La Basílica: Del barro y la paja a la elegancia arquitectónica

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La Basílica es el templo más concurrido del estado Zulia. Foto Archivo

La Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá, el templo más concurrido del estado Zulia, seduce la mirada de propios y extraños. Ni siquiera para quienes adversan las creencias católica pasa desapercibida esta majestuosa edificación de tres naves y dos torres, con su altar mayor, su presbiterio y sus numerosos nichos dedicados a diversos santos.

Pero el origen de la casa de la Chinita no siempre fue de belleza artística y cultural. No muchos conocen que sus inicios fueron de barro y paja.

El principio de esta historia se remonta al año de 1686. Eran los tiempos de la Colonia y el capitán Juan de las Nieves Andrade, devoto de San Juan de Dios, decide construir una ermita de palmas, enea y barro, dotándola de capellanía para que se oficiara misa en honor al santo. La ermita estaba acompañada de dos cementerios, uno para adultos y otro para niños.

Y así los fieles católicos pasaron poco más de dos décadas acudiendo a la eucaristía aliviados del calor marabino tan solo por la brisa que se colaba entre las hendijas de las palmas.

En 1709 ocurre el milagro de la restauración de la tablita, después de que una humilde lavandera la encuentra a orillas del Lago de Maracaibo y la coloca como tapa de una tinaja. Cuentan los historiadores que María Cárdenas, así se llamaba la mujer, sintió ruidos en varias oportunidades y se impactó con la imagen de la Chiquinquirá brillando y perfectamente tallada en la madera.

La tablita no tardó en hacerse famosa por sus milagros y a acrecentar la fe de la población. Las autoridades decidieron el traslado de la sagrada imagen a la Iglesia Matriz (Catedral de Maracaibo), en medio de una procesión desde la calle El Milagro, donde vivía la señora Cárdenas, pero al llegar a la calle Derecha la imagen se hizo pesada y no pudieron moverla sino hacia la ermita de San Juan de Dios, construyendo junto a ella una capillita para venerar a la Virgen con el apoyo del gobernador Francisco Antonio de la Rocha Ferrer, quien además dotó a la tablita de un marco de plata y una lámpara del mismo metal.
basilica3En 1717 la autoridad del momento era Guillermo Tomás de Roo y este ordenó derribar la ermita y construir en su lugar una más amplia entre los años 1717 y 1723.

Tiempo después, exactamente en 1724, inician los trabajos para construir una iglesia de mayor capacidad, de bahareque y techos de teja, rodeada de una plaza, consagrándose la misma en 1732.

Más tarde, otro gobernador, Pedro González de Acuña, derribó el cañón que había fabricado el mayordomo José Gutiérrez Vergara y ordenó construir una elegante torre, que fue visitada por el obispo Mariano Martí, quien la describió ampliamente en su Inventario Pastoral.

El 7 de julio de 1806, se crea la parroquia de San Juan de Dios, que se instaló definitivamente el 30 de enero de 1808, siendo su primer párroco Antonio María Romana. En 1858 José de Jesús Romero remodela la iglesia, la cual es rebautizada parroquia de Nuestra Señora de Chiquinquirá y San Juan de Dios.

Más de medio siglo después, en 1921, monseñor Arturo Celestino Álvarez, segundo obispo de Maracaibo, obtiene del Papa Benedicto XV el decreto de elevación del templo a basílica menor.

En 1921 se crea la corporación Zuliana para la coronación de Nuestra Señora de Chiquinquirá, la que inicia la remodelación de la iglesia hasta su forma y dimensiones actuales, los trabajos terminan en 1941.

basilica1El 18 de noviembre 1942 fue el acto de coronación de la Virgen de Chiquinquirá, el cual fue oficiado por monseñor Marcos Sergio Godoy, tercer obispo de la Diócesis de Maracaibo y contó con la presencia de monseñor Arturo Celestino Álvarez en ese entonces obispo de la Diócesis de Calabozo y el presidente de la república general Isaías Medina Angarita entre otras personalidades. En dicho acto se coronó a la Virgen con una corona de 10 kg. de oro de 18 kilates.

El templo iniciado en 1796 y consagrado por el Obispo de Mérida, Sr. Rafael Lasso de la Vega, en 1823, mide 79 metros de largo, 35 metros de ancho, y de alto 15,84 metros.

Consta de tres naves; las dos laterales se confunden en ábside tras el presbiterio, rodeándolo con una arcada muy elegante.
La nave central tiene diez columnas, cuatro compuestas y seis sencillas, que sostienen seis bóvedas con sus respectivos arcos torales. Las laterales tiene diecinueve bóvedas de arista que descansan sobre tres arcos de medio punto; diecinueve vitrales, correspondientes a las bóvedas, ostentan los misterios del rosario y otros motivos religiosos.

El pavimento y la balaustrada del presbiterio son de mármoles italianos, de diversos colores; el de la Iglesia es de granito, lo mismo el de la sacristía.

En 1896 un incendio destruyó la sacristía y gran parte del antiguo Convento, y tuvo que rehacerse. El 29 de julio de 1967 a las 5,30 de la mañana un temblor dejó semidestruida la Basílica, la parte alta del frontis y las torres de la basílica quedaron en ruinas, lo mismo que el entejado central, el embovedado quedó agrietado, la cabeza de la estatua en piedra de Santo Domingo que estaba en la parte alta del frontis se vino a tierra.
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La Imagen de Nuestra Señora fue trasladada del templo al día siguiente y llevada al patio del convento de los frailes dominicos donde siguió recibiendo el culto que le tributan los peregrinos.
Para el año de 2007 se construye la nave de la reconciliación inaugurada el 19 de marzo de 2008.

Es una obra arquitectónica representativa de la ciudad de Maracaibo y del estado Zulia, es mencionada en canciones de gaita zuliana además de estar presente en postales, cuadros, entre otras tantas manifestaciones, pero pocos saben que sus inicios fueron de barro y paja porque la fe zuliana se magnifican en la sencillez.

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