Así es la industria del secuestro en México: más de 69.000 delitos en 2016

En México, se registraron más de 69.000 secuestros en 2016. Los delincuentes ya no miran el estrato social de las víctimas y extorsionan y violentan lo mismo a ricos y pobres, con tal de obtener ganancias de estos crímenes: síntoma de una sociedad que se descompone.

Las cifras de la ‘Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2017’ (Envipe), elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México, son contundentes: ese país ha pasado de 64.459 a 69.107 secuestros anuales.

Alberto Enrique Nava Garcés, investigador del Instituto Nacional de Ciencias Penales, asegura que es uno de los delitos cometidos en México que más preocupan, porque su incidencia anual no disminuye y afecta a todo tipo de personas: “Muchas veces se cree” que el estrato de mayores recursos económicos es el único vulnerable, pero “el problema del secuestro ya pega en todos niveles sociales porque, simplemente, determinados grupúsculos de la delincuencia observan la posibilidad o el nicho de oportunidad para hacerlo”.

Este especialista advierte que, pese a las cifras de la Envipe, no hay una cultura de denuncia. En efecto, el ‘Informe de víctimas de homicidio, secuestro y extorsión 2017’ elaborado por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública muestra que solo se han abierto 1.054 carpetas de investigación por secuestro.

Un policía monta guardia en una prisión de Cancún, Quintana Roo, México / Victor Ruiz Garcia / Reuters
A finales del pasado octubre, los medios de comunicación daban a conocer la detención en España de Isabel Mazarro Gómez de Santiago, acusada de participar en actividades del grupo que encabezaba su esposo Escobar Poblete, conocido por realizar secuestros en México a empresarios y personajes acaudalados. Entre las víctimas se menciona al político, abogado y empresario Diego Fernández de Cevallos, un personaje polémico del derechista Partido Acción Nacional (PAN).

En un estudio sobre este tema, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) indica que existen cuatro modalidades de secuestro: exprés, en donde la víctima permanece un periodo corto con sus captores y estos obtienen ganancias rápidas; colectivo, su objetivo es obtener rehenes para negociar una entrega o pedir medios de escape seguros; extorsivo, donde las principales víctimas son personas con solidez económica; y virtual, secuestros inexistentes que se caracterizan porque las llamadas de extorsión se realizan desde centros de detención o cárceles.

2017, el año más violento del sexenio

Santiago Roel, director de Semáforo Delictivo —un proyecto social ciudadano para promover la paz en México—, analiza la violencia en ese país desde hace más de 20 años y asegura que 2017 será el más violento del sexenio, ya que estima que registrará más de 24.000 homicidios dolosos: hasta el momento, este año se han cometido 21.000.

El responsable de esa organización indica que la violencia registrada en México se centra en cuatro delitos de alto impacto —homicidio, secuestro, extorsión y robo de vehículo—, principalmente generados por el crimen organizado. “La estrategia del Gobierno ha sido muy estrecha, solo ha sido mandar fuerzas federales o al Ejército a algunas regiones, pero el globo vuelve a inflarse en el momento de que estas fuerzas dejan de estar ahí”, reflexiona Roel.

Hasta septiembre, las estadísticas de Semáforo Delictivo indican que los estados mexicanos donde hay señal de alerta en el tema del secuestro son Baja California Sur, Campeche, Chihuahua, Chiapas, Nuevo León, Oaxaca, Veracruz y Zacatecas. Además, de las 32 entidades que componen el territorio nacional, solo cuatro tienen relativa calma en el tema de homicidios: Campeche, Coahuila, Durango y Yucatán.

A decir del especialista, este año será el peor año en la historia reciente de México, quien asegura que estos delitos se incrementaron fuertemente desde 2008, cuando entra en operación el Plan Mérida instrumentado por Estados Unidos para combatir las drogas en México. El expresidente Felipe Calderón “toma una mala decisión: nos mete en esta guerra y empieza a subir la violencia y la corrupción de manera importante”. Su año más violento fue 2011, con 22.000 homicidios, aunque 2017 “será peor” para el actual mandatario, Enrique Peña Nieto, “con más de 24.000”.

Roel expone que el crimen organizado tiene suficientes recursos para trabajar en equipo y “parte del problema” es que lo hace “con la autoridad, la colapsan con plata o con plomo”. La alternativa “es la regulación de las drogas, tomar el control de ese mercado para reducir daños, consumo, violencia y corrupción: esa es la manera más inteligente”.

Apenas el 8 de noviembre pasado, el secretario de Gobernación y responsable de la política interna del país, Miguel Ángel Osorio Chong, estuvo en la 22.ª Reunión Nacional de Análisis del Grupo de Planeación y Análisis Estratégico contra el Secuestro y aseguró que el Gobierno federal “no bajará la guardia ni se escatimarán recursos hasta lograr el objetivo de alcanzar la tasa cero en materia de secuestros, delito grave que afecta severamente el tejido social y que no debe quedar impune”.

RT

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