Un buen padre es lo más parecido a Dios que puede tener un ser humano

un buen padre

Desde la infancia un buen padre instruye al hijo en su camino. Foto José López.

Nos regaña. Nos reprende cuando no hacemos lo que él considera correcto. Pareciera no comprendernos. Nos molestan sus reproches, pero “extrañamente” siempre está ahí para apoyarnos cuando una lágrima sale de nuestros ojos y los suyos también lloran cuando nos ven alcanzar una meta. Un buen padre es lo más parecido a Dios que puede tener un ser humano en la tierra.

“Yo soy padre sacerdote por lo que no tengo hijos biológicos, pero sé lo que es tener un buen padre porque tuve uno físico que me transmitió muchos valores y el mayor Padre de todos que es Dios. Creo que un buen padre es el que busca imitar a Dios en su tarea de transmitirnos amor, bondad y valores. Yo de mi padre terrenal recibí el valor del trabajo. Un buen padre debe velar la solidaridad y respeto de sus hijos para que tengan un futuro mejor y colocarlos siempre en manos de Dios”, el sacerdote Silverio Osorio, vicario de la Catedral.

“Deben velar por la solidaridad y respeto de sus hijos para que tengan un futuro mejor y colocarlos siempre en manos de Dios”

En una humilde casa de Santa Lucía en Maracaibo vive Ibrahim Palencia. Los años le han robado el cabello de su cabeza, pero a cambio le han dado sabiduría. En su casa hogar no hay lujos, pero se respira paz, amor y respeto.

“Yo tenía 27 años cuando supe que iba a ser padre. Sentí una alegría muy grande y me tomé unos palitos con la familia. Trabajaba en la compañía eléctrica del Estado. Supe que necesitaba ser mejor de lo que papá fue, porque él no siempre estuvo conmigo. Lo vi por primera vez a los 11 años porque él era abogado y opuesto a la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Estuvo en el exilio entre el 1948 y el 1958. Así que la mayor educación la recibí de mi abuelo”, cuenta Ibrahim, de 73 años.

El sacrificio forma parte también de la vida de un padre. Ibrahim tuvo a su primera hija Délida y luego a Jabson. Así que además de trabajar como obrero abrió una quincalla en Santa Lucía. Trabajó mucho más de lo que lo hubiera hecho de no haber tenido hijos.

Jabson Palencia, su hijo varón, tiene 43 años y también se convirtió en papá. “Un buen padre para mí es el mío, que me enseñó la fe en Dios y una vida cristiana. Y es verdad que hizo sacrificios para darnos a mí y a mi hermana una educación de primera. Yo ahora también hago esfuerzos. Soy graduado en electricidad y me he ido En un país con los problemas económicos que tenemos he dejado de ir un día mi trabajo como solo para estar al lado de mi hijo en una actividad escolar. Hoy en día, más que faltar al trabajo para compartir, la situación obliga a muchos buenos padres a tener más de una actividad laboral, incluso a dejar de comer para que sus hijos tengan algo de sustento”.

Ibrahim hoy, además de papá, es abuelo. Disfruta de las visitas de sus hijos y de sus tres nietos. Recoge los frutos de lo que sembró.

Ibrahim Palencia junto a sus hijos Délida y Jabson.

El psicólogo Javier Bracho Gutiérrez considera que nadie viene al mundo con una carta o manual para ser un buen padre: “Cada quien vive de acuerdo a sus circunstancias y los valores que les han enseñado. Un buen padre para mí es el que no se olvida de lo que pensaba cuando tenía la edad de su hijo y puede saber cómo manejar las circunstancias”.

Asegura que un buen padre nunca comparara a un hijo con otros niños, ni siquiera con sus propios hermanos. No lo descalifica con etiquetas, pero tampoco le da todo lo que pide al punto de que la educación se confunda con la sobreprotección.

“Compartir tiempo con el hijo es fundamental para un buen padre. En este momento que se vive Venezuela un papá debe evitar sembrarle al hijo odio hacia quienes piensen diferentes. Tampoco tiene que transmitirle palabras de escasez todo el tiempo. El niño podría quedar grabadas en su mente ideas de pobreza para siempre”.

También asegura que la forma de aleccionarlos no debe ser con castigos físicos que, lejos de mejorar, invadan la mente del niño de rencor hacia su padre: “Hay muchos métodos para la darle disciplina a los niños y son necesarios porque la sobreprotección también es negativa y no garantiza para nada ser un buen padre”.

  “Mi papá nunca nos dio dinero en abundancia, pero se esforzó en nuestra educación y disciplina para que fuéramos personas de bien”. 

Cuando comenzó la tarea de ser papá Adalberto Rodríguez, marabino de 58 años, comprendió más a su progenitor. A veces se molestaba cuando él lo reprendía, lo consideraba severo y malhumorado: Ahora se ve en el mismo espejo.

“Mi hija tiene 21 años y quiere comerse al mundo. Yo la oriento y cuando me dice que no me meta en su vida me vienen los recuerdos de mi infancia. Lo mismo le decía yo a mi padre. A uno le duele que no lo entiendan y sabe que lo mismo debía sentir su papá, relata Rodríguez.

Un buen padre no es el que da riquezas materiales en abundancia. Es el que deja una huella buena e imborrable en el alma de sus hijos.

“Nosotros somos cinco. Tres hembras y dos varones. Mi papá trabajó en varios sitios como vendedor. Nunca nos dio dinero en abundancia, pero se esforzó en nuestra educación y disciplina para que fuéramos personas de bien”, expresa Angélica Urdaneta, de 23 años sobre su padre Ángel Urdaneta, de 50.

Reprende, orienta y ama… Un buen padre es lo más parecido a Dios que un ser humano pueda tener.

Ángel Urdaneta, de 50 años, en compañía de sus cinco hijos.

Ibrahim Palencia disfruta ahora de sus hijos y nietos.

 

¡Feliz Día del Padre a los campeones del hogar! (+Infografía)

 

Maidolis Ramones Servet

Fotos: José López

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