Estamos de manicomio (Josam Midah)

Josam Midath
twitter @josammidah

En mis años de niñez me crié en una zona que, en aquellos tiempos, era roja (imagínense ahora) pero, a pesar de eso,  había cierto respeto entre los grupos y hacia los vecinos. Conocí a varios ladrones de profesión y era amiguito de sus hijos por la escuela. Ellos siempre estaban pendientes de que no nos metiéramos en problemas, supongo que ya con los que tenían era suficiente como para permitir que los niños también.

Eran tiempos de paz mental.  Esa paz que te  da la seguridad que es una necesidad que compartimos todos los humanos, esa misma seguridad que sienten los bebes en brazos de su mama.
Con mi Mama siempre me sentía seguro como todos los niños. Ella era una mujer muy guapa, mas guapa que todas sus 5 hijas juntas,elegante,con clase, derrochaba cariño y amor a su paso, siempre preocupada por los demás y por hacer algo por los desprotegidos Siempre tuvo mucho interés en la salud mental.

Recuerdo en sus rezos pedirle siempre a Dios que le mantenga su salud mental. No pedía salud física. Sabía lo complicado que sería padecer de la mente. Su interés en ayudar a las personas con problemas mentales la llevo a visitar continuamente el Manicomio de La Concepción.

Me mandaba a vestir y me decía que íbamos a pasear, pasaba por la panadería,compraba panes dulces, jamón, queso, jugos y chucherías. Al llegar al lugar, yo sentía cierto temor al estar en la puerta, pero, andar con mi mamá me sentía seguro que nada malo me pasaría.

El lugar era una casa grande con muchos arboles y cocoteros, era un sitio agradable, nosotros íbamos en un horario como de recreo donde todos estaban en el patio caminando o sentados en las bancas conversando. Al ver a la Sra Samiha todos corrían hacia ella para abrazarla, es que ella derrochaba amor y cariño a su paso, tenía una bella sonrisa, ella los abrazaba y los acariciaba, quizá nadie les daba el cariño que Mami les daba, ni nadie los entendía como ella, cada uno de ellos echaba un cuento.

Todos querían participar de la reunión, para mi madre era importante escucharlos, ella sabía que lo que ellos necesitaban, ella sabía hacerlos felices, Samiha armaba su picnic repartiéndoles sandwiches y jugos, para, finalmente, darles las chucherias.

Después de una hora, aproximadamenta,  nos íbamos y ellos con caras tristes la despedían. Pienso que soñaban con irse con nosotros, pero sabían que ella volvería cada semana.

Samiha llegó de nina a Venezuela en barco, tenia 6 años, me cuenta que fue muy feliz en Venezuela, siempre sintió que era su patria, ya con mas de 40 años en Venezuela se fue a vivir al Líbano obligada por mi Papa, ella siempre extrañó a los pacientes del Manicomio de La Concepción, pero, seguro estoy que ellos la habrán extrañado mas.

Mi madre murió este año y entre tantas cosas buenas que me inculcó está La Paz Mental que es consecuencia de la seguridad, cosa que trato de buscar todos los días en mi país y no la consigo. Créanme que la conozco y vivo con la esperanza de conseguirla pero con estos acontecimientos que estamos viviendo vamos a parar al Manicomio. Descanza en Paz Mami.

@josammidah

No olvides compartir en >>


á