De Interés: Ser mejor que los demás (María Elena Araujo Torres)

María Elena Araujo Torres

Hace poco circuló un artículo por las redes sociales destacando la importancia que debemos dar a la preparación de las nuevas generaciones para competir entre sí. El trabajo en cuestión se intitula:  ¿Contra quiénes competirán nuestros hijos y nietos?. Desglosa la preparación que reciben estudiantes japoneses en una especie de experimento en el que se les prepara obtener conocimientos útiles para enfrentar el mundo de adultos y poder sobresalir por encima de sus congéneres.

El plan piloto se denomina Cambio Valiente y se basa en programas educativos para romper paradigmas y prepararlos más que como japoneses, como ciudadanos del mundo. Según explican: “En esas escuelas, no se rinde culto a la bandera, no se canta el himno, no se vanagloria a héroes inventados por la historia. El programa de 12 años está basado en los conceptos: Cero patriotismo, Cero materias de relleno, Cero tareas. Solamente se imparten 5 materias: Aritmética de negocios. Las operaciones básicas y uso de calculadora de negocios; Lectura. Empiezan leyendo una hoja diaria del libro que cada niño escoja y terminan leyendo un libro por semana; Civismo. Entendiendo el civismo como el respeto total a las leyes, el valor civil, la ética, el respeto a las normas de convivencia, la tolerancia, el altruismo y el respeto a la ecología; Computación. Office, Internet, redes sociales y negocios on-line; Idiomas, Alfabetos, Culturas y Religiones. Japonesa, Americana, China y Española, con visitas de intercambio a familias de cada país durante el verano”.

Como resultado ya los jóvenes de 18 años: hablan 4 idiomas, conocen 4 culturas, 4 alfabetos y 4 religiones; son expertos en el uso de sus computadoras; leen 52 libros cada año; respetan la ley, la ecología y la convivencia; manejan la aritmética de negocios. Los autores o autor de la publicación que destaca este plan japonés, luego hace interrogantes sugeridas con preocupación:  “¿Contra ellos van a competir nuestros hijos y nietos?¿Quiénes son nuestros hijos y nietos?: Chicos que saben más de los chismes de TV, que se saben los nombres de los ‘artistas famosos’, pero nada de la historia de su país; que hablan un Español muy limitado, que tienen pésima ortografía, que no saben realizar operaciones con los llamados quebrados, que son expertos en copiar durante los exámenes; que pasan más tiempo viendo las estupideces de la televisión que estudiando o leyendo, con nula capacidad para entender lo que leen cuando lo hacen; que son llamados homo videos, ya que no socializan sino que están estupidizados con los teléfonos inteligentes, las tablets, el skate, facebook, los chats; enajenados con los juegos informáticos, que atenta contra la libertad, la educación, su autoestima, el respeto a sus padres o prójimo, la solidaridad, la cultura y promueven un egoísmo alarmante”.

Lo que llama la atención de estas consideraciones es que pareciera que se entiende la importante tarea de criar muchachos y muchachas como una preparación para competir, más que para vivir en el fortalecimiento de valores como consideración,  generosidad, filantropía, con el propósito de redundar en la paz colectiva. Y si bien es cierto que la formación académica es valiosa para poder ejecutar tareas o desarrollar acciones que fortalezcan al individuo acorde con su vocación, también es verdad que no somos una cuadrilla de seres robotizados deshumanizados en busca de perfección matemática o de cualquier otra índole que resulte en generar estadísticas de logros en vez de seres sensibles dispuestos a brindar camaradería al prójimo cuando sea menester.

Más que para competir con otros, para el propósito sin sentido de ser mejor que los demás, para aparentar que somos buenas personas sin sentirlo realmente, expertos en la materia recomiendan fortalecer y respaldar las inclinaciones de los hijos, nietos, sobrinos, etcétera, para que cada etapa de su vida sea en lo posible satisfactoria, grata, en medio de las posibles vicisitudes circundantes; a prepararse para servir, para ayudar, para ser más que ciudadanos del mundo que compiten entre sí, personas dispuestas a apoyarse mutuamente, a tratar de practicar aquello de amarse los unos a los otros.

María Elena Araujo Torres

No olvides compartir en >>


á