Las nupcias del compadre (César Bracamonte)

 

César Bracamonte

El mismo día que se casó mi compadre Romel, Carmen casi pierde la vida, subió en sentido inverso el distribuidor de Delicias con la buena vibra, que no venía ningún carro rezagado a esas horas de la noche, de lo contrario ya tuviera cinco años sepultada. Estuvimos todos en la velada, cada uno en sus lides amorosas o de soledad, acompañando a los recién casados, fue Guillen pero llegó tarde, José Antonio (Q.E.P.D) con corbata, de hecho fue la única vez que lo vimos de corbata, fue Julia, fue ´El Amigo´ (con quien perecería Carmen en su aventura siniestra, él era el copiloto) también fue Francis (que recientemente partió a otro plano) pero se fue temprano, estuvo Carlos y otro periodista a su lado que no recuerdo, fue la Flaca, que ahora vive en Chile y también Mari Carmen, Patricia que luego de esto le dio por ponerse  hacer gente sin más tregua que su amor.

Yo, fui a la iglesia, mi compadre se casó donde estudió, de algún modo debe sentir un afecto por su educación anterior, supongo que fue porque su madre era quien preparaba la comida para más de un centenar de muchachos que estudiaban en ese lugar, y no por un sacerdote pedófilo, yo siempre le he pedido a los santos que sea por la primera y no por esta última la elección de la capilla para casarse. Debe ser horrible que te case tu primer amor. En fin, quienes fuimos a la iglesia aún guardamos algo de aquel momento, yo por ejemplo, el recuerdo de Matías (uno de mis hijos) deambulando entre las bancas con apenas dos años y aturdido por un ritual que quizá un día él experimente, no creo que ese lugar, pero supongo que lo hará. Me imagino que la flaca también tendrá un recuerdo furtivo, puesto que la vi llorando, tratando de tomar una fotografía.

Romel es mi compadre por Benjamín, su primogénito, un día me convidó a esa empresa y no me pude negar, ya con él pequeño Benja, son siete los ahijados que tengo, de los cuales solo él está en el país, el resto se fue demasiado. Mi compadre me lo dijo un día en una guardia de fin de semana y sin miedo le dije que no había problema. Patricia es la comadre, porque La Flaca es como hermana de mi compadre y de la comadre, por tal razón somos Patricia y yo. Por alguna maldita casualidad el día del bautizo de Benja, Francisco (hermano menor de José Antonio que en paz descanse) a pesar de haber venido a recoger los restos mortales de su hermano (Yo los mantenía en casa de mi madre en forma de ceniza en un altar improvisado que ella misma le hizo) no le quedó otra opción que acompañarnos en la iglesia y al sancocho de bienvenida del pequeño a los ruedos del Señor, siempre he creído que son cosas innecesarias pero nuestros padres siempre intervienen en esas decisiones sin derecho a réplica, “lo bautizas y ya” te dicen.

En la recepción, el fotógrafo, había sido novio formal de una mujer que me gustaba mucho, después de verlo me dí cuenta que mi empresa, no podía estar lejos del objetivo. Era un lugar enmaderado (que ya no existe) todo rodeado de Bambú y casi todo en sepia, algo pasó con el licor, sin embargo igual yo brindé por la salud de los recién casados, en una de las doscientas veces que salí a acompañar a José Antonio (Q.E.P.D) a fumarse una de los trescientos mil millones de cigarrillos que se fumó solo en Venezuela, y que él aseguraba que jamás lo mataría, puesto que un cigarrillo es algo de papel y se hace humo para asesinar a alguien que gozara de su inquebrantable salud. Recuerdo que nadie quería fotografiarse con Julia por sus casi dos metros y solo él (José Antonio Q.E.P.D) con apenas 1.65 quiso guardar un recuerdo de aquel momento posando al lado de ella, pese que parecía un pajecito de boda al lado de la novia.

No bailamos. Solo escuchamos música de fondo mientras cenamos. Incluso mi compadre pidió la canción con la que decidieron signar su unión, una tarde antes de hacer el amor por primera vez. Todo fue rápido, para nosotros los periodistas el presupuesto suele ser ajustado, a pesar de eso todo les quedó muy bien, Patricia llevó ese día al que más tarde sería el padre de todos sus hijos, Mari Carmen fue con su mamá con quien después compartiría yo muchas veladas hablando de política y otras levedades renuentes con las que lidiamos los venezolanos. Para mí lo más curioso de todo fue no ver a Puche (padre de mi compadre) ni en la iglesia, ni en la recepción (no entiendo por qué le dicen así) días después me explicaría Romel que su viejo no soporta emociones fuertes y él, Romel, es el último de sus hijos.

Lo cierto es que hoy lejos de todo aquello,  que muchos ya se han ido muy lejos, que Benjamín ya va para cinco años, que mi compadre tiene otros amigos como Alberto por ejemplo, que José Antonio murió de soledad y no de complicaciones por el cigarrillo, que La Flaca encontró el amor, al menos eso creo por sus fotografías en el Instagram en Chile, que Patricia volvió a salir embarazada, que desgraciadamente mis hijos viven lejos con sus progenitoras, que Mari Carmen  se fue no sé dónde, que Guillen al parecer vive en otro estado tratando de volver a ser él mismo y recordando a Rodolfo (su hijo con Mivana), que Francis se nos fue a hablar con Dios de nuevo, que Julia sigue creciendo por dentro y por fuera  pesar de haber perdido a su papá recientemente, que el fotógrafo nunca llevó las fotos por causas tecnológicas y que yo a su ex novia nunca pude conquistar, que ´El Amigo´ ya no hace periodismo sino arte circense, después de todo, de todo, puedo seguir creyendo en la buena suerte de Carmen, que sobrevivió a uno de los peores peligros que un ser humano puede ser sometido en la vida: recorrer el distribuidor de Delicias en sentido contrario a las dos de la madrugada y todavía andar por ahí en una sola pieza.

 

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