Después de un cielo gris, mi rollo de lana (Josué Carrillo)

Josué Carrillo

Era un rollo de lana rojo o más bien color fuego. Cayó de las manos de mi madre. Rodó hasta debajo de la mesa. Fui tras el. Me recuerdo tan pequeño. Lo tomé y fui enrollando el hilo hasta acercarme a ella. Me llevó a sus piernas de donde me levantaron sus brazos morenos. Me subió. Miró tiernamente mis pupilas. Me besó. Callada como era ella. Así en los días de cielo gris busco el rollo de lana.

Lugar sagrado

Sigo despacio la cuerda que me conduce al lugar mas sagrado de la vida: el regazo de una madre. Ves entonces claridad donde se ciñen nubes tristes. Puedo soportar las peores tempestades, los más extensos olvidos, el desaire de quienes pensaste eran tus amigos, la espalda de quien pensaste era un abrazo de 24 horas, el desprecio anudado a la incomprensión, los equívocos, puedo y podré superarlo todo, porque guardo el rollo de lana, porque un hilo invisible me conecta al cielo desde donde electrizantes vienen sus besos, su voz, su fuerza. Guardo un rollo de lana que me hace indestructible. Ese es mi secreto.

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