Instrumentistas de la gaita: Douglas Vera y Cassius Ochoa, dos generaciones de esencia gaitera. (Ramón Alí Soto P)

 

A los 10 años comenzó a gaitear este zuliano, marabino nacido específicamente en el sector Sabaneta el 29 de septiembre de 1950. Douglas Enrique Vera Cedeño viendo la gaitería de los adultos mayores, aprendió a tocar el cuatro solo, observando las pisadas que hacían los demás.

Estando muy pequeño estuvo con los conjuntos infantiles Los Ases y Los Sabrositos. Cuando la vida le creció vistió el uniforme de la agrupación Luces del Catatumbo e ingresa a Los Tropicales del éxito en el año 70. Gran cuatrista es Douglas Vera, perteneció también a Saladillo de RQ, donde grabó este instrumento armónico en innumerables gaitas que han quedado para la posteridad, como la cantada por José Morales, Testigo de dos épocas,o “El matapalo” como el pueblo identifica esta gaita de Heriberto Molina y William Atencio, Mi llano,también Reencuentro.No se puede con mamá, Serenata a mamá,La madre de los gaiteros, de Jairo Gil, Frente a frente,Gaita entre ruinas, de Rafael Rodríguez,La palomita negra, de Renato Aguirre, todas esas gaitas tradicionales y sabrosas cantadas por Douglas Ochoa y Germán Ávila, la maravillosa dupla de esa década 70, tienen el sonido del cuatro tocado por Douglas Vera. Estuvo con Saladillo de RQ durante 11 años consecutivos, desde 1971 hasta 1982 como cuatrista y luego como director musical. Saladillo de RQ, es decir, de Ramón Quintero, es una referencia para el mundo de lo que significa, de lo que es verdaderamente la gaita zuliana, su estilo y personalidad como conjunto tradicional. A Douglas Vera su particular forma de tocar, de charrasquear, de rasgar el cuatro lo caracteriza y lo ubica como uno de los mejores ejecutantes de este instrumento. Es otro gran talento nacido en esta región de sobresalientes instrumentistas, que viven aportando con sus aptitudes, unos solo para la gaita y otros a la música en general, contribuyendo a enriquecer el pentagrama. Tiene Douglas Vera su puesto ganado en la historia de nuestro ritmo por excelencia, nuestra gaita.

 

Es de Santa Lucía, la querida parroquia de Maracaibo que ha dado tantos artistas, cuna de gigantes, deportistas, cultores, y cantantes fenomenales. Lugar que conserva la identidad arquitéctonica del Maracaibo de otrora. De ese populoso sector es Cassius Clay Ochoa Soto, instrumentista de nuestra amada gaita zuliana, tiene más de tres décadas ejecutando la percusión, también sabe tocar el cuatro.

Es nacido el 30 de enero de 1974, conserva la esencia musical heredada de su padre el reconocido Douglas Ochoa, “La leyenda ” una de la voces emblemáticas de nuestro canto patrimonial, hombre de voz  grave,fuerte, que canta de forma tradicional nuestro ritmo. Son muchas las gaitas que cantamos del afamado gaitero Douglas Ochoa; La palomita negra, La esquina del Recuerdo, Cuando estemos viejos, entre otras. La dupla extraordinaria que hizo con el inolvidable Germán Ávila, “El Látigo” fue de mucha importancia, de un gran valor en todos los sentidos.

Ochoa Soto, es un gaitero nato, comenzó por la motivación que sentía producida por el aura gaitera, por el ambiente cultural en el que nació, donde ha crecido. Nos cuenta que empezó a tocar tambora con un balde y charrasca con un botella de vidrio de un afamado refresco. Siempre escuchando los programas gaiteros en la radio de entonces.

Al registrar 10 años de edad forma parte de un grupo infantil llamado La Chispa Criolla de Santa Rita, luego formó parte de un grupo institucional conformado en la Universidad Rafael Belloso Chacín, Alma Mater que ha formado grandes profesionales en diversas áreas.

De la misma manera ha pasado por las filas de Venezuela Habla Gaiteando, Los Mismos de Ayer, Saladilleros, Gran Chiquinquirá, Los Parranderos del Látigo, Saladillo de RQ, Los Pájaros Rojos de Siempre, Los Chiquinquireños, Cardenales del Éxito de Chichilo Urribarrí.

Al gaitero que más admira es a su amadísimo padre Douglas, aunque su admiración hacía su progenitor es indudable e inigualable considera que muchos gaiteros han dejado huella, todos los que han aportado son grandes entre grandes, además no cree que deba utilizarse el calificativo de “Mejor gaitero” ya que para su criterio todos son grandes, tanto vocalistas, como compositores e instrumentistas.

Cassius Clay Ochoa no solo se ha desempeñado como ejecutante, lo ha hecho de igual forma como corista en diversas agrupaciones. Siente que es una dicha poder gaitear, relata que ha conocido a muchos espléndidos gaiteros que tienen su admiración plena, los cuales son: Ricardo Cepeda, Astolfo Romero, Jose Ríos, Tino Rodríguez, Enrique Gotera, Neguito Borjas, Gustavo Aguado, Betulio Medina, Nerio Ríos, Fernando Rincón, Humberto “El ovejo” Sánchez, Antonio Aguillón, Quintiliano Sánchez, Romer Quintero, Nelson Romero, Argenis Carruyo, Germán Ávila, Pedro Rossel, Freddy Riera, Amilcar Boscán, Enrique Quiróz, Guillermo “Memo” Larreal, Tony Cristalino, Danelo Badell, entre otros tantos…

Es Cassius Clay Ochoa Soto, hijo de la unión de Douglas y Leny sus adorados padres, un empedraero con esencia gaitera, de vena zuliana y de espíritu regionalista que tiene más de tres décadas aportando su talento como instrumentista de la gaita.

 

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