“El magnate del copete amarillo” (León Magno Montiel)

El magnate en el laberinto de silencios.

“Dar más importancia a la persona que

a los sentimientos, es como dar más importancia

al instrumento que a la música”.

Juan Carlos Onetti (Uruguay, 1909-1994)

El magnate Trump nació para el escándalo, para el éxito material, para el artificio y la prensa rosa. Con su copete amarillo, quizá en homenaje al origen alemán de sus padres, gesticula al estilo de Benito Mussolini y declara como un militar atormentado. Donald John Trump nació en Nueva York el 14 de junio de 1946, es el cuadragésimo quinto presidente electo de los Estados Unidos de Norteamérica. En su apartamento en Manhattan, él suele escuchar música mientras se relaja de la rutina agobiante de hacer millones de dólares en el negocio inmobiliario, negocio que aprendió de su padre Fred Trump, su mayor inspiración.

El magnate es fanático de Andrea Bocelli, de Celine Dion, varios cantantes británicos, entre ellos Elton John. Desde su panóptico neoyorquino escucha con devoción a estos cantantes, los mismos que le han respondido con un rotundo “no” a la invitación de cantar en su ceremonia de juramentación.

Mientras que Barak Obama, a quien el magnate conminó a mostrar su partida de nacimiento para demostrar que era norteamericano, contó con las actuaciones generosas y llenas de afecto de Beyonce, Marc Anthonny, Bono, Shakira; “El magnate copete amarillo” solo ha recibido repetidos “no, gracias, no puedo”, a su invitación a cantar en su juramentación. Es lógica esa reacción de los cantantes, que al fin y al cabo, son artistas, gente sensible, que lo han escuchado declarar en 2013: “los negros e hispanos son los culpables de casi todos los crímenes violentos”. Igual se han negado y han tomado distancia de Trump los cantantes afros, los iberos: todos (hasta ahora) han dicho “No”.

El cineasta mexicano oscarizado, Alejandro González Iñárritu, expresó en un artículo que entregó a la prensa del mundo, a propósito de la visita del magnate al presidente mexicano Peña Nieto: “Es una traición de Peña recibirlo, es avalar y oficializar a quien nos ha insultado, escupido y amenazado por más de un año ante el mundo entero” (Dirario El País, 2016). Mal pudiera algún cantante mexicano prestarse para ese sainete de investidura de Trump, en el gélido enero de Washington, rodeados de una gran legión de xenófobos republicanos, acusados algunos de estos de ser adeptos al Ku-Klux-Klan.

Durante la campaña electoral que culminó el 8 de noviembre, la que él tornó en un torbellino de descalificaciones e insultos, varios de los artistas considerados celebridades mundiales, apoyaron abiertamente a la candidata demócrata Hillary Clinton, entre ellas Madonna, Katy Perry, Jéniffer López, Beyoncé y Lady Gaga. Entonces Trump minimizó el apoyo de estas celebridades afirmando: “Yo no necesito de esos Ases, porque tengo el apoyo de la gente”. Pero su equipo de protocolo ha tratado de convencerlos para que asistan a su ceremonia de juramentación y le canten, por todos los medios.

Hillary a pesar de salir derrotada, obtuvo 2,8 millones de votos populares más que Trump. Eso quizá sea una evidencia de lo obsoleto del sistema electoral estadounidense, y sea un aldabonazo más para iniciar el cambio. La candidata, en una muestra de auténtica convicción democrática, ha anunciado que asistirá a la ceremonia de investidura junto a su esposo, el expresidente Bill Clinton.

Con una esposa a su medida, una exmodelo de 46 años llamada Melania, una mujer de pasarelas y modas; el magnate de tradición ególatra, autoritaria y misógina se juramentará como el Presidente número 45 de los EEUU. Hasta este momento, la lista de solistas solo incluye a Jackie Evancho, la joven que obtuvo el segundo lugar en el concurso televisivo “America’s got talent”, con la participación de la compañía de baile

The Rockettes, y del Coro Mormón del Tabernáculo. Es decir, será una ceremonia sin estrellas mundiales, excepto: “El magnate de copete amarillo” con su swing mussolinista.

Comienza una gran incógnita ¿cómo será su gestión? Si saldrá por la puerta pequeña de la historia como Nixon y Bush hijo, o será una revelación sin precedentes que reimpulse la economía de esa nación (¿?)

Yo mientras tanto, pienso que “El magnate” podría estar al final de su primer período, tan solo como ahora lo está, tratando de salir de su laberinto de silencios. Y que más de uno, deseará cantarle en ese momento, el “Réquiem de Mozart”.

Como bien lo expresó el maestro de la narración Onetti, el señor Trump expresará sus sentimientos y tocará su música, la que ha estado poblada de notas en contra de los inmigrantes, y acompañada de sentimientos muy parecidos al rencor.

León Magno Montiel

@leonmagnom

[email protected]

No olvides compartir en >>


á