Dimite el presidente de Toshiba por las pérdidas multimillonarias

La crisis que desde hace tiempo viene sufriendo el gigante tecnológico nipón Toshiba se vio agrandada este martes tras confirmarse la dimisión de su presidente, Shigenori Shiga, debido a las multimillonarias pérdidas que el conglomerado prevé acumular en su división de la energía nuclear.

El anuncio se produjo en un día aciago para la compañía, que ayer también comunicó que tiene que retrasar un mes la presentación de sus resultados financieros correspondientes a los nueve primeros meses del ejercicio fiscal nipón de 2016, que termina en marzo, debido a ciertas desavenencias en la auditoría de sus cuentas. “Hemos entregado el informe de resultados al auditor, pero la revisión no ha sido completada”, explicaron en un comunicado. Tras hacerse oficial, las acciones de la firma se desplomaron un 8%, con lo que en dos meses suman una caída del 50%.

Los inversores esperaban con ansiedad el anuncio de estos resultados, sobre todo después de que en diciembre, la dirección admitiera que varios de los activos de su negocio de energía nuclear habían sufrido un deterioro valorado en “miles de millones de dólares” en relación con la operación por los costos laborales y materiales de la construcción de dos plantas nucleares en EEUU.

En 2015, Westinghouse Electric, filial de Toshiba, adquirió la constructora de plantas nucleares CB&I Stone & Webster, una compra cuyas cifras están siendo de nuevo revisadas por la auditoría. Además, la empresa apuntó a otros problemas tales como el un probable sobrecosto de varios de sus proyectos y las sombrías perspectivas que acechan a las operaciones futuras de la división nuclear.

Pese a que la corporación nipona aseguró que la valoración final del monto dependerá de la revisión contable que la empresa completará en el primer trimestre de 2017 (de abril a junio), las primeras estimaciones hablan de unas pérdidas de casi 6.000 millones de euros. Para poder enjugar esas pérdidas, Toshiba ya ha hecho pública su disposición a poner a la venta parte de sus divisiones más rentables, como la de los chips o los semiconductores. Esto ha suscitado las dudas de los analistas, que se cuestionan cómo podrá sobrevivir el gigante nipón si se desprende de los negocios más rentables de su conglomerado, que da trabajo a casi 200.000 personas en todo el mundo.

El hasta ayer presidente señaló que con su dimisión asumía “la responsabilidad por la gestión” en el deterioro de los activos de su empresa de energía nuclear basada en EE.UU. Shiga, que se hizo con la presidencia el pasado junio tras la purga de la antigua directiva que orquestó una trama de manipulación contable destapada hace dos años, abandonará su cargo este miércoles, aunque continuará como director ejecutivo hasta la junta general de accionistas prevista para el mes de junio, un periodo en el que se concentrará en “resolver los problemas relacionados con Westinghouse Electric”.

Precisamente, la compra de esta empresa en 2006 por parte de Toshiba fue su gran apuesta por pasar a ser uno de los actores principales del negocio de la energía nuclear en todo el mundo. Sin embargo, hechos como la revolución del fracking o el accidente nuclear de Fukhusima supusieron todo un varapalo para sus aspiraciones, paralizando el desarrollo de esta industria en Japón y frenándolo en el resto de países. Actualmente, la empresa tiene en marcha la construcción de 8 reactores en EEUU y China, y ya ha anunciado que por ahora no dará comienzo a ningún otro nuevo proyecto.

Ante los temores a que Toshiba pueda anunciar que no es solvente en la presentación de los resultados, medios como Financial Times apuntaban a la posibilidad de que, dada la importancia que tiene la empresa para Japón, las autoridades del país intervengan, incluyendo un posible rescate con el que mantener el núcleo duro de las operaciones de la firma más o menos intacto.

El Mundo de España

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