¡Contigo aprendí en la práctica! (Ex-Polisur, Desiree Parra)


Estarás pensando que ya era oportuno que escribiera, pues soy de los personajes que siempre tiene una respuesta para todo, siempre la he tenido y por eso siempre me ponías un tirro en la boca o me apagabas el radio para que contestara y pudiera saciarme hablando aun sabiendo que solo tu estando a mi lado, nadie más me escucharía. Es primera vez que, aunque mi silencio diga lo contrario, no me siento conforme y aun me permito quejarme de ello.
Teniendo un maestro a mi lado, contigo aprendí en la práctica. Recuerdo mi primer día de patrullaje, aunque soy fuerte y con mucha determinación, sabias que estaba helada y muy nerviosa, pues era obvio que luego de trabajar por un largo periodo en oficinas donde se controla la conducta y la actuación policial, era de reconocer que nadie saldría conmigo y tal vez me tocaba sola, pues en mi presencia los comentarios de que estaba infiltrada sobraban. Tú me elegiste a mí! Y yo confiada me senté a tu lado, apenas salimos recuerdo que nos dimos muchas pautas como cuando se marca un territorio.
Entre tantas cosas, no podían faltar las palabras de mi esposo quien para ese entonces era nuestro superior. Todos los días sagradamente te decía: “Oficial me la cuida”. Ya hasta nos resultaban pavosas esas palabras y nos persignábamos, porque siempre me pasaba algo. Nuestro trabajo siempre fue impecable, pero la madrugada y los procesos que eran desconocidos para mí, me causaban muchísima ansiedad y la primera parada siempre era en el supermercado nocturno de cualquier estación de servicio, para hacer la respectiva compra de chocolates y golosinas, de manera que eso pudiera mantenerme serena, calmada y alerta. Siempre comentabas que cada vez que salíamos a trabajar te daba la impresión de que grabáramos los capítulos de “Locademia de Policía”. Porque inexplicablemente siempre me sucedía algo que causaba mucha risa.
Así transcurrieron los meses, ¡tal vez años! entre anécdotas y chistes, entre carreras y desenfundes de armas, entre piropos y personas contra la pared, bastones extendidos, apretando y acomodando chalecos, quitando y poniendo cinturones de seguridad, cambiando balas. Tomando café, haciéndose corta la madrugada y muchas veces larga, aprendiste mucho de mí, aprendí también de ti. Pasábamos largos periodos hablando de nuestras parejas y de nuestros niños, cada uno tenía un concepto importante de la familia. Nos asustamos, nos reímos, batallamos, corrimos juntos. Eras mi compañero más cercano de armas, pase de ser tu compañera de turno a ser tu hermana, tu mano derecha, tu mejor cubrimiento en procedimientos y la que más aplicaba.
Luego simplemente te dejé, me tocó tomar decisiones, colgar mi uniforme que aun planchado como de tintorería y con el mismo perfume que usé la última vez aún espera el tiempo perfecto para continuar. Me sentí extraña, tal vez de otro mundo, mi vida cambio muchísimo. Pero aun con la promesa de regresar. Siempre supe de ti, mantuvimos el contacto, te dejaste llevar por muchas cosas, desaprendiste rápido, permitiste que el sistema te comiera y tal vez la necesidad. Cometiste errores, todos ya sabían de ti, pagaste por ellos el precio más alto que pueda pagar cualquier funcionario policial. Luego te recibí libre y con muchas expectativas, te tendí mi mano amiga, pero esa mancha no es fácil de borrar y debías olvidarte del uniforme y comenzar a redireccionar tu vida.
Aún recuerdo la última vez que te vi, tenías un nuevo miembro en tu familia y eso te hacia feliz y cuando apenas comenzabas a redireccionarte de nuevo, con una promesa incumplida me abrazaste y me dijiste: “Manita sé que trabajaremos juntos nuevamente y esta vez será mucho mejor”. Fue lo último que supe de ti, ya tus ojos se habían cerrado, te mató en infortunio y la situación que arropa a muchos hospitales en la actualidad. No me cumpliste y las palabras tienen un valor. Aun te lloro porque no tuve la oportunidad de despedirte, como un policía leal haría con su compañero de patrulla. Tal vez Dios permita que en su espacio seas un guardián de luz y puedas iluminar los pasos de tantos compañeros que sostienen su carrera.
¡Contigo aprendí en la práctica Oficial Cabrera!
@desireeparraf
@desiree_parra

 

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