones son en contra de los privilegios que la clase media había “logrado”. ¿Quién tiene la culpa de que su casa esté hoy devaluada y que no pueda cambiar el auto? ¿Quién tiene la culpa que una caja de birras cueste mas de doscientos cincuenta mil y una botella de ron nacional, mas de setecientos?

“No te entregaron el pernil que te ofreció Maduro”, “no te entregaron el CLAP para las hallacas”, “los juguetes sólo fueron para unos cuantos”, “el bono navideño se lo dieron entre ellos”, “todo era mentira de Maduro que lo que quería era que votaras por ellos” y una sarta de cosas más, son lo que a diario le dicen a todo el que piensan sea chavista, para que se disguste, arme un berrinche y proteste. ¿Tú les crees? Andan en campaña presidencial y no aclaran que lo que no se logró fue por culpa de ellos y su pedidera de sanciones. Y el que se llame a si mismo “chavista” y esté peleando porque no le llegó el pernil ni el CLAP hallaquero, sin conocer las razones, que se tire al “water” y se dé bomba.

Amigos, un país no se construye con flojos ni pedigüeños; un país no se construye con gente invisibilizada, como tuvieron a nuestro pueblo por más de cuarenta años; tampoco con sólo gente “seleccionada” a la que el “sistema” coloca en la cúspide de la pirámide. Un país se construye con gente echada pa’lante que no se arruga ante las dificultades; un país se construye con gente dispuesta a sacrificios por el bienestar de la patria; un país se construye con gente dispuesta a ser partícipe y protagonista de todo aquello que signifique desarrollo. Les recuerdo lo que decía Juan Manuel Sánchez Gordillo: “la burguesía no tiene patria, no tiene Dios, sólo tiene bolsillos”.

Luis Semprún Jurado / [email protected] gmail.com / Facebook: El Ojo de la Ciudad – Twitter: @luissemp

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