“¡Dios nos agarre confesa’os!”: abuelos marabinos sobre el huracán Matthew

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Abrazados por el cielo, mirándolo con cautela, los abuelos intentan captar algún mensaje de la naturaleza sobre el plan que Matthew tiene para el Zulia. Fotos: William Ceballos.

“El otro día me agarró lo que llaman una ‘manguera de viento’. Eso era agua, plásticos volando, latas y pare usted de contar. Ahora dicen que viene un huracán. Por un lado sentí un alivio porque dijeron que no tocará a Venezuela, pero entonces leo que prohibieron las salidas de barcos y creo que podría ser que sí llegará. ¡Que Dios nos agarre confesa’os!”, así reflexiona el abuelo marabino Gastón Vásquez, de 70 años, quien asegura temer por el crecimiento de la cañada O’Leary, en la parroquia Santa Lucía; que queda a una cuadra de su casa.

Como Gastón, los abuelos marabinos se muestran atentos a la noticias de la posible llegada de Matthew, el quinto huracán de la actual temporada ciclónica en el Atlántico, que ya hizo su pasa por Puerto Rico y República Dominica y se espera también por Jamaica, Haití y Cuba.

“A lo largo de mi vida he visto varias cosas de la naturaleza. Por ejemplo el eclipse solar que hubo en 1998, cuando se hizo de noche en el día. También he sentido temblores, aguaceros y ventarrones, pero nunca un huracán. Me da susto porque cuando llueve por mi casa, en El Malecón, el agua sube hasta un metro y se nos mete. Imagínese una tormenta. Las autoridades deberían limpiar las cañadas antes de que llegue. Bueno, ya tengo 66 años, qué no habré visto. Si tengo que ver la tormenta o el huracán ese lo haré, son cosas que nos tocan experimentar en la vida”, indica Gladys González, esposa de Martín.

En más de medio siglo de existencia han sido varias los chubascos que ha vivido Martín Godoy, de 55 años, quien asegura haberse escapado de uno hace una semana. “Fue en estos días. Yo iba caminado por El Milagro y fue algo mollejúo, una brisa brava que casi me llevaba. Me escondí detrás de muro a esperar que pasara. Eso no lo advirtieron las autoridades, imagínese como será este que anunciaron hace poco, así será de feo que lo vieron venir. ¡Susto!”.

A la abuela Mary Rodríguez, de 56 años, los avisos de un posible huracán le traen a la memoria su época de vida en Caracas: “No he visto una zona tan preferida por la lluvia y las tormentas como La Guaira. Yo viví allá mucho tiempo y vi las terribles consecuencias de la lluvia. Ahora hablo con mis amigas y me dicen que no viene con descargas eléctricas pero que sí es abrasiva. De todas formas hay que estar preparados, con la naturaleza nunca se sabe”, expuso.

Sentado en la Plaza Bolívar de Maracaibo, Manuel Sánchez, otro abuelo de 62 años, reflexiona como es que cada sábado viene a su mente aquel fin de semana de hace cuatro años cuando cayó una ventarrón sobre su casa: “La lluvia y la brisa fueron tan fuertes que me arrancaron una una siembra de topochos que tenía en el patio”.

Abrazados por el cielo, mirándolo con cautela, los abuelos intentan captar algún mensaje de la naturaleza, un pájaro que les cante, una hoja que caiga o quizá a gota de rocío que le advierten sobre cuál será el verdadero plan que Matthew tiene para el Zulia. ¡Dios nos agarre confensa’os”.

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Abuelo Gastón Vásquez, de 70 años.

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Mary Rodríguez, de 56 años.

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Martín Godoy, de 55 años.

 

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Fotos: William Ceballos

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