Cuando el amor de tu vida será tu verdugo, ¿puedes preverlo?

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Era de madrugada. Iselis cumplió 23 años. Estaba feliz y celebraba con los suyos en la casa de una de sus amigas, en la avenida 92 del barrio Balmiro León de Maracaibo. Pero como suele pasar comenzó a tener diferencias con Wanner, su novio. Poco a poco se fueron calentando los ánimos de la pareja, quien es funcionario policial del Zulia. No todas las discusiones terminan así, pero Wanner sacó su revólver, hizo un tiro al aire y después le disparó a Iselis.

No, no son los traillers de una película de terror. Es otra historia real venezolana que terminó en tragedia ¿Acaso cuando se conocieron Iselis pudo prever que su futuro marido sería también su verdugo? ¿Hay características en un maltratador de mujeres? Tal parece que sí. Diversos estudios aseguran que el hombre que agrede a su mujer, tiene, por lo general, una serie de características que le diferencian de aquellos que no lo hacen.

De acuerdo con los datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual, principalmente por parte de un compañero sentimental. “Ya sea en el hogar, en la calle o en los conflictos armados, la violencia contra las mujeres es una pandemia mundial que ocurre en espacios públicos y privados”, señala la ONU.

Son personas controladoras y con un bajo nivel de autoestima que quieren aumentar a medida que bajan la de la otra persona a la que agreden. Padecen inseguridad en sí mismas, baja capacidad para gestionar sus propias emociones y de empatía hacia los demás, así como escasa tolerancia a la frustración.

“También muestran posibles rasgos de personalidad psicopáticos (falta de compasión hacia los otros) y pueden llegar a tener creencias sobrevaloradas. Generalmente son amables y encantadores con la mayoría de las personas con excepción de su víctima. En algunos casos, ellos mismos han sido víctimas de malos tratos, aunque el hecho de haber sido maltratado no implica (ni justifica) que la persona se convierta matratador”, aseguran los expertos.

Y agregan que su comportamiento hacia la víctima se caracteriza por una gran variedad de amenazas (echarle de casa, macharse, llevarse a los hijos, suicidarse…), usa la ironía para dar lugar a la ambigüedad de sus actos, pone en duda la estabilidad emocional de la víctima, la intimida (malos gestos, gritos), se irrita y tiene cambios bruscos de su estado de ánimo con facilidad y constantemente culpa a la víctima de todo lo que va mal.

“Recuerdo que cuando lo conocí me dijo que había estado preso por golpear a su anterior novia. Me dijo que este mundo era muy injusto pues siempre se defendía a la mujer incentivando una cultura donde el hombre sí se podía dejar cachetear. Recordé a mi padre, recordé que mi madre era muy violenta con él y con nosotros. Pensé que tenía razón hasta que me dio un golpe en la cara una noche. Le hice un comentario gracioso e inocente, él lo tomó como una burla. Yo no lo podía creer. Tomé mis cosas y me alejé de él. Había visto muchas películas sobre el tema. Lo primero que hice fue buscar a su ex, quise averiguar todo lo negativo de su vida. Eso me ayudó a no volver nunca más, por mucho perdón que me pidió”, relató Fabiana Díaz, de 32 años.

Esa suerte no la tuvo Iselis Ylian Iguarán Maestre, la joven con cuya historia se abrió este reportaje. Aunque fue auxiliada por dos amigas y un señor que le estaba haciendo las labores de taxista y trasladada a la Emergencia del Hospital Universitario de Maracaibo.

Tras una serie de estudios la joven fue conectada a un respirador artificial, y a las horas se determinó que tenía muerte cerebral. Fue la decisión más dura que tomó la familia de Iselis: estampar su firma para que la desconectaran y terminara de morir.

“Era impulsivo, hostil y emocionalmente inestable. Era obeso y un día se molestó porque lo llamamos gordo en la casa, que somos echadores de broma por naturaleza y familiares. Comenzó a decir que mi hermana no se apedillaba ‘García’ como nosotros porque ya ella era ‘de Zambrano’. Luego una amiga que trabajaba en los tribunales nos contó que mi hermana había acudido a poner una denuncia y que quería asesoría, que estaba golpeada y que aseguraba que esta vez si lo dejaría. No teníamos la mínima idea de que el tipo la maltrataba. Intervenimos, nos metimos, así como somos los latinos de entrépitos en la vida de la familia. Logramos sacarlo de su vida”, cuenta la marabina Fanny Marcano.

La psicóloga Marta Reyes asegura que la principal causa por la que no es fácil salir de una relación abusiva es porque muchas veces las víctimas no se dan cuenta de que abusan de ellas o se les hace creer que son culpables de lo que les pasa.

“Leer mucho es una de las mejores estrategias para identificar a un maltratador en los primeros contactos. En la prensa a diario salen noticias realcionadas con violentadores de mujeres y casi siempre comparten características que podemos ver en hombres que nos rodean y que nos parecen comunes y corrientes”, señala la socióloga Carmen Bracho.

Estos hombres pueden padecer una gran falta de seguridad en ellos mismos o, por el contrario, una excesiva seguridad y confianza, que les hace creerse superiores a los demás. Suelen sufrir dependencia y otras alteraciones emocionales y muchos de ellos sienten una gran necesidad de dominar.

También es común que sean machistas, celosos, posesivos y excesivamente inmaduros. Tienen excesivamente asumido el rol de la masculinidad.

“Son intolerantes con la autonomía de la mujer, lo que a veces suelen esconder bajo la apariencia de ser un gran protector de ella. Usan la violencia como forma de control y reafirmación. Creen firmemente que ejercer control sobre sus parejas les hace ser más ‘hombres’, más ‘machos’. Si su pareja realiza algún gesto, comentario o actitud que ellos consideren que les puede causar una pérdida de autoridad o dignidad, será castigada con violencia”, aseguran los expertos.

Los estudios también alertan que no solo son maltratadores físicos, el maltrato comprende también actitudes como el abuso verbal, el sexual, las amenazas, las coacciones, la manipulación psicológica, e incluso el control de los recursos económicos de la familia. Con ello pretenden conseguir que la autoestima de su cónyuge disminuya, controlará su autonomía y conseguirá su aislamiento social.

“Son celosos y muestran, en muchos casos, graves actitudes posesivas; muchos de ellos vigilan a sus esposas, las siguen, las interrogan, tanto a ellas como a sus hijos/as o amigos/as para conocer todo lo que realizan o suelen llamarla muy a menudo por teléfono, so pretexto de saber cómo están para tenerlas siempre controladas”, recogieron los investigadores.

En ocasiones, aunque no siempre, el maltratador fue víctima de malos tratos en su niñez o continúa con el patrón de un padre maltratador.

Minimizan o niegan la violencia. Si se ha dado un episodio violento es, para ellos, siempre por culpa de su mujer que le ha provocado o por causas externas. “Es que si tú no hubieras hecho esto… “, se justifican.

“Una de las formas de prever involucrarse con un maltratador es indagar mucho al hombre cuando lo conoces, intentar saber porqué han fracasado sus antiguas relaciones. Tambén es propicio tener una buena amiga o amigo con quien compartir cómo va tu relación o qué has percibido. Está claro que muchas veces el mundo se ve más claro cuando nos alejamos un poco de él”, reflexionó Carmen Bracho.

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Ilustración: Karilexis Ramírez

Noticia al Día

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