Seis razones para amar un pene pequeño

Imagen referencial

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Muchos hombres creen que tener un pene pequeño, o inferior a los “estándares” mundiales, podría generar problemas al momento de tener relaciones. Sin embargo, para suerte de muchos, el tamaño no lo es todo durante el acto sexual. Tener un miembro de modestas dimensiones puede ser una ventaja al momento de satisfacer las bajas pasiones.

A continuación las ventajas que tienen los hombres que poseen un miembro pequeño:

Logra mantener una erección óptima:

A diferencia de un pene de 20 cm, a uno más pequeño le cuesta menos mantener una erección plena debido a que la sangre llega con más facilidad a todos los puntos del mismo. Puede que el miembro de un chico superdotado te excite más visualmente, pero que a la hora de la verdad, no llega a ser el más útil.

Es más acrobático:

Teniendo en cuenta que la vagina tiene una profundidad de al menos 9 cm, un pene grande podría ser muy placentero por el hecho de que puede estimular el principio del cuello del útero. Sin embargo, para algunas mujeres esto es un punto a favor, pero para otras puede resultar muy doloroso. Por eso, con un pene pequeño no tendrás que preocuparte aunque os montéis toda una coreografía acrobática, ya que nunca traspasará la barrera ‘prohibida’.

Más fácil para el sexo oral

En esto de hacer una felación no hay punto medio: O te excita o lo odias. En todo caso, siempre es más ‘agradable’ cuando mientras le haces sexo oral a tu pareja no necesitas aguantar la respiración ni te dan arcadas. Con un pene ‘normalito’ al menos no tendrás esos problemas.

Su dueño te lo agradecerá

Un hombre “poco dotado” es la mayoría de las veces (por no decir siempre) consciente de ello. Cuando vea que para ti no es un problema el tamaño y que disfrutas con él, su autoestima se pondrá por las nubes y no tendrá inconvenientes en mostrarse de lo más generoso contigo. Al final, tú ganas.

¿Anal? Con este, sí

Pensar en la posibilidad de probar por detrás con un hombre talla XXL no es tan sencillo como si lo que tiene entre las piernas es algo más manejable. Hacerlo con un ‘pequeñín’ evitará sangrados y desgarros, y la sensación de la primera vez seguro que no será nada desagradable.

Pequeño pero grueso: un plus

Lo importante aquí no es la longitud sino el grosor. Si es el caso de tu ligue, sácale partido. Un pene grueso y pequeño estimula mejor las paredes del primer tercio de la vagina, donde se concentra la mayoría de las terminaciones nerviosas y, por lo tanto, la zona que determina el nivel de placer que sientes durante el coito. Como ves, ¡todo son ventajas!

Agencias

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