La Curva de Molina: 27 caminos se encuentran y un gentío llega a buscar a Dios

Foto: José López

El sector La Curva de Molina es el punto más dinámico del oeste de la ciudad, no solo por el comercio sino porque en él confluyen 27 líneas de transporte que conectan a Maracaibo con los municipios Jesús Enrique Lossada, Mara y Guajira. Se encuentra además en jurisdicción de cuatro parroquias importantes como son Venancio Pulgar, Caracciolo Parra Pérez, Antonio Borjas Romero y Raúl Leoni. La Curva de Molina: 27 caminos se encuentran y un gentío llega a buscar a Dios.

Su nombre, según comerciantes del sector, proviene de un señor adinerado y poderoso que fue propietario de un gran terreno donde hoy funciona una estación de servicio. El señor, conocido como Molina, era muy celoso con su terreno y no permitía que vendedores ambulantes ejercieran su comercio en los alrededores, por lo que los vecinos comenzaron a llamar el sector como propiedad del señor, nombre que trascendió en el tiempo hasta hoy.

Rigoberto Marín, presidente de la Asociación de Comerciantes de La Curva (Asocurva)

Con el paso de los años, en La Curva se logró establecer un mercado que abastece las barriadas y poblaciones vecinas. Rigoberto Marín, presidente de la Asociación de Comerciantes de La Curva (Asocurva), recuerda que esa esquina funcionó como mercado flotante desde la década del 50 aproximadamente.

Añade que este mercado debido a su cercanía con el municipio Jesús Enrique Lossada, por la vía a La Concepción, incentivó la explotación de grandes extensiones de tierra de esa zona, dedicadas a la siembra de frutas y hortalizas y el intercambio de productos locales, que hasta el día de hoy se distribuyen a diferentes áreas de Maracaibo, por  la avenida La Limpia o por el corredor vial Chino Julio, hacia la Bomba Caribe y también hacia el municipio Mara por la vía a Cachirí. Además de una ruta de transporte que conduce hacia Maicao, Colombia.

Esto, hizo de La Curva un lugar de aprovisionamiento para estas comunidades, a las que les resultaba mejor acercarse hasta allí en lugar ir al centro de Maracaibo, lo que logró también aliviar el comercio de la ciudad y crear nuevas plazas para la venta. Hoy se erige como el segundo mercado más visitado de Maracaibo, con más de 10 mil visitantes al día.

La Curva: De todo y para todos

La diversidad de comercios en La Curva de Molina va desde tiendas por departamento hasta confiterías, pasando por electrodomésticos, supermercados, restaurantes, mueblerías, carnicerías, panaderías, todo al mayor y al detal. Así mismo, una variedad de culturas hace vida en el lugar, chinos, colombianos, árabes y wayuú, comparten el espacio, cada grupo definiendo sus prácticas y sus productos de comercialización.

Cabe destacar que el mercado de La Curva se trata, de un mercado que surge de la necesidad de los usuarios y que ha ido creciendo y respondiendo a la necesidad de aprovisionamiento de las poblaciones vecinas.

Los comerciantes de Asocurva se encuentran debidamente censados y al día en sus compromisos municipales

El presidente de Asocurva, señala que organizar el mercado a través del tiempo ha sido difícil, en varias oportunidades gobiernos municipales han querido desalojarlos para levantar proyectos comerciales más ambiciosos y por considerar que impiden el funcionamiento de las líneas de transporte público.

En 1993, comenta Marín, surgió la primera iniciativa de asociarse para lograr ser reconocidos como mercado y gozar de los beneficios públicos municipales. Sin embargo, años después, al pasar las festividades decembrinas recibieron la noticia de que el desalojo era inminente.

“Un 3 de enero llegaron con la intención de limpiar, luego el 20 de febrero nos iban a desalojar, allí creamos la asociación con más de 300 comerciantes”.

En la actualidad, Asocurva cuenta con 480 asociados, que corresponden solo a los vendedores informales que se ubican en mesas y puestos ambulantes. Estos pagan 300 bolívares semanales por casilla.

Según Marín,  los comerciantes formales, que conforman los dueños de locales, “no están integrados a alguna asociación, ellos pagan sus servicios de manera independiente”.

La Curva de los lamentos

Tanto transeúntes como comerciantes hacen un rosario diario por las calamidades que deben sufrir en su parada obligada por La Curva. Al preguntar qué necesitan, al unísono claman por un sistema de recolección de desechos eficiente.

El sector no cuenta con plan de recolección de desechos continuo ni contenedores

El presidente de Asocurva, reconoce que los desechos generados por el comercio desmejora el panorama, sin embargo, dice que han “hecho proyectos para que destinen un lugar para colocar contenedores de basura donde puedan acudir los camiones a recogerla, pero nunca los han aprobado. Entonces a los vendedores no les queda de otra que tirarla encima de la isla a esperar a ver cuándo la recogen”.

Por otro lado, al ser un mercado de 24 horas, los amigos de lo ajeno hacen de las suyas, “en el día los comerciantes se cuidan entre ellos y la gente debe andar mosca, pero de noche es más complicado, el transporte trabaja a toda hora y aquí siempre hay personas esperando bus o carro”.

Marín, dice que a pesar de contar con un módulo policial, no se dan abasto, “nosotros quisiéramos un cuerpo policial destinado al resguardo de los mercados, que no solo velen por la seguridad sino por el contrabando, la prostitución y venta de sustancias ilegales”, asegura que este proyecto será dirigido al gobierno nacional.

Los comerciantes desean transformar los pasillos en un bulevar

En cuanto a la organización del mercado, desean dejar de ser informales y transformar La Curva en un bulevar más tranquilo y moderno, así como empezar a contar con espacios recreativos, como plazas, parques, canchas para el sano disfrute de los vecinos de las parroquias y la ampliación del mercado.

De igual manera, ruegan por espacios de uso común para comerciantes y usuarios, “unos baños públicos con una estructura decente es un clamor aquí, otros mercados los tienen, por qué nosotros no”.

Señalan que estos elementos harían de La Curva de Molina un mercado tipo mall y favorecería el comercio que hoy es exclusivo para usuarios que pasan por ahí para llegar a sus destinos, que adquieren lo necesario y en cantidades que se pueden llevar en pequeños paquetes o bolsas. En otras palabras, permitiría una estancia mayor en el mercado y que no sea solo un mercado “de paso”.

Norelys Martínez
Fotos: José López
Noticia al Día

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