Francisco Patiño, el Gepetto zuliano que cada Navidad transforma la madera en juguetes

 

Francisco Patiño es carpintero desde los 17 años

Si Pinocho tuvo a Gepetto como creador, los juguetes descritos en estas líneas hablan de su carpintero;  ruedan, se mecen, cargan peso y entretienen a los más pequeños de la casa como si hubieran sido creados con la más alta tecnología.

Las manos de Francisco dan vida a pedazos de madera desde hace 40 años, sus instrumentos rudimentarios y su don artesanal le ayudan a hacer, de unos simples tablones, los juguetes más deseados por todos los niños que cada Navidad elevan una carta al niño Jesús por un regalo.

Una patineta tan fuerte que resiste el peso de un hombre de 120 kilos, un camión que en su plataforma soporta más de 150 kilos, avionetas y caballos mecedores, forman parte de las creaciones que pueden conseguirse en el taller de carpintería artesanal de Francisco Javier Patiño, de 57 años, ubicado a un costado de la Plaza y Monumento a la Chinita, en el casco central de Maracaibo.

Desde joven, este hombre vio crecer un negocio familiar de carpintería cuyo nombre aún se conoce como “Artesanía Nuestra Chinita”. En un principio solo se trabajaba con la reparación, fabricación y venta de instrumentos musicales a base de madera, entre ellos tamboras, maracas, furros, cuatros y guitarras; sin embargo, aunque estos trabajos continúan realizándose, con el pasar de los años Francisco creció y se dedicó a la carpintería artesanal comenzando con la fabricación de infinidades de juguetes hechos a base de madera. Esta fue una iniciativa que catapultó su negocio.

“Cada año vendo cientos de piezas de juguetes de madera. A la gente le gusta y se los lleva para regalarlos a sus hijos ya que muchas veces un carro de plástico o una patineta de latón se daña más rápido que una de las fabricadas por nosotros”, cuenta Francisco mientras trabaja la madera en un espacio diminuto dentro de su local.

Todo lo que se hace en este lugar se fabrica a mano, paso a paso y con paciencia. Martillo, segueta, serrucho, pega blanca, prensa, láminas de lija, clavos y muchos tornillos son suficientes para que este carpintero haga de una tabla una pieza única.

En Navidad, el negocio de la familia Patiño se ha convertido en un referente para los padres que buscan durabilidad, resistencia y economía en los regalos que comprarán a sus hijos. “Aquí en el taller fabricamos al cien por ciento de enero a noviembre y diciembre lo dedicamos a la venta, aunque siempre nos sale uno que otro pedido de imprevisto”, asegura.

Caballos mecedores y camiones de carga

Este camión resiste hasta 150 kilos en su plataforma

Decenas de personas entran al comercio a diario para preguntar precios y disponibilidad de los caballos mecedores y los camiones  con plataforma.

“Yo siempre quise regalar a mis hijos un caballo de estos que se mecen, pero nunca tuve la posibilidad económica, ahora que tengo la oportunidad no se lo dejaré de comprar a mi nieta”, señala Neida Parra, compradora.

Marbelis Bracho

Los camiones fabricados por este Gepetto zuliano se manejan con un mecanismo sencillo pero eficaz; mecates y volantes de madera para que los niños puedan pasearse entre sí o montar otros juguetes, mascotas y lo que se imaginen montar en el camión para manejar. Los tamaños vienen en diferentes presentaciones, pequeños, medianos y grandes, dependiendo el espacio en casa y la disponibilidad del dinero.

El camión más grande, que soporta el peso de una persona adulta, no excede los 87 mil bolívares.

“Vine a la tienda a ver si me venden un camión de los que están afuera, son grandísimos y cuestan menos de la mitad de uno plástico. Con esta situación económica sin duda esta es una solución y un excelente regalo para nuestros hijos”, comenta, Marbelis Bracho.

Las famosas patinetas

Las patinetas para adultos son muy requeridas en el taller

Entre las más buscadas están las patinetas hechas por piezas corridas de madera de buena calidad para garantizar la resistencia y durabilidad del juguete.

“Aquí llegan pequeños y adultos en busca de estas patineta, en este mes del año, están entre las más vendidas por su facilidad de divertir a los que en ellas se montan”, detalla su artífice.

Estas patinetas al igual que los camiones se encuentran por todo el negocio en diferentes tamaños. “Las más pequeñas vienen a ser como los carritos de plástico que hoy en día regalan a los niños, la diferencia está en que son hechas totalmente a mano”, manifiesta mientras muestra sus creaciones.

También están las medianas para niños de hasta 13 años. Éstas, tienen un valor de 30 mil bolívares y, por si fuera poco, también venden las patinetas de adultos que no dejan de ser pedidas en todo el año. Actualmente las más grandes cuesta 40 mil bolívares.

La madera empleada por Francisco para la fabricación de sus patinetas es de las mejores. “Un juguete como este requiere ser resistente para no romperse con el uso, por eso utilizo pino canadiense en piezas completas que se pegan y se atortillan fuertemente en cada unión”, explica.

Avionetas para los que aman las alturas

Unas avionetas cuelgan en el techo del taller, al preguntarle a su dueño si están a la venta, él responde:

—Todo lo que ves en este lugar tiene su precio—. Respuesta que asienta con un movimiento de cabeza.

Estas aeronaves llevan tanta precisión en sus cortes, que solo le hacen falta un motor para volar como una real. Aspas, alas, tren de aterrizaje y ruedas componen su figura, con la que cualquier niño estaría feliz de poner a rodar por los pisos y paredes de la casa.

Turistas y coleccionistas también consiguen lo que buscan en el taller

En este lugar también se venden piezas tradicionales hechas en madera

En el taller maderero no solo se fabrican extraordinarios juguetes, también se da vida y color a figuras que turistas y coleccionistas buscan para tener en sus vitrinas de la casa o para regalar a familiares.

“Tenemos, carros de cepilla’o y de chicheros, algo único y autóctono de la región. Los clientes se los llevan muchísimo para tenerlos de recuerdo, para regalar a un familiar de otro estado o por simple querencia”, dice su vendedor quien resalta que estas pequeñas piezas son fabricadas por unos carpinteros del taller.

Estas réplicas de carros reales en escala, aunque no se mueven son muy llamativas a la vista por el brillo de sus colores y sus pequeños detalles que lo asemejan a uno real de los que se observan en cualquier calle marabina.

Francisco cree que la tradición nunca se perderá, mientras existan padres que regalen a sus hijos algo que fue motivo de diversión en el pasado. “Aún recuerdo cuando de pequeño los muchachos en el barrio jugábamos  torneos de emboques o de trompos, eran muy pesados pero esa era la diversión, los carros a control remoto y las computadoras no existían y siempre hacíamos de la madera un juego divertido.

Es en Maracaibo donde se formó este maestro de la madera a quien muchos pueden familiarizar con aquel carpintero de los cuentos de niños que dio vida a una marioneta; ese hombre, descrito en la historia como un señor mayor y de cabello lleno de canas, se llamó Gepetto. “Mis juguetes solo faltan que hablen para hacer en carne viva una película como la de Pinocho”, fin.

Carritos de cepilla’os y de chicheros, tradicionales en Maracaibo

Carritos de cepilla’os y de chicheros, tradicionales en Maracaibo

Avionetas de juguetes para los pequeños de la casa cuestan 5 mil bolívares

Patinetas en miniatura

Los camiones de carga se encuentran en todas las formas y tamaños

Los caballos mecedores están entre los más vendidos

Los caballos mecedores están entre los más vendidos

Cada juguete de este taller se fabrica a mano

Francisco Patiño vende decenas de camiones en Navidad

La madera empleada para estas piezas son de alta calidad

Cada día cientos de ciudadanos entran al negocio de este carpintero en busca de alguna de las creaciones artesanal que están a la venta

Manuel García/@Manuel_23g

Fotos: Rafael Bastidas

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