Un padre valiente vive feliz en Santa Rosa de Agua

Sineín Arcaya, un padre ejemplar

Sineín Arcaya, un padre ejemplar

Un padre valiente vive feliz en Santa Rosa de Agua. En la madrugada fría una canoa se bambolea sobre las olas del lago. Sineín Arcaya es un hombre de 12 años, resuelto, inquebrantable, escucha el chapoteo, alguien se acerca nadando, lo busca con el candil, ve sus brazos, está dispuesto a prestarle ayuda y subirlo a la embarcación, pero, ¡oh que horror! es un hombre sin cabeza. Ese evento lo marcó para siempre. Hoy, con 82 años vividos, lo recuerda bajo la sombra del bohío de palma en el patio de su casa desde donde traemos la historia: 

El 17 de noviembre de 1935 nació Sineín. Pleno amanecer de feria. Vivió en los palafitos de Santa Rosa. Cursó hasta sexto grado en la escuela 23 de enero del 18 de octubre. Sus padres: María Concepción Ortega y Elías Arcaya le formaron para no temerle a nada.

Sineín, un padre valiente y los espantos

Desde el descabezado en el lago, Sineín Arcaya, aprendió a tratar con los espantos. “Algunos existen, otros los fabricamos con el miedo”, dice agudizando las pupilas. “Una noche estaba de vigilante y vi a alguien moviendo el brazo como llamándome con la mano. Me acerqué y era un pedazo de Panorama enganchado de un cují movido por el viento”.

– ¿Sintió miedo?

– Siempre se siente miedo. Los espíritus algunos son verdad, otros son engaños.

Sineín en las minas de Isla e’ Toas

Sigue siendo fornido. Los años no doblegan la fuerza de sus músculos. A los 10 años se iba en chalana para Isla e’ Toas a trabajar en las minas. Recogía piedras. A los 12 era “palero” (labor de cargar los camiones con la pala). Más tarde, a los 25 años se ganaba el pan acarreando latas de concreto para el vaciado de placas.

Sineín conoce el amor

Sineín Arcaya y su esposa, Ángela Ortega

Sineín Arcaya y su esposa, Ángela Ortega

Finalizaban los años 50’. Sineín Arcaya dejaba colgadas sus miradas en el cabello negro de Ángela Ortega. La observaba con adoración. Era la niña más bella del barrio. Buscaba acercarse. Ella le sonreía. La enamoró de puro mirarla con el amor latiendo en su pecho.

El 29 de diciembre de 1962 se casaron. Vivieron en un palafito. Allí levantaron ocho hijos: Carlos Elías, María Jesús, Nélson, Glenis Margarita, Ángela María, Carmen Julia, Bobby Joel y Ana Eugenia.

Sineín de los helados a LUZ

La vida le fue aliviando las cargas a Sineín. Se libró de acarrear latas de concreto. Consiguió empleo en Helados Tío Rico. Con su modesto suelto sostenía el hogar. María Jesús una de sus hijas le recuerda amoroso, ingenioso, siempre cuidando de ella y sus hermanos. “Mi padre inventaba juegos, historias, cuentos, nos construía nuestros juguetes porque éramos muy humildes, el sueldo daba para comer”, relata.

De la heladería tuvo la suerte de llegar a la Universidad del Zulia (LUZ) donde ingresó como vigilante. Cuidaba con celo el Salón de Artes Visuales y, luego, el Centro de Computación. Allí conoció a artistas geniales como Paco Hung. No olvida el trato cordial del profesor y cultor, Hugo Sánchez.

Sineín abandona el palafito

Sineín tiene un ritual para mecerse en la hamaca: siempre a una cuarta del suelo y con un cordón se impulsa

Sineín tiene un ritual para mecerse en la hamaca: siempre a una cuarta del suelo y con un cordón se impulsa.Un padre valiente vive feliz en Santa Rosa de Agua.

Un hermano le regaló la casita donde vive hoy. Dejó con nostalgia el palafito que era una quintica de cartón sobre el agua. Con esfuerzo propio y el apoyo de sus hijos ha construido a sus anchas el hogar donde decidió envejecer. Tiene un largo pasillo por cuyas puertas entra el sol de la mañana y se despide el de las tardes. Un móvil de tubos hace de campana. Ángela toca dos veces para llamarlo a comer cuando la mesa está servida.

A las 5 de la mañana el aroma del café recién colado inunda el pasillo y los cuartos. Ya Sineín lleva largo rato verificando que la casa esté en orden.

Sineín no puede orinar

Su salud es la de un roble. Frase hecha demasiado elocuente. Sineín recuerda una única vez  en aprietos. “Estuve 5 días sin poder orinar. Imaginate eso – su voz es Maracaibo- Me daba una mortificación, como un perro con sarna. Nunca me dijeron por qué se me tapó el caño. El doctor me mandó a sondear. Pegué el chorro y me alivié, hasta el sol de hoy”.

Para mantenerse sin achaques, Sineín toma sin falta: agua al despertar en ayunas, el cafecito, y una infusión sagrada a base de cortezas de Caujil. Así mantiene a raya la diabetes y la tensión.

Sineín va al cine

Sineín Arcaya: "la última película que vi en el cine fue Kin Kong en blanco y negro"

Sineín Arcaya: “la última película que vi en el cine fue Kin Kong en blanco y negro”

La última película que vio con su esposa, Ángela fue Kin Kong en el antiguo cine “Valencia”, por San Bartolo. Era a blanco y negro.

Con la llegada de la televisión, Sineín se distrae viendo las series y las novelas con su esposa. No le gusta salir. Su casa es un refugió de paz y seguridad. No es un capricho decir que un padre valiente vive feliz en Santa Rosa de Agua.

Sineín el pelotero, Un padre valiente vive feliz en Santa Rosa de Agua

Jugó beisbol y fue tan bueno que le apodaban “El Gamo” Pagés. La estatura, la fuerza de sus músculos, la velocidad eran sus dotes y le hallaban parecido con Pedro “Gamo” Pagés, de Matanzas-Cuba.

Destacaba igual en bochas o “bolas criollas” donde le apodaban “El rey pie hacha” porque lanzaba con tanta fuerza que sacaba astillas y, hasta partía en dos, las bolas que, en ese entonces, eran de madera. En conclusión, Sineín Arcaya pudo ser un grande liga en  la pelota, pero, lo es como padre.

Sineín en política y economía

Es una tarde de junio fresca. La brisa trae el sabor del lago. Sineín responde a las inquietudes del reportero sin reservas. Su vida es un libro abierto. Ha sido de buen proceder. Ha ofrendado sus años a la familia, a su esposa, al trabajo decente. Sobre la política es drástico: “hay que acabar con los políticos mentirosos”. Le molesta que todos se hagan millonarios a costas de los dineros públicos.

Y en primer lugar, en economía reconoce que vivimos tiempos duros, pero, no le ve tanta diferencia al pasado cuando un pote de leche Klim de dos kilos costaba 1.50 Bs, pero, ¡Cuánto trabajo era ganarse 1.50!. A los niños le dimos muchas veces guarapo de azúcar o agua de maíz. Sin duda, fue La Universidad del Zulia (LUZ) donde halló mejoras socioeconómicas para superarse, explica.

Sineín Arcaya en el 2007 se ganó El Triple Gordo

Sineín Arcaya en el 2007 se ganó El Triple Gordo

Sineín se gana El triple Gordo

Corre el año 2007. Van para las 11 de la noche. María Jesús Arcaya reflexiona en su almohada sobre los impulsos necesarios para echar adelante su empresa de mensajería y encomiendas, actividad que le apasiona. Repica el teléfono. Es su padre, Sineín. Inconfundible su voz y su humor. “María,  ¿vos queréis un camión Tritón?”. Claro, responde. “Te voy a regalar un camión”, le dice. María Jesús le recomienda que no haga bromas con eso. Sineín, entonces, le da la sorpresa “si, te voy a dar un camión porque me saqué el Triple Gordo, el premio son 400 mil, un camión y una camioneta”.

Es especialmente relevante que  la suerte esta vez tocó a un hombre noble. Lo ganado fue repartido entre sus hijos. Ir a buscar el premio se convirtió en un viaje, en una travesía de la cual Sineín y su esposa Ángela guardan recuerdos imborrables.

Sineín, enamorado para toda la vida

Sus nietas y nietos son flores para el jardín de Sineín

Sus nietas y nietos son flores para el jardín de Sineín

Por las noches ellos conversan.  Hablan de sus hijos, del día. Así ha sido siempre. A sus 82 años, Sineín es el mismo muchacho fortachón de Santa Rosa quien se acerca a Ángela, el mismo hombre rudo derribado en ternuras ante la mujer dueña de sus sentimientos, de su corazón. “Peleamos todos los días, pero, no nos dejamos nunca”, dice y sonríe y al hacerlo se vuelven flores y rosas sus gestos. Ella le escucha, le adivina las ocurrencias. Conoce sus pasos. Le escucha cada día ir por el largo pasillo hacia la luz del amanecer. Su presencia le da calma. Ha sido su fuerza, su fortaleza, su sostén. Ha sido un padre valeroso, valiente, sencillo, noble.

– ¿Cuál de sus hijos le hace mas feliz?, una pregunta final.

– Nelson, él nos cuida, renunció a todo por nosotros, Nelson es hijo que mas me hace feliz. Expresa sin dudar. María Jesús le escucha y dos lágrimas bajan por sus mejillas por tantas emociones desbordadas hacia su padre, una por encima de todas…su inconmensurable bondad.

 

 

Un padre valiente vive feliz en Santa Rosa de Agua

Sineín Arcaya, un padre valiente y noble

Un padre valiente vive feliz en Santa Rosa de Agua

y así un padre valiente vive feliz en Santa Rosa de Agua

Un padre valiente vive feliz en Santa Rosa de Agua

Un padre valiente vive feliz en Santa Rosa de Agua.

Un padre valiente vive feliz en Santa Rosa de Agua.

Un padre valiente vive feliz en Santa Rosa de Agua.

 

 

Josué Carrillo

Fotos: Cristopher Castillo

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