Instrumentistas de la gaita, Leandra Rincón y Alí Fuenmayor (Ramón Alí Soto U.)

 

Instrumentistas de la gaita

Leandra Rincón: “Mi ser se desborda de alegría cada vez que ejecuto mi instrumento”. (Ramón Alí Soto P).

Con baldes, emulando una tambora en la intimidad de su hogar, junto a su primo Reinaldo aprendió a tocar. Leandra Claret Rincón Padrón, quien conoce el fulgor de la vida en Maracaibo, el 12 de Julio de 1995, en la clínica Falcón.

“Cuando creí que tenía el dominio del ritmo decidí formar parte del grupo de gaitas de mi Colegio Nuestra Señora de Las Mercedes”. Con 9 años de edad inicia en un grupo comunitario llamado Gaiteros de Virginia, integrado por jóvenes y adultos en el año 2005. Entra a FUNDAPAVIL, Fundación Padre Vílchez en el año 2006, en esa escuela de gaitas, vio clases con maestros como Ángel “Pancho” Fuenmayor, Santiago Soto, Álvaro Urdaneta y Valmore Albornoz. 

Allí Leandra participó unos meses con Los Ángeles de la Gaita, posteriormente pasó a integrar a los Zagalines del Padre Vílchez en donde estuvo cinco temporadas, ejecutando de forma magistral la tambora en grabaciones y presentaciones. Participó de la misma manera en una producción del Lcdo. William Atencio con Los Zagalines, dos discos de aguinaldos en donde interpretó con su bella voz el tema: La Marimorena.

Fue en el 2011 cuando entró a las filas de Las Sensacionales donde estuvo hasta el año 2015, cuando pasa a formar parte de La filial de la gaita Maragaita, con quien se encuentra actualmente.

Leandra Claret Rincón Padrón tiene un absoluto dominio de la tambora, tiene también conocimiento fundamental en la ejecución del cuatro, furro, charrasca y percusión menor. Musicalmente admira a Luís Fonsi, Rafael “Pollo” Brito, Ilan Chéster, Jorge Luís Chacín, Juan Gabriel, Edwin Pulgar, Astolfo Romero, Ramír Salazar, José “Pokemón” Ferrer, Gilberto Ferrer Jr. , Porfi Baloa, entre otros…

Su ser se desborda de alegría, cada vez que la vemos tocar nos motiva con su entusiasmo, pasión y desempeño.  Recuerda con mucho cariño al Padre Vílchez  “Nuestro socio, representa para mí un eterno ejemplo de labor social, humanidad, e impulsor de la fe divina y amor por nuestro folclor. Sin duda un personaje de nuestra historia zuliana”.

Pudo compartir con él en su último cumpleaños, luego de asistir a la Iglesia, fue hasta a su casa a visitarlo, allí disfrutó de su compañía por primera y última vez, sintiendo una conexión de abuelo-nieta, allí respiró paz y amor en cada instante, adquiriendo consejos que le servirían para el diario vivir atesorándolos en su memoria.

A Leandra la conforma la autenticidad, la dulzura, la pasión, la espiritualidad, la paz, alta autoestima y perseverancia. Constantemente tiene un consejo, una oportuna manera de ver las cosas, siempre por el lado bueno, con su preciosa sonrisa transmite su paz y confianza.

Instrumentistas de la gaita

Alí Fuenmayor: La gaita “una emoción que nunca se quita del alma”. 

Transcurría el día 24 del mes de febrero de 1991, cuando nace en la clínica Maracaibo, en la avenida 8 Santa Rita, Alí Antonio Fuenmayor Villalobos. De inmediato al salir del centro de salud fue llevado a su amado terruño, al pueblo que arrullan las palmas, marullos y sentimiento de arraigo profundo, San Francisco. Sus primeros pasos los dió entre las matas de Ixora que adornaban el patio de la casa de sus amadísimos abuelos María y Antonio, ubicada en la  urbanización Coromoto.

Como buenos zulianos, como buenos venezolanos sus padres podría decirse que charrasqueaban un poco el cuatro, desde niño él los veía y escuchaba cantando, a su mamá Zaida, cantante y educadora , las canciones del maestro José Enrique “Chelique” Sarabia, destacado y reconocidísimo poeta de nuestra patria, autor de canciones hermosas como Ansiedad y Cuando no se de ti. Y a su papa Alí, también educador, le encantaba entonar las canciones de El Cantor de la Isla Víctor  Alvarado, a quien recordamos con mucho afecto y con Alí también tuvo una cercanía muy bonita. “Grupos de varias veleras, adornan la rada de mi Toas” era común escuchar el bambuco playero en cada tertulia familiar.

Al inicio del milenio 2000, Fuenmayor Villalobos comienza en el mundo de la gaita integrando la Coral Niños Cantores de San Francisco dirigida por el maestro Rodolfo Escalona, en donde interpretó temas como El Papagayo, La vaca mariposa (El becerrito, de Simón Díaz) y Corre Caballito.

Llega el 2004, un año muy productivo para la gaita zuliana, año en el cual se constituye FUNDAVIL, Fundación Padre Vílchez. Alí decide ir al Liceo Arquidiocesano San Francisco del  Padre Vílchez donde aún está la sede de Fundapavil, allí Pablo Rincón le hizo una prueba de admisión, audición rítmica y armónica. Nos cuenta entre risas la satisfacción que tuvo al quitarle el cuatro que tenía Pablo y comenzar a cantar El Papagayo, puesto que todos los que escucharon su voz y desenvolvimiento lo aplaudieron haciendo de esta experiencia una de las más gratificantes de su existir.

Comenzó a ver clases formales, allí en la escuela, historia de la gaita a cargo de Valmore Albornoz “Fortachón”, estelar furrero de Cardenales del éxito y fundador de Los Zagalines. Valmore fue quien lo colocó en el cuatro, porque para él tenía los brazos muy flacos para la tambora. Elvis Cano, Giorgino Méndez “Coqui” y Santiago Soto fueron sus maestros de cuatro, aprendió con rapidez las tonalidades.

“De Santiago aprendí muchísimo, aprendí el estilo de Rincón Morales con él”.

Ya en el 2005 Alí era el cuatrista de Los Ángeles de la Gaita, una de las agrupaciones infantiles y juveniles impulsadas por Fundapavil,  también se encontraban allí Paola Guerra, Álvaro Urdaneta hijo y Jackson Perdomo, quienes hoy son conocidos como muy buenos gaiteros. Ese año ganaron el Festival de gaitas que realizaba FUNDAGRAEZ, Una gaita para tu comunidad Astolfo Romero, en San Francisco y el Zulia. Gracias a ello fueron a varios lugares del estado.

A los Zagalines del Padre Vílchez ingresa en el año 2006, tenían una gran cantidad de presentaciones, nos dice Fuenmayor que tocaban más de cincuenta veces. Con el recordado profesor Héctor “Pelón” Valbuena compartió, tuvo experiencias que dejaron una honda huella en su alma, verbigracia el haber participado en una producción navideña con Los Zagalines cuyos arreglos sinfónicos los hizo Héctor Valbuena, en el año 2007, en el mismo año el Lic. William Atencio los invita a formar parte de las producciones que se entregarían a las delegaciones de distintos países por motivo de la realización de La Copa América en Venezuela.que tuvo como sede a Maracaibo.

“Tío Oswaldo me regaló una guitarra y con esa fue que aprendí a tocar, una guitarra vieja”. Se refiere con emoción a su pariente por vía materna, Oswaldo Villalobos, del poblado populoso San Ramón. Toca cuatro, guitarra, y sabe los tonos en el piano.

Cuanto nos enorgullece el trabajo de FUNDAPAVIL, tanto talento ha salido de allí, de la siembra del curita gaitero, El Padre Vílchez dejó una huella imborrable. Fuenmayor nos comenta que en esa escuela no solo le enseñaron sobre la gaita, le permitieron transmitir el conocimiento aprendido a otros estudiantes.

Pancho siempre nos decía: muchachos ensayen ustedes con los Serafines (conjunto integrado por los niños más pequeños)” Convirtiéndolos en formadores de talentos, Dándole la oportunidad de ayudarles y enseñarles lo aprendido… “Recuerdo una tarde maravillosa que llegaron muchísimos tamboreros, porque la escuela era el sitio donde concurrían muchos talentos, no solo de Maracaibo… Llegar a Zagalines era la meta de todos los muchachos de esa época”. Vivo está el recuerdo de esa tarde, me cuenta. Entre el grupo de aspirantes se encontraba Leandra Claret Rincón Padrón, actual tamborera de Maragaita. Nos comenta Alí que supo que Leandra llegaría lejos, visualizó su éxito, por su estilo y calidad.

Estando entre las filas de Los Zagalines, les daba apoyo a distintos conjuntos como: Los Serafines de la Gaita, Zagaleando, Los Sanfranciscanos. Estuvo con Los Zagalines hasta el año 2008.

Alí goza de la admiración y amistad del Poeta Diamantino Renato Aguirre González, inspiración y pilar fundamental para él en cuanto a composición. “Un hombre legendario”, se ha nutrido, se ha llenado de la obra del poeta Luís Ferrer  “El hombre que le cambió a la gaita su status, para mí Luis Ferrer sacó la gaita de los patios y la llevó a un nivel mucho más alto, al nivel de lo que significa la pintura más fina en un lienzo” . Admira a  Humberto  “Mamaota “ Rodríguez, a Simón García y a Heriberto Molina, de quien tuvo la oportunidad de recibir muchos regaños y consejos que le han servido a través del tiempo, admira a Jairo Gil, a William Atencio, a Neguito Borjas, a Víctor Hugo Márquez y a otros tantos que han sido influyentes para él en la gaita.

Fuera de la gaita admira a Alejandro Sanz, “Siento que es uno de los compositores de habla hispana más importantes de todos los tiempos”, a Juan Carlos Calderón, a Pablo Herreros y José Luís Armenteros, ( dúo español de compositores de grandes figuras como Nino Bravo y creadores de la célebre canción Venezuela : “ Llevo tu luz y tu aroma en mi piel y el cuatro en el corazón …) a  Héctor “Pelón” Valbuena, Ángel “Pancho” Fuenmayor  “De él aprendí a tratar con los muchachos, a armar las voces, él no las arma de forma convencional”  a Gustavo Colina con quien vió clases en el 2008, a Jorge Polanco, gran cuatrista que surgió por cierto de las filas de Las Espiguitas del Padre Vílchez.

Estuvo con la agrupación Diapasón, conjunto de sangre juvenil, en donde estuvieron varios jóvenes destacados como Dayerling Fernández, Pablo Veleño, Luís Meleán, entre otros.

Pancho le dió la oportunidad de ser productor de un disco de Los Zagalines en el 2012, “Pancho me dió la oportunidad de producir los temas más suavecitos y él hizo los que eran más gaita”, podemos resaltar de esa etapa a Casulla y Cristal tema que le hizo al  apreciado curita luego de su partida física, aquel triste agosto.

 Al tocar la gaita siente “Una emoción que nunca se quita del alma, es esa alegría que nos lleva a luchar contra las adversidades, esa particularidad que nos hace encontrar en melodías y letras el universo sonoro y a donde vamos como pueblo”.

Critica al sistema establecido que trata de ocultar el talento, es un firme oponente a la payola, El cuestionario es uno de sus temas que evidencia su molestia con todo aquel que cobre para colocar una producción.

Actualmente hace gaitas junto a Los Zagales del Padre Vílchez junto a Priscarlina Vílchez, “Yo no disfruto tanto la presentación, como disfruto el componer y dar estudio”.

Alí Fuenmayor es también comunicador social y hombre de radio, un gran creador, ejemplo de los talentos de una generación nueva, con frescas ideas, pero con la disposición de mantener viva la tradición gaitera.

 

 

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