Para volver a ver: “Encontré la luz a través de las sombras”, La historia de Christopher, el brillante e invidente periodista zuliano

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Christopher Bravo Chirinos ha demostrado que las limitaciones únicamente están en la mente. Foto: Mélida del Carmen Bravo.

Pasó mucho tiempo reflexionando el sentido de su vida: “¿Será un castigo?, ¿ensañamiento?, ¿una enseñanza? o ¿un cruel destino?”. Ahora, a sus 26 años concluye que la discapacidad solo está en la mente, que la vida es una academia y que entre las más intensa penumbra se puede encontrar la luz.

Esta es la historia de Christopher, brillante e invidente periodista zuliano que nació viendo, pero perdió esa capacidad de uno de los ojos a los ocho años y cuatro después, a los 12, se quedó sin visión en el otro.

Eran las 7:30 de la noche del 15 de febrero de 1990. En el Hospital General de Cabimas, Christopher Jesús Bravo Chirinos vio la luz del mundo como cualquier otro niño, pero a diferencia que la gran mayoría su destino no era que la vista lo acompañara por siempre.

La característica de su mamá, Mélida del Carmen Bravo, con sangre tipo ORh negativo unida a la de su esposo ARh positivo generaron que el recién nacido vinieran al mundo con una condición especial.

“Mi mamá me cuenta que los médicos tuvieron que extraerme y volver a colocar sangre nueva. Era difícil encontrar mi tipo”, relata el joven. Desafortunadamente la falta de oxígeno a la que estuvo expuesto le afectó la retina. Las consecuencias serían palpables seis años después, cuando a Christopher se le desprendió la retina de su ojo izquierdo y, en consecuencia, perdió la vista de ese lado. Posteriormente, a los 12 años, en plena adolescencia, por un accidente con una pelota, mientras jugaba fútbol se le desprendió la retina del otro.

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Disfrutó de la vista en su infancia, pero era otra su misión en la vida.

Hubo llanto, angustia, desesperación y temor ante la mala nueva: Christopher no volvería a ver nunca más.

“Lo único que le pedí a mi mamá fue que no dejara de llevarme a la escuela. Entonces, el mundo, tal y como lo conocía cambió drásticamente para mí. A veces no son tantas las barreras de la discapacidad que una persona pueda padecer como las que te intenta poner la sociedad”, reflexiona.

En la institución Vicente Rojas de Cabimas el personal educativo le advirtió a Christopher y a su familia que no podía seguir estudiando así.

Mélida ha sido un pilar fundamental en la lucha que este joven ha tenido que afrontar. Era maestra de Educación Inicial y prácticamente imploró desesperada hacer suplencias gratis con tal de que no le negaran la educación al último de sus tres hijos. Lo que vino después fue una verdadera peregrinación de institución en institución. Ninguna consideraba apropiado que un niño ciego pudiera ser inscrito en el sistema educativo. Finalmente fue aceptado en la escuela Hermágoras Chávez de Cabimas.

La memoria de Christopher y la lucha materna de Mélida fueron colocadas a toda prueba.  Como no veía, el adolescente debía retener las clases en su memoria. Su mamá lo acompañaba, lo esperaba y copiaba los temas de los cuadernos de otros niños para que los otros tres hermanitos de Christopher se los repasaran en casa.

Ni hoy ni antes, el sistema Braille (de lectura y escritura táctil pensado para personas ciegas) fue empleado por el joven zuliano privado de la vista. Antes bien, en la casa le cosían con hilo las palabras en un cuaderno para que él las identificara y estudiara.

La discriminación nunca faltó ni falta por parte de compañeros, profesores, representantes y directivos de las instituciones educativas por donde pasó este joven que finalmente demostró que sin miedo y con la ayuda de Dios no hay discapacidad posible.

“El mundo es un lugar hostil. No solo para un ciego. La gente es experta en poner trabas. Las barreras existen incluso para quienes no tienen ninguna discapacidad física. De eso se trata la vida. Vivir no es cosa sencilla. Pude elegir creer que las personas eran malas por naturaleza, pero entendí que la ignorancia juega un papel fundamental en muchos comportamientos. Mus compañeros y profesores se comportaron como les enseñaron a ellos”, sentencia.

Ante la incomprensión del mundo, Christopher se refugió en tres factores: su familia, la lectura y Dios.

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La lucha por la superación de Christopher es fuente de inspiración constante.

Con Dios y su familia la vida se hizo muy llevadera,  y su afición a la lectura le permitió resaltar en clases.

Expresarse, tocar la sensibilidad humana y su interés por lo que ocurre a su alrededor lo llevaron a convertirse en un sobresaliente estudiante de Comunicación Social en la Universidad Rafael Belloso Chacín (Urbe).

Una buena herramienta que le ha hecho compañía es el programa de computación Jaws, mediante el cual escucha la misma información de la pantalla que una persona vidente puede leer con sus ojos. Aprendió a manejar con destreza las herramientas informáticas y es experto en la difusión de información a través de las redes.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el ámbito global existen más de 285 millones de personas con alguna deficiencia visual. De los cuales, alrededor de 38 millones son ciegos totales.

“De por sí, no es fácil ser humano, y ser ciego lo hace más difícil aún, pero ¿cómo uno le dice uno al mundo: ‘¡Un momento! ¡Quiero bajarme?’ Las personas que le colocan trabas a los discapacitados no se dan cuenta de que está bien uno no puede mirar, pero ellos son los que tienen la limitación de no poder ver”, expone.

Asegura que desde siempre en el mundo han existido personas que por una u otra razón son ciegas. El ingenio y la perseverancia son, entonces, complementos para seguir adelante. No caben lamentaciones cuando se ve la vida como una academia que nos invita aprender sin importar si nos gusta o no el tema o la lección que nos asigna.

Se convirtió en brillante redactor de noticias, ha presidido una fundación de ayuda a discapacitados, es padre de Julie Cristina, una niña de dos años y medio completamente sana, es experto administrando cuentas en las redes sociales, su estilo al escribir erizan la piel y su talento ha brillado en Copaiba 87.5 FM,  TVcol y Noticiascol.com. Actualmente se prepara para su segunda participación en el Congreso Internacional en Línea de Discapacidad Visual, promovido por Brasil, con su ponencia: “En el Siglo XXI, entre la cura y la enfermedad”, a desarrollarse en diciembre de este año.

El joven agradece que Venezuela sea uno de los pocos países con una ley de inclusión para personas con discapacidad, promulgada por el fallecido presidente Hugo Chávez en 2006. “Como dijo Jesús, hay que darle al César lo que es del César. Con esa ley se exigió la prioridad en las colas, la exoneración del 50% en el transporte público y la obligatoriedad de que las empresas tengan en su nómina entre 5% y 20% personas discapacitadas”, explica.

No obstante, actualmente espera por una oportunidad laboral que le permita continuar demostrando que se ha hecho camino a pulso. Que lograr un título y vivir con discapacidad es un reto a la paciencia y el autocontrol y que la sociedad debe entender más temprano que tarde que viendo o no, todos somos absolutamente iguales.

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Chritofher cuenta con apenas 26 años.

Chritopher también agradece a su mamá no haberlo tratado nunca como un ser inútil. “Los discapacitados necesitamos apoyo no compasión. “Las madres cometen un error si confinan a sus hijos a ser inútiles, guardados en casa porque tienen una discapacidad. ¿Cómo le van a responder a Dios y a su propia conciencia cuando vean que no cumplieron con su deber de padres?”, reflexiona.

Leyéndolo y hablando con él uno se imaginar lo que significaría para cualquier empresa decir: “¡Ese talento labora para nosotros!”. Si los venezolanos son admirados por su talento, el reconocimiento a un zuliano que ha vencido la barrera de la luz debe ser mucho mayor.

“Es un error decirle a un empresario: ‘Dame trabajo porque lo exige la Ley’. Hay que demostrar que van a ganar contigo si te contratan”, concluye Chritofher un joven que ha conquistado su libertad a pulso y que acaba de finalizar una obra autobiográfica titulada “Encontrando la luz a través de las sombras”.

Maidolis Ramones Servet / [email protected]

Fotos cortesía: Mélida del Carmen Bravo

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