El Sida de la política venezolana (Luis Semprún Jurado)

 

 

 

Lo importante no es lo que sabes, sino lo que haces con lo que sabes”

MIGUEL ANGEL GARCIA M.

 

“Vivimos una relativa calma”, me espetó Anacleto luego de beber un largo sorbo del marroncito que le acababan de traer. “¿Pero no se ha dado cuenta, camarita, que todo por aquí es relativo? Sí, podemos decir que el actual momento del quehacer criollo es de tranquilidad, porque la gente tiene fijadas sus expectativas en lo que haga o deje de hacer la recién electa Asamblea Nacional Constituyente con respecto al costo de la vida y a la manera como la derecha sigue aprovechando espacios para especular. De no atacar el problema de raíz, el pueblo reactivará su disgusto. Claro, no hay paz porque no ha habido justicia, pero pronto habrá, de eso esto estoy seguro, porque la justicia es la máxima exigencia del pueblo.” Hizo unos aros con el humo del cigarrillo que acababa de encender y continuó: “Debemos mostrarles como la derecha criolla se ha convertido en el SIDA de la política venezolana; una enfermedad sin cura conocida que ha carcomido lo más rancio y podrido de su dirigencia. Fíjese que en un país en el que no existían fobias étnicas ni raciales, ahora pulula el odio y el racismo exacerbado. Es increíble que se pueda quemar viva a una persona por sus creencias políticas, como lo han hecho. Los españoles con sus cruzadas quemaban personas por sus creencias religiosas, sino recordemos las cruzadas; los gringos usaron bombas atómicas contra el pueblo japonés por razones étnicas. Así vimos como murieron de manera brutal cientos de miles en Nagasaki e Hiroshima. También recordemos como se usó el ‘gas mostaza’, gas mata gente, contra el pueblo vietnamita. Pero aquí en Venezuela, a pesar de las atrocidades cometidas por los españoles durante la conquista y la colonización, y aun durante la guerra de independencia, jamás albergamos sentimientos de revancha u odio contra ellos.”  Me miró fijamente, tratando de escrudiñar mis pensamientos y remató: “¿No es el Sida la enfermedad más radical de nuestros tiempos? ¿Sabe usted de personas que hayan superado ese mal? ¿Cuál es su síntoma más evidente? ¿Tiene la certeza de que sea una enfermedad natural o de que haya sido creada por el hombre? Lo único cierto es que ‘si da’, sea inoculada, contagiada o desarrollada, y que es mortal. Sí, camarita, eso han sido y siguen siendo los dirigentes radicales de la cipaya derecha venezolana, que ya han sepultado a la Coordinadora democrática, a la Mesa de Unidad Democrática, y que tienen en terapia intensiva, y punto de fallecer, a la Asamblea Nacional. Y voy a fusilarles una frase que usan contra el chavismo: ‘todo lo que tocan lo vuelven ñoña’. Hasta los momentos no existen cura para el Sida, por eso no existe cura para la oposición venezolana.”

 

Los acontecimientos que debe abordar la recién instalada Comisión por la Verdad, Justicia, la Paz y la Tranquilidad Pública, abarcan un amplio espectro que va desde la barricada más simple, que secuestraba personas dentro de su hábitat, hasta la muerte y asesinato de personas por su color, grupo social, profesión o ideología política, hechos ocurridos durante los mas o menos ciento veinte días de protestas violentas y actos terroristas, disfrazados de “protestas pacíficas”, que son de conocimiento público y que fueron reseñados totalmente, a medias y/o tergiversados por los agentes de la guerra mediática a la que tienen sometida a nuestra hermosa patria. Así mismo deberá investigar los casos de violencia política suscitados entre 2014 y 2017.

Pero… ¿cómo sanar al pueblo venezolano que ha sido permanentemente inoculado con odio, racismo, intolerancia, violencia y pare de contar? Porque como dice Anacleto, el SIDA de la política venezolana lo representa la gran mayoría dirigente de derecha radical que hacía vida en la MUD, que no termina de desligarse de la barbarie que trae consigo el paramilitarismo importado, porque al principio no se dieron cuenta de los síntomas de la infección. La ambición por el poder al precio que fuera, para poder volver a engordar sus cuentas bancarias, fue muy bien camuflageada por la propaganda electorera, las guerras a las que nos han sometido, y el descontento de una parte de la población por falta de mano dura del gobierno contra el acaparador y el especulador, que permitieron el avance silencioso de la enfermedad.

Como agentes de la enfermedad, “dirigentes” como Borges y Florido, recorrieron el mundo exigiendo bloqueo y sanciones para su país, para que no se recuperara de la crisis y se acelerara el desbordamiento de la rabia y la desesperanza, con miras al “derrocamiento” del Presidente legalmente electo y al que han desconocido siempre, al que han “destituido” en un par de veces, pero que sigue luchando por el bienestar del pueblo, a pesar de todos los obstáculos colocados en su camino. Pero el tiro les salió por la culata, porque el pueblo, que ya conoce a sus verdugos, les dio una lección de hidalguía y soberanía el pasado 30 de julio con la elección de los constituyentistas.

Parte de la justicia empezó a llegar a través de decisiones del máximo tribunal del país, el TSJ, que ordenó a alcaldes a cumplir con las funciones para las que habían sido electos y a los que les dio un tiempo prudencial para ello. Pero como estos creían que ya Maduro estaba por caer, se negaron a acatar el dictamen y el TSJ los condenó a 15 meses de prisión e inhabilitación por cinco años. Bueno… la mayoría dejó la raya amarilla con su hediondez, y huyeron al extranjero. Ahora, los palangristas y Heraldos Negros, como los llamara César Vallejos, pregonan que lo que se plantea con la Comisión de la Verdad es “instaurar mecanismos de persecución de la disidencia”.

El efecto SIDA ha disminuido tanto los sentidos de la pseudo dirigencia de la derecha cipaya criolla, y ha avanzado tanto en su organismo, que vemos vándalos como mariguanita Guevara negando dirigir grupos violentos, cuando muchos venezolanos hemos visto los videos arengándolos; curas disociados bendiciendo chorimberos como si fueran a una “guerra santa”; ratas como Almugre alegando que son “marchas pacíficas”; alcaldes apoyándoles con sus policías. Mientras tanto crecen el odio  y la sinrazón, el racismo y la intolerancia. El pueblo exige y espera verlos pagar su deuda con la justicia. Que no sean sólo Ledezma y López los sentenciados, sino que todos los que llamaron al cierre de calles, instalación de guayas, atracazos y plastones, por mencionar parte de los crímenes de odio, los acompañen en chirona.

Decía Delcy Rodríguez que la estrategia de la dirigencia opositora se fundamenta en la acción criminal y violenta que tiene como fin la desestabilización de la democracia y la paz del pueblo venezolano para imponer su visión antinacional. Y al instalar la Comisión de la Verdad resaltó: (sic) “Determinaremos la verdad, las responsabilidades de los victimarios. Aquí no hay distinción política ni partidismo. Hay víctimas que son venezolanas y venezolanos y a ellos debemos nuestra reparación moral, física y material”. Porque ciertamente existe una deuda para con las víctimas de las chorimbas que la ex-fiscal Luisa Marvelia nunca reconoció que había que saldar.

Es importante determinar y declarar la responsabilidad moral y política de los presuntos responsables de estos crímenes, y reparar a las víctimas. Es importante que el país sepa lo que ha ocurrido y por qué ocurrió, es importante conocer a nuestros verdugos para que jamás puedan volver a engañarnos.

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