Antonio Banderas compró su restaurante favorito de su ciudad natal

El actor malagueño Antonio Banderas ha comprado El Pimpi, su restaurante favorito de su ciudad natal y uno de los restaurantes más afamados de la zona. El intérprete, que siempre presume de sus raíces andaluzas, ha adquirido una parte de esta taberna de tapas y vinos creada en 1971, en concreto, la participación que tenía Francisco Campos. Banderas no será accionista mayoritario del establecimiento, que está ubicado enfrente del edificio en el que reside en esta capital de provincia y al que va con frecuencia a tomar un vino o a comer con su familia.

En El Pimpi, además, hay una foto de Antonio Banderas con una gorra, con la que suele ir al establecimiento para pasar desapercibido, firmando uno de los barriles de vino. Este restaurante está ubicada en un antiguo caserón malagueño del siglo XVIII y, según su propia página web, es una de las “bodegas con más solera de Málaga, donde es posible disfrutar de la gastronomía local y de los vinos de la tierra pero, sobre todo, de la tradición y culturas propias del sur de España”.

La empresa prevé en esta etapa abordar nuevas líneas de negocio a corto plazo: catering, una escuela gastronómica y la Fundación El Pimpi, que se dedicará a facetas culturales y sociales, según ha explicado el gerente, Pablo Gonzalo, que ha calificado la entrada de Banderas como “un revulsivo en la línea de crecimiento de El Pimpi en la última década”. La llegada del actor coincide con la salida de otro socio, su fundador Francisco Campos, que será el presidente de honor de la fundación. El hermano del intérprete, Francisco Javier Banderas, entrará a formar parte del consejo de administración de la compañía, en la que se integran también la familia Cobos, encabezada por José Cobos, y el gerente de la empresa.

Por las mesas de El Pimpi —el nombre hace referencia a un personaje popular malagueño que ayudaba a las tripulaciones y pasajeros de los barcos que llegaban al puerto de la ciudad— también han pasado otras personalidades conocidas como la familia del pintor Pablo Picasso, Carmen Thyseen o la Duquesa de Alba, según informa el local en su web.

Antonio Banderas se ha ganado el respeto de Málaga a lo largo de los años. Aunque el pasado mayo abandonó una iniciativa cultural en su ciudad natal, la fama y el amor por su tierra le ha proporcionado buenas relaciones con todas las Administraciones y tiene previsto desarrollar un proyecto escénico en el Teatro Alameda, ubicado en el centro de la capital malagueña. En 1996, por ejemplo, apoyó en un vídeo a Felipe González, lo que le valió ataques entre los conservadores, que se reprodujeron más tarde, cuando le acusaron de cobrar tres millones de euros por una campaña de promoción del jamón y el aceite de oliva para la Junta de Andalucía. En realidad, el intérprete solo cobró una pata y una botella de los productos que promocionó. Las discrepancias acabaron al ser reconocido, en 2013, hijo predilecto de Andalucía, comunidad que para él, dijo, “es una necesidad” de la que nunca se separa.

El País

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