Arquidiócesis de Mérida expresa su repudio ante los actos vandálicos ocurridos en el Colegio la Salle (Comunicado)

Foto: Twitter

El hecho se registró el miércoles, una hora después de haber culminado la marcha de la oposición, grupos de encapuchados armados ingresaron al colegio La Salle de la ciudad de Mérida y destruyeron todo lo que a su paso encontraron, cuando perseguían a personas que marcharon y consiguieron en esa institución educativa un camino para huir de la persecución de afectos al oficialismo.

Freddy García, sub director del colegio informó que los encapuchados ingresaron al colegio y al lugar donde pernoctan los hermanos y rompieron vidrios, neveras, hornos microondas, se robaron la comida, destruyeron puertas y tres vehículos que estaban en el estacionamiento.

“Todo lo que encontraron en el camino lo destruyeron, lamentablemente no podíamos hacer nada, éramos hermanos los que estábamos adentro con algunos amigos que habían venido a visitarnos. No entendemos por qué se meten en una institución que es privada, que no hace mal a la colectividad, que cumple un papel fundamental en la educación, no entendemos qué está pasando en nuestro país, estos señores que tan violentamente y armados atacan a todos, que tristeza me da ver estas cosas, pero bendito sea Dios que estamos vivos y creo que nos podemos recuperar”, dijo García.

El sub director detalló que algunos estudiantes cuando fueron atacados por encapuchados, ingresaron al colegio pero salieron inmediatamente por el río que está detrás del colegio. Se llevaron la comida, se llevaron los celulares, los equipos de sonido pequeños”,  calificó de increíble lo ocurrido y agradeció a Dios que “estamos bien, aunque intentaron atacarnos no nos golpearon y estamos bien gracias a Dios”.

Ante este escenario la Arquidiócesis de Mérida, encabezada por Baltazar Enrique Porras Cardozo, cardenal arzobispo del estado,  expresó su repudio en un comunicado enviado este viernes el cual expresa: “interpretando el sentir mayoritario de nuestra comunidad, expresamos nuestro profundo pesar y firme repudio por los hechos vandálicos ocurridos ayer en las instalaciones del Colegio La Salle y en la residencia de los Hermanos”.

Rechazan que ante el despliegue “desproporcionado” de efectivos policiales y militares en la zona, un grupo de motorizados, encapuchados, “perfectamente entrenados y que actuaron con saña, sin la menor consideración por las vidas de personas y bienes de una institución tan querida por la población merideña, hayan podido actuar a sus anchas, sin que ninguna autoridad haya siquiera intentado impedir semejante atropello”. Añade que “que no defiende los intereses de todos actúa moralmente mal y es reprobable; pero más aún, su actuación queda deslegitimada, pues no cumple con su primera obligación”.

Así mismo, la Arquidiócesis expresa a la comunidad su solidaridad y extiende un llamado “a no desfallecer en la búsqueda de la paz, de la equidad, y en la educación a la libertad y la verdad como bases para que nuestra juventud tenga un presente y futuro promisorios”.

Finalmente, exigen  a las autoridades responsables del orden, que cumplan con su deber sin parcialidad alguna. “Imputar sin más a quienes reclaman cívicamente derechos, y lavarse las manos ante quienes obran con impunidad y dañan la convivencia, los bienes y la calidad de vida de los merideños, es una complicidad intolerable”.

Aquí el comunicado completo:

ARQUIDIÓCESIS DE MÉRIDA
GOBIERNO SUPERIOR ECLESIÁSTICO

COMUNICADO
ANTE LOS ACTOS VANDÁLICOS EN LAS INSTALACIONES DEL COLEGIO LA SALLE DE MÉRIDA

El Cardenal Arzobispo de Mérida, en unión con el clero, religiosos,
AVEC Mérida, Departamento de Pastoral Educativa y laicado organizado,

interpretando el sentir mayoritario de nuestra comunidad, expresamos nuestro profundo pesar y firme repudio por los hechos vandálicos ocurridos ayer en las instalaciones del Colegio La Salle y en la residencia de los Hermanos.

Parece del todo inexplicable que ante el despliegue desproporcionado de efectivos policiales y militares, supuestamente para mantener el orden, un grupo de motorizados, encapuchados, perfectamente entrenados y que actuaron con saña, sin la menor consideración por las vidas de personas y bienes de una institución tan querida por la población merideña, hayan podido actuar a sus anchas, sin que ninguna autoridad haya siquiera intentado impedir semejante atropello.

En efecto, en caso de legítimas manifestaciones, las fuerzas de seguridad tienen como primer cometido la defensa y resguardo de las personas, de los manifestantes y de los bienes privados y públicos. Pareciera que aquí sucede lo contrario. En todo país democrático, dichas fuerzas acompañan a quienes ejercen dicho derecho de reunión y de salir a la calle, para que quienes participan sientan seguridad y tranquilidad. Entre nosotros parece lo opuesto. Quien no defiende los intereses de todos actúa moralmente mal y es reprobable; pero más aún, su actuación queda deslegitimada, pues no cumple con su primera obligación.

Llama poderosamente la atención que las instalaciones educativas, en este caso del Colegio La Salle, que sirve a la población de medianos recursos y de las clases populares, sean objeto de semejante tropelía. Lo mismo ha sucedido en tiempos recientes con las de la Universidad de los Andes, sin que hasta el momento se conozca de ningún responsable ni detenido. En cambio, son numerosos los estudiantes y personas del común detenidas y sometidas a situaciones reñidas con el respeto y consideración que merece cualquier persona. Es difícil, por tanto, no pensar en dos raseros distintos de medir y proceder.

Expresamos a la comunidad del Colegio La Salle, y a todas las instituciones y personas que sirven a la educación de nuestra juventud, nuestra solidaridad, así como un llamado a no desfallecer en la búsqueda de la paz, de la equidad, y en la educación a la libertad y la verdad como bases para que nuestra juventud tenga un presente y futuro promisorios.

A las autoridades responsables del orden, a las instancias judiciales, les recordamos y exigimos que su primer deber es con el pueblo todo, y no con parcialidad alguna. Imputar sin más a quienes reclaman cívicamente derechos, y lavarse las manos ante quienes obran con impunidad y dañan la convivencia, los bienes y la calidad de vida de los merideños, es una complicidad intolerable.

Con todo, no nos dejemos robar la serenidad, la tranquilidad de espíritu y la voluntad de lucha por los derechos humanos, responsabilidad ineludible de todos y cada uno de nosotros como personas, ciudadanos y creyentes. Que la oración confiada y el cuidado solidario de los más frágiles impidan que estas situaciones degeneren en enfrentamientos y rencores, por el contrario, promuevan la búsqueda incesante de la concertación y el bien común.

Que el Señor bendiga y la Virgen Inmaculada proteja al pueblo merideño. Con todo afecto,

Mérida, 20 de abril de 2017

+Baltazar Enrique Porras Cardozo
Cardenal Arzobispo de Mérida

Doy fe,
Pbro. Gregori Lobo Maldonado
Vicecanciller-Secretario

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