Guerreras por la vida: Cecilia Bernardoni encontró su vocación dando esperanza a pequeños inocentes con VIH

Guerreras por la vida: Cecilia Bernardoni encontró su vocación dando esperanza a pequeños inocentes con VIH

Guerreras por la vida

Cecilia Bernardoni ha atendido a millones de niños con VIH desde hace 22 años

Cecilia Bernardoni ha atendido a millones de niños con VIH desde hace 22 años

Ser una buena madre no es algo que se aprende en una escuela o universidad. Las experiencias de la vida son las que van formando las características que convierten a una mujer en una guerrera. Para la doctora Cecilia Bernardoni, la mayor de las vivencias sería la que la llevaría a hallar lo que hoy considera su “misión de vida”.

Mujer, madre, odontóloga de profesión y servidora por pasión, Cecilia Bernardoni se ha convertido en referencia en la región zuliana sobre el tema de abnegación.

Sus hijos, Andreína y José Ramón, junto a toda su familia, le han motivado a cultivar los valores en cada paso que da, y en su trabajo no sería la excepción. Recuerda 1991 como la fecha que marcó el inicio de una lección y un reto de vida.

En medio de su jornada laboral -cuenta- llegó al Centro Hospitalario General del Sur un niño con múltiples diarreas, convulsiones y problemas para caminar, hijo de europeos, que luego de permanecer tres meses hospitalizado, fue trasladado a Europa donde fue diagnosticado con Sida al igual que sus padres. Se convertiría, con apenas tres años de edad, en el primer niño con VIH en el estado Zulia.

La falta de conocimiento en aquel entonces hasta de los mismos médicos hizo que este pequeño viviera con la mayor carga de discriminación hasta su último respiro.

Luego de compartir otros tres años con el niño, Bernardoni decidió organizar una fiesta de navidad dedicada a él. Entre las ayudas solicitadas, logró conseguir que la actividad se llevase a cabo en la casa de la gobernación, a cargo de la entonces mandataria regional “Lolita” Aniyar de Castro.

Todo estaba listo para recibir a los niños. Frondosos árboles, piñatas, juegos y comida, nada podía estar mejor. Además, como si de una tarde gala se tratara, la entusiasta doctora decidió buscar al pequeño en su antiguo Mustang rojo, al que todos se referían como “El cohete”.

Para ese entonces, el infante estaba al cuidado de una tía y su hermana, ya que sus padres habían muerto pocos años antes. Por su delicado estado de salud, ellas decidieron no dejarlo ir. Sin embargo, una Cecilia Bernardoni que no acepta un no por respuesta defendió el derecho del niño de disfrutar de un festejo que había sido preparado sólo para él.

Lo logró. En su llegada, el niño fue recibido con un coro de aplausos y gestos de cariño que llenan su memoria de satisfacción. “Bailó, cantó, disfrutó todo el tiempo (…) Le pregunté que cómo se sentía y respondió: emocionado, pude conocer a San Nicolás”. Pocos meses después, en julio, murió. “Tuvo el gusto de gozar esa navidad y conocer a su tan querido San Nicolás”, relata con lágrimas en sus ojos esta emotiva mujer que no teme expresar lo que siente.

Innocens nace de las víctimas inocentes de contraer el virus del Sida

Innocens nace de las víctimas inocentes de contraer el virus del Sida

La doctora, con inspiración y nostalgia al recordar al menor, asevera que fue él quien le hizo prometer ayudar a otros en su misma condición e iniciar una fundación que sería llamada Innocens (Inocentes en latín).

“Todo proviene de estas pequeñas víctimas inocentes, porque reciben el virus de su madre de forma vertical u horizontal por transfusión o abuso sexual”.

Veintidós años han pasado desde entonces. “Es una misión que nos tocó en esta vida”, asegura. A lo largo de esta gran historia se reconoció que la solución, al contrario de lo que se creía, no era aislar a los infectados con este virus, sino darle la mayor calidad de vida mientras la tuviesen.

“Lo que me hace feliz es tener la oportunidad de ayudar a cientos de niños a mantener una vida normal siendo portadores del virus del VIH”, admite.

“Ayúdanos a llenar sus vidas de esperanza”, es el mensaje de este proyecto, pero, ¿cuál sería el deseo de Cecilia Bernardoni en este Día de la Madre? – Mi mayor regalo sería que llegara a Venezuela la vacuna contra el VIH para curar a todos los niños afectados.

Desde 1991 y hasta la fecha, esta mujer de cabello canoso, expresivos ojos y un rostro lleno de ternura se ha rodeado de hijos y nietos que la vida le ha dado y por los que aún, a sus 71 años, continúa por los pasillos de la fundación, firme en su labor como guerrera por la vida.

Ni sus pasos lentos detienen el deseo de Cecilia Bernardoni de continuar ayudando al prójimo

Ni sus pasos lentos detienen el deseo de Cecilia Bernardoni de continuar ayudando al prójimo

Parte del equipo Innocens: Ángel Rodríguez, Ma Eugenia Urdneta, Cecilia Bernardoni, Dannicelys González, Ana Morales, Liliana González y Diego Araujo

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Laura Matos
Fotos: José López
Noticia al Día

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